VUELVE
EL TERROR
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EL LIBRO DE GUZMAN
Hay una conexión profunda entre el mal gusto y el crimen. Se
diría que las finezas del espíritu son incompatibles con la vocación por la
sangre derramada.
Por ejemplo, cuando Elena Yparraguirre
Revoredo escribe el prólogo del libro “De puño y letra”, de su marido y funeral
secuaz Abimael Guzmán, demuestra de qué modo están imbricadas su pasión por el
hombre, su admiración por la muerte y su regusto por la sintaxis estalinista.
La señora Yparraguirre escribe lo siguiente en
relación a su amantísimo consorte:
“En la dirección de la Guerra Popular devino:
iniciándola, dirigiéndola y desarrollándola hasta alcanzar el equilibrio
estratégico Jefe del Partido y la revolución. Llevó el Partido al mayor
prestigio de su historia...” (Penal de Chorrillos, julio del 2009).
No es infame decir que quien puede escribir
eso podría dar la orden de reventar con un camión de anfo un edificio de la
calle Tarata.
Pero la señora Yparraguirre no se queda
satisfecha masacrando también el idioma. Se vuelve una abogada formalista cuando
lamenta que los jueces incluyeran en su caso y el de su pareja “el prescrito
caso de Lucanamarca”.
¿Prescrito? ¿No es que los crímenes de lesa
humanidad no prescriben?
Lo paradójico es que en ese mismo libro se
transcribe una sesión del Comité Central senderista de 1985. Y en ella se puede
leer lo siguiente:
“El Partido respondió golpeando
contundentemente a la mesnada en Lucanamarca; esto sofrenó a las mesnadas...”
(Página 22 del documento).
De modo que si cabía una duda, aquí puede
despejarse: las más de sesenta víctimas de Lucanamarca, asesinadas con arma
blanca por Sendero, fueron “el daño colateral” de una decisión “política”:
aterrorizar salvajemente a la población rural que no “se decidiera” por “la
guerra popular”. Es decir, puro maoísmo mutante. Pol Pot en los Andes.
La señora Yparraguirre pretende aparecer como
una historiadora neutral cuando señala:
“...un hecho político como dirigir una
revolución no puede convertirse en un hecho delictivo y necesita resolverse
políticamente con una solución política: amnistía general y reconciliación
nacional...”
¿Fue político el crimen de María Elena Moyano?
¿Fue político dinamitar su cadáver? ¿O fue un gesto espantosamente territorial?
¿Así que fueron políticas las 215 masacres
que, según la Comisión de la Verdad, perpetró Sendero Luminoso?
Sí, fueron políticas. Pero políticas
ejecutadas en el marco de una concepción criminal, intrínsecamente homicida, de
la lucha de clases, del derecho popular y de la concepción misma del Estado y la
justicia.
Sendero no fue una guerrilla popular. No fue
la respuesta a una dictadura que hubiese cerrado las vías legales para el debate
y la contienda.
Guzmán no fue Túpac Amaru ni Bolívar ni mucho
menos Cáceres. Fue una obsesión cuchillera que sólo pudo prosperar en medio del
atraso y la desigualdad extrema del Perú. Sendero, al revés que el Movimiento 26
de Julio, mataba al pueblo que quería salvar. Y hablaba de dictadura burguesa
cuando lo que quería imponer era el cementerio de Phnom Penh.
He ojeado el libro de Guzmán –lleno de
documentos procesales y pesadeces “doctrinarias”- y no he encontrado una palabra
de arrepentimiento.
Al contrario, exuda orgullo y amnesia
narcisista. Una soberbia patológica late en muchas de sus páginas. No es un
libro histórico sino un testimonio psiquiátrico. No se merece la alharaca con la
que algunos bobos lo han convertido en best seller.
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César Hildebrandt. |
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LA SEGUNDA INDEPENDENCIA DEL
PERÚ |
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LA SEGUNDA INDEPENDENCIA DEL PERU (I)
Walter Montañez Vargas.
El 28 de Julio, día de la independencia del
Perú, debe de llamarnos a una profunda reflexión. Para la mayoría de peruanos,
la independencia, que se gestó en el año 1821, es más nominal que real. En ese
aspecto, los peruanos debemos de buscar la “segunda independencia”, donde la
patria sea soberana, pluralista, justa y solidaria, y, además, podamos vivir en
armonía con la naturaleza.
La situación actual del Perú, subdesarrollo y
con exclusión social, empezó a gestarse en el año 1535, con la ocupación
depredadora del imperio incaico, por España. En ese entonces, en la época de la
producción mercantilista capitalista, a los Reyes Católicos de España, para sus
transacciones comerciales, les era urgente poseer oro y plata. Dichos metales
actuaban como medio de pago. España, conseguía el oro y la plata, mediante el
saqueo, de los tesoros indígenas y yacimientos mineros de sus colonias en
América. Los demás países europeos, siglo XVI, lo obtenían, dichos metales,
exportando sus productos manufacturados. En ese aspecto, el Estado inglés
protegía y promovía el desarrollo industrial mediante una legislación
proteccionista muy dura. Tal es así, que si a un ciudadano inglés se le
sorprendía exportando lana cruda, sin elaborar, era condenado a perder su mano
derecha, y si reincidía, lo ahorcaban. A España no le interesaba promover su
manufactura, pues tenía a la mano el metal precioso.
La estructura económica del Virreynato del
Perú fue modelada de acuerdo a las necesidades de España. Al Perú se le veía
como una mina y no como país. A la nobleza española, en el Perú Virreynal, no le
interesaba echar las bases del desarrollo industrial, solamente le interesaba
construir grandes palacios, templos ostentosos, compra de joyas y ropas de lujo,
y al despilfarro en fiestas fastuosas. España exportaba su subdesarrollo a sus
colonias. Todo lo contrario sucedió con la colonia de Inglaterra: EE.UU. Las
familias inglesas que se instalaron en EE.UU, siglo XVI, reproducieron el
sistema de vida y de trabajo que practicaban en Europa. Con el apoyo de
Inglaterra, generaron una conciencia industrializadora. Los gobiernos de las 13
colonias, de EE.UU, otorgaban subvenciones, y premios a las manufacturas de todo
tipo, a la vez, el Estado norteamericano protegía (economía proteccionista) a la
manufactura nacional mediante una legislación drástica. Es por eso, a finales
del siglo XVIII los EE.UU, contaban con la segunda flota mercante del mundo,
donde los barcos fueron construidos íntegramente en los astilleros nacionales, y
las fábricas textiles y siderúrgicas estaban en pleno y pujante crecimiento.
Poco tiempo después nació la industria de maquinarias: las fabricas no
necesitaban comprar en el extranjero sus bienes de capital.
EMANCIPACIÓN DE LAS COLONIAS.
En los inicios del siglo XIX, las colonias de
España, con el apoyo de Inglaterra, promueven su independencia. Inglaterra, con
su clase burguesa consolidada, después de haber desarrollado su industria
manufactura, al abrigo de una severa legislación proteccionista, promovía,
ahora, el libre comercio. Las empresas del capitalismo inglés no podían
comerciar con las colonias de España, pues se lo impedían (existía el monopolio
comercial español). La Voluminosa producción de la industria británica, debido a
la revolución industrial, requerían de nuevos mercados. Es por ello,
subvencionan la independencia de las colonias de España. La independencia abrió
del todo las puertas a la libre competencia y/o libre mercado de la industria ya
desarrollada de los ingleses, en desmedro de la incipiente manufactura local. Es
más, los agentes comerciales británicos copiaron los modelos de producción
local, como el poncho, para vendérselos. Y otro tanto ocurría en la producción
de botas espuelas, rejas frenos y hasta clavos.
Los países hispanoamericanos, ya
independientes, que osaban desarrollar su industria nacional, eran avasallados
por el gobierno inglés. Paraguay, en el año 1845, gracias a una política
proteccionista, como lo hicieron los ingleses, de los gobiernos de Gaspar
Rodríguez, Carlos Antonio López y de Francisco Solano habían desarrollado su
industria nacional y su mercado interno. Tal es así, que contaba con una
fundición, una siderúrgica, y una flota mercante nacional (construido en los
astilleros de Asunción). Su balanza comercial arrojaba un gran superavit.
Disponía de suficiente riqueza para realizar enormes inversiones públicas, sin
recurrir al capital extranjero. Además, contrataban técnicos ingleses que se
ponían al servicio de país. Paraguay construía su futuro sin inversiones
extranjeras, sin empréstito de la banca inglesa y sin la bendición del comercio
libre.
Los ingleses no se beneficiaban de la riqueza
que producía Paraguay. Y, a la vez, para Inglaterra, el éxito económico de ese
país era un peligro, pues esa experiencia exitosa podía irradiarse
peligrosamente a sus vecinos. Por ello, los británicos, en l865, instigaron a
los gobiernos de Argentina y Brasil para que le declaren la guerra a Paraguay
buscando motivos injustificados. En la guerra, los paraguayos, con su presidente
Francisco Solano, opusieron feroz resistencia a los invasores. El conflicto duró
cinco años; Al final, solo doscientos cincuenta mil paraguayos, menos de la
sexta parte, sobrevivían en 1870. Hubo una masacre.
En el Perú, la clase criolla, pertenecientes a
la aristocracia terrateniente, como clase dominante, promovió la revolución de
la independencia (muy diferente a la revoluciones burguesas europeas del siglo
XVII). La nueva REPUBLICA, República criolla, no expresaba las aspiraciones de
las grandes mayorías. Pues, con la emancipación, los sectores marginados de la
época colonial, indios y negros, empeoraron su situación. El indio pasa a ser no
solo sobreexplotado, como siervo, sino despreciado; y el negro seguía siendo
esclavo. El indio (portador de nuestra cultura ancestral) y el negro no eran
considerados como seres humanos. Por ello, el trato que tenían era peor que a un
animal. Con la nueva República, se conservó la misma estructura social y
económica de la sociedad colonial (economía feudal y esclavista). Es decir, con
la independencia, el Perú, por no contar con una burguesía, como clase
hegemónica, se preservó el modo de producción pre capitalista, donde la
población trabajadora seguía con la explotación servil y esclavista.
LA ÉPOCA DEL GUANO Y EL SALITRE
En el año 1840, en medio del caos económico
que vivía el Perú, apareció el guano y el salitre. Los europeos lo requerían
para su agricultura. Los ingentes ingresos que se obtenían por la exportación
por dichos recursos dinamizó la economía, dando lugar a la aparición de la clase
burguesa peruana. Burguesía que se asentó en el agro, minería y comercio. La
consolidación de la clase burguesa peruana, como clase hegemónica, no se
concretizó, por que el capitalismo internacional, básicamente el británico, se
enclavaron en los sectores claves de la producción. Eso, supeditó a que nuestra
producción se organizara en función del mercado externo y no de nuestras propias
necesidades. Por ello, nuestra economía comienza a tener un modelo de desarrollo
primario exportador. La burguesía peruana naciente, para su sobrevivencia, se
subordinó a los intereses del capital extranjero. Actuó como simple
intermediario económico. Es por eso, que no pudo cumplir su papel de constituir
un Estado capaz de transformar los rasgos coloniales dominantes de la sociedad
peruana y construir un capitalismo nacional pujante. Como si lo hizo la
burguesía europea al instaurar el modo de producción capitalista, destruyendo
todo vestigio del modo de producción feudal.
El sistema Mercantilismo capitalista
(proteccionismo, con fuerte participación del Estado), siglo XVI-XVIII, que
sirvió de base para el inicio del desarrollo económico de los países europeos,
dio paso al sistema de “libre mercado”. Dicho pensamiento, promovido por los
británicos, en América, comenzó a tener vigencia a partir de la independencia de
las colonias de España. La teoría de libre mercado, de acuerdo Adam Smith
(1776), en su libro “La Riqueza de las Naciones”, predica que el Estado no debe
participar en la regulación del mercado (oferta y demanda). El mercado debe
regularse por si misma: “dejar hacer, dejar pasar” (libre concurrencia). En ese
entonces no existía la empresa monopólica y/o oligopólica que podían dominar el
mercado, restringiendo la libre concurrencia.
En el Perú, nuestra burguesía naciente,
gracias a los grandes recursos obtenidos por la exportación del excremento de
las aves marinas (guano), no pudo consolidarse, como clase dominante, por su
sumisión al gran capital inglés, y, a la vez, por mantener relaciones de
convivencia con la oligarquía regional y caudillos militares. Por ello, en
nuestra incipiente república, se mantuvo vestigios del sistema colonial a lo
largo de muchos años de nuestra vida republicana.
Es así, por tener una economía semicolonial y
semifeudal, la teoría del libre mercado, aprovechando las ventajas comparativas,
básicamente, funcionaba en el comercio exterior (comprar y vender), pues, en el
proceso de producción interna, minera y agrícola-exportadora, existía relaciones
de producción precapitalista (relación servil y esclavista).
CREACIÓN DEL PARTIDO CIVIL
Después de la independencia, 1821, hasta la
década de 1870, el país vivió en total anarquía, se sucedieron en el gobierno
diferentes caudillos militares (con el apoyo de los caciques oligárquicos
provinciales). Las guerras civiles estuvo al orden del día. Esto permitió en el
Perú la feudalización de la política, evitando la integración económica y
política de la República peruana. Tenemos que tener en cuenta que la
“Integración Nacional” en los países europeos sirvió de base para su desarrollo.
Durante la década de 1860 los comerciantes del
guano (burguesía comercializadora), dirigido por Manuel Pardo, constituyeron el
Partido Civil, para enfrentar al caudillismo militar, al terrateniente, y la
crisis. Estos liberales pragmáticos, tenían una estrategia económica de realizar
el llamado “desarrollo hacia afuera” (exportación de productos primarios) a fin
de concretar el crecimiento económico y la integración política del Perú. Todo
lo contrario a lo que sucedió en Europa, que promovieron, primero, el
“desarrollo hacia dentro” (industrialización del país para sustituir los
productos importados). El “desarrollo hacia fuera” se conseguiría
intercomunicando las áreas productiva mediante la construcción de ferrocarriles.
El Partido Civil llegó al gobierno con Manuel
Pardo (1872-1876). La elección de Pardo no solo suponía el ascenso del primer
civil a la presidencia de la república, sino la emergencia política de la
burguesía sobre los terrateniente. El presidente Pardo no pudo realizar sus
“proyectos” por el agotamiento de la reserva del guano, base de la economía
peruana, al mismo tiempo que otros productos aparecían como sustituto.
Simultáneamente, la banca europea entró en periodo de crisis, de manera que
Pardo no pudo concertar un nuevo préstamo para aliviar la grave situación fiscal
del país.
GUERRA CON CHILE
En bancarrota fiscal, que se arrastraba desde
el gobierno de Pardo, llegamos a la guerra con Chile (1879), guerra del salitre.
En ese entonces, el presidente del país era Manuel Ignacio Prado. Cerca de
treinta años el Perú, por los ingresos del guano y el salitre, había contado con
una bonanza económica, el cual se derrochó alegremente, para lograr un vigoroso
crecimiento económico que facilitara su constitución como Republica (país
integrado tanto en lo político, económico y social). En ese sentido, la posesión
del guano fue una oportunidad perdida
La guerra con Chile se asumió sin el
presidente Manuel Ignacio Prado, pues, en plena guerra, se fugó cobardemente al
extranjero con el cuento de conseguir armamento, generando un vacío de poder
político. Esto aprovechó Nicolás de Piérola para dar un golpe de estado y así
dirigir la organización de la defensa de Lima. En el conflicto, la consigna de
un buen sector de la burguesía comercial era “Primero los chilenos que Piérola”.
Ellos, conjuntamente con los terratenientes, según Andrés Avelino Cáceres, para
preservar sus fortunas privadas, fueron eficaces colaboradores del invasor.
Querían la paz a cualquier costo, pues la prolongación de la guerra afectaba sus
intereses. Rechazaban la resistencia armada. De la misma manera un gran sector
de la masa indígena no se identificó en la defensa del suelo patrio (por carecer
del sentimiento de patria). A los indígenas no les interesaba la paz, pues, los
grandes propietarios (raza blanca), por su actitud racista, seguirían con el
odio y desprecio visceral a los indios.
La ocupación chilena culminó en 1883, con la
firma del “Tratado de Ancón”, donde el Perú pierde la provincia de Tarapacá
(poseedora del salitre). En la firma del tratado participó, por el Perú, el
presidente Miguel Iglesias, quien se subordinó a los intereses chilenos. Tal es
así, que se alineó con el ejercito chileno para combatir a Cáceres.
LA REPÚBLICA ARISTOCRÁTICA (1895-1919).
Después de la guerra con Chile, el poder
volvió a caer en manos de los caudillos militares (1983-1995). Luego, los
“civilistas”, del Partido Civil, donde estaban, principalmente, los comerciantes
guaneros, salitreros y prestamistas, recuperaron el poder político instaurando
la República Aristocrática, que abarcó de 1895 a 1919. Fue el periodo de más
larga sucesión democrática en la historia del Perú. Se llama República
Aristocrática por que favoreció a los ciudadanos pertenecientes al círculo
aristocrático (clase alta).
Con respecto a la guerra con Chile. Los
intelectuales “civilistas” querían encontrar respuestas de por qué una mayoría
de peruanos no se identificaron en la guerra con Chile. En ese sentido,
analizaron las deficiencia de la sociedad peruana. Encontraron, que el Perú
estaba desintegrado social, económica, cultural y políticamente. En ese aspecto,
se quería organizar un aparato estatal de dimensión nacional. A la vez contar
con un Estado que promueva la integración del país, y cultive un sentimiento
nacional (Identidad Nacional). Para ser efectivo el proyecto, se requería contar
con una burguesía progresista, políticamente aglutinada. De esa manera se podría
dar el inicio de la formación de una auténtica economía capitalista nacional.
En lo referente a la economía del país. En
esta fase, luego de la guerra con Chile, se encontraba devastada. El guano ya no
era alternativa de acumulación. Por ello se miró, principalmente, a la
agricultura y minería como nuevos recursos de acumulación capitalista. El
azúcar, el algodón, el cobre, plomo (metales industriales), entre otros, pasaron
ser los nuevos productos de exportación. Estos productos le interesaron a los
capitales norteamericanos para ser explotados. Por ello penetraron en la
economía peruana desplazando a los capitales británicos.
Continuará.
Bibliografía:
Jorge Basadre (Perú, Problemas y
Posibilidades), Marcial Barrón (Perú: Historia del Saqueo), Ernesto Yepes
(Capital Ingles y el capital americano),Julio Cotler (Clases, Estado y Nación en
el Perú), José Carlos Mariategui (7 Ensayos de Interpretación de la Realidad
Peruana),Carlos Milla (En que Momento se Jodío el Perú), Nelson Manrique(Guerra
del Pacífico y lucha de clases), Eduardo Galeano (Las Venas Abiertas de América
Latina).
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Walter Montañez Vargas Director de la revista
"El Indio", revista local del distrito de Villa El Salvador |
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CLAMORES
ENCONTRADOS EN LOS FOROS DE INTERNET
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A MIS COMPATRIOTAS
Hago un llamado a la reflexión a todos y cada uno de ustedes a
quitarse la camiseta del partido político con quien simpatizan o son militantes,
les aliento a que en este MOMENTO DE DOLOR solo piensen en el suelo donde
nacimos porque todos somos peruanos.
Les ruego no herir la sensibilidad de muchos
compatriotas porque ustedes no saben la realidad de cada peruano en el exterior
quienes tenemos acceso a leer las barbaridades que escriben en este foro por
defender lo indefendible o sacar cara por algún partido político.
Quien les escribe, ha vivido de cerca la época
del terrorismo, soy parte de la familia policial, mi padre fué un policía
ejemplar, mi hermano quien también vistió orgulloso el uniforme para defender a
la patria, tuvo que salir de Perú porque luego de una intervención policial los
terroristas juraron terminar con su vida y la de su familia.
Por otro lado estoy orgullosa de ser
descendiente de nuestra Selva Peruana y tengo familiares viviendo en Tingo
María, Cachicoto, Monzón etc, es uno de los motivos por lo que en las visitas a
mis familiares conozco el sentimiento que tienen los nativos por "sus tierras",
porque para ellos significa "su madre" y desde épocas ansestrales sabemos como
piensan, solo tomemos como ejemplo "El Inti Raymi", tenían que hacer sacrificio
de animales a la "Pacha Mama" para que tuvieran mejores cosechas, ese es su
modus vivendi y nadie lo cambiará porque los nativos seguirán ofrendando sus
vidas y hasta la última gota de su sangre por defender el único recurso que
tienen para vestir, comer y vivir.
Como pueden ver en estos momentos habemos
peruanos con sentimientos encontrados, pero eso no quiere decir que no seamos
conscientes de lo que sucedió.
Agradeciendo de antemano la atención que les
merezca la presente, me despido de ustedes rogando a nuestro DIOS todopoderoso
que vuelva la calma y la paz que todos necesitamos.
Elisa Berrospi
eberrospi_eli@yahoo.com
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Resúmen de Email de una ciudadana peruana en el
exterior a propósito de los recientes foros que se han abierto con el caso de la
Amazonía peruana. |
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CONFLICTO
EN LA SELVA
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Colmillos del
perro del hortelano
Escindido y excluyente, el Perú volvió a estallar. La orden de
García y su gabinete de desalojar –a sangre y fuego– a los nativos que ocupaban
Corral Quemado y las zonas aledañas de la carretera Fernando Belaunde desató una
cruenta ola de violencia. Tropa de choque, vehículos blindados y helicópteros,
que lanzaban lacrimógenas y tiros, encendieron el fuego. Rápidamente corrió de
los caseríos a Utcubamba y Bagua Chica, hasta la estación de bombeo # 6, donde
38 policías estaban retenidos. El balance es incierto, pues los cadáveres
habrían sido echados al río, pero sabemos que decenas de nativos, civiles y
policías han muerto, sus familias los lloran sin poder recuperarlos, y viejas
cicatrices se reabren.
Cual cruzado medieval contra los infieles, García decidió poner
fin a la demanda indígena que –con gran firmeza– enfrenta su plan de lotizar la
Amazonía a favor de grandes extractores de materias primas y avasallar los
derechos de las comunidades y al medioambiente.
Ahora, psicóticamente, es un complot, hasta internacional, una
manipulación de nativos ignorantes. Pero García había advertido sus planes a las
comunidades y pequeños propietarios rurales en “El Perro del Hortelano”. En
octubre del 2007, identificó modernidad y progreso con gran inversión y
transnacionales. Señaló: La inversión “necesita propiedad segura (de tierra),
pero hemos caído en el engaño de entregar pequeños lotes de terreno a familias
pobres que no tienen un centavo para invertir”. Fue categórico: “La demagogia y
el engaño dicen que esas tierras no pueden tocarse porque son objetos sagrados y
que esa organización comunal es la organización original del Perú”. Y recalcó:
“…en todo el Perú (hay) tierras ociosas porque el dueño no tiene formación ni
recursos económicos, por tanto su propiedad es aparente. Esa misma tierra
vendida en grandes lotes traería tecnología de la que se beneficiaría también el
comunero”. Más claro ni el agua: la propiedad de los pobres “es aparente” e
inútil por falta de capital. La propiedad real, que el Estado debe imponer: la
gran propiedad.
Con las facultades legislativas que el Congreso le delegó para
“adecuar la legislación al TLC-EEUU”, inescrupuloso y mañoso, creyó encontrar la
oportunidad para imponer su visión revelada. Lanzó una ofensiva contra las
comunidades y la Amazonía con decretos legislativos (DL) inconsultos (violando
el Convenio 169 de la OIT y otros) y provocó la reacción de los pueblos
amazónicos. El afán de negociación fue inútil hasta que en agosto del 2008, con
una huelga, arrancaron la derogatoria de dos DL y la revisión de otros.
Regresaron la mecedora y el engaño. El 9 de abril se desató la segunda huelga.
Pero ahora, el Congreso jugó con García y frustró la discusión y aprobación de
sus mismos dictámenes por derogar los DL antiamazónicos. Entre tanto, Simon
jugaba al “diálogo” y la mecedora, buscaba desconocer a los líderes de la
Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), y preparaba
la represión.
El gobierno sabía que mucha gente de la zona era ex combatiente
del Cenepa, reservista o rondero. Los nativos advirtieron que en esta lucha se
les iba la vida, aunque no querían violencia. Movilizados masivamente, buscaron
negociaciones diversas e infructuosas. Pero García presionaba al gabinete y a
Cabanillas para acabar la protesta. Así nació la torpe operación del “día del
medioambiente” –ahora supuesta respuesta a un complot– que, con las primeras
muertes, desató las iras más hondas, los resentimientos más profundos y una
cruenta y cruel sucesión de muertos y heridos. La condenable e inaceptable
ejecución de policías detenidos y maniatados en la Bomba #6 revela que hay
sectores que –sin dirección– pueden dar rienda suelta a toda clase de demonios.
Se persigue y descabeza la dirección de las comunidades nativas,
Aidesep, lo que agudizará el caos y la respuesta desarticulada, mientras el
mismo Presidente de la Corte Suprema denuncia la presión política sobre el PJ.
La situación ha convocado una Jornada Nacional de Lucha el 11 de
junio y varios paros y movilizaciones regionales. Urge una salida: 1) El
gobierno debería declarar temporalmente inaplicables (“vacatio legis”) los DL
objetados, mientras el Congreso procesa las demandas de inconstitucionalidad y
derogatoria; 2) El Congreso debiera colocar los temas en agenda y resolver, sin
evadir su responsabilidad; 3) El gabinete Simon-Cabanillas debe irse y asumir su
responsabilidad política en esta sangría; 4) Convocar a una investigación
internacional de lo ocurrido, dadas las denuncias de Villa Stein sobre las
presiones politicas al PJ, la ilegitimidad del Congreso y del Ejecutivo; 5)
Nombrar una Comisión mediadora: quizás la defensora del Pueblo, los obispos
amazónicos y Salomón Lerner (CVR); 6) Cesar la persecución a los dirigentes
indígenas nacionales en Lima y levantar el Estado de Emergencia y toque de
queda.
García, el gran responsable –que repite su brutal manejo de la
revuelta de los penales de junio 1986–, debe irse. Y nosotros refirmarnos en una
Constituyente que reconozca al Perú plurinacional y defienda sus recursos
naturales, entre otros cambios, para refundarlo.
(Publicado en La República, 08 de junio de 2009)
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Javier Diez Canseco |
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A
PROPÓSITO DE VARGAS LLOSA
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LA LITERATURA ES FUEGO
Texto del discurso de Mario Vargas Llosa al recibir el Premio
Internacional de Novela Rómulo Gallegos el 4 de Agosto de 1967 en Caracas.
Hace aproximadamente treinta años, un joven
que había leído con fervor los primeros escritos de Breton, moría en las sierras
de Castilla, en un hospital de caridad, enloquecido de furor. Dejaba en el mundo
una camisa colorada y "Cinco metros de poemas" de una delicadeza visionaria
singular. Tenía un nombre sonoro y cortesano, de virrey, pero su vida había sido
tenazmente oscura, tercamente infeliz. En Lima fue un provinciano hambriento y
soñador que vivía en el barrio del Mercado, en una cueva sin luz, y cuando
viajaba a Europa, en Centroamérica, nadie sabe por qué, había sido desembarcado,
encarcelado, torturado, convertido en una ruina febril. Luego de muerto, su
infortunio pertinaz, en lugar de cesar, alcanzaría una apoteosis: los cañones de
la guerra civil española borraron su tumba de la tierra, y, en todos estos años,
el tiempo ha ido borrando su recuerdo en la memoria de las gentes que tuvieron
la suerte de conocerlo y de leerlo. No me extrañaría que las alimañas hayan dado
cuenta de los ejemplares de su único libro, encerrado en bibliotecas que nadie
visita, y que sus poemas, que ya nadie lee, terminen muy pronto trasmutados en
humo, en viento, en nada, como la insolente camisa colorada que compró para
morir. Y, sin embargo, este compatriota mío había sido un hechicero consumado,
un brujo de la palabra, un osado arquitecto de imágenes, un fulgurante
explotador del sueño, un creador cabal y empecinado que tuvo la lucidez, la
locura necesarias para asumir su vocación de escritor como hay que hacerlo: como
una diaria y furiosa inmolación.
Convoco aquí, esta noche, su furtiva silueta
nocturna, para aguar mi propia fiesta, esta fiesta que han hecho posible,
conjugados, la generosidad venezolana y el nombre ilustre de Rómulo Gallegos,
porque la atribución a una novela mía del magnifico premio creado por el
Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes como estímulo y desafío a los
novelistas de lengua española y como homenaje a un gran creador americano, no
sólo me llena de reconocimiento hacia Venezuela; también, y sobre todo, aumenta
mi responsabilidad de escritor. Y el escritor, ya lo saben ustedes, es el eterno
aguafiestas. El fantasma silencioso de Oquendo de Amat, instalado aquí, a mi
lado, debe hacernos recordar a todos -pero en especial a este peruano que
ustedes arrebataron a su refugio del Valle del Canguro, en Londres, y trajeron a
Caracas, y abrumaron de amistad y de honores- el destino sombrío que ha sido,
que es todavía en tantos casos, el de los creadores en América Latina. Es verdad
que no todos nuestros escritores han sido probados al extremo de Oquendo de
Amat; algunos consiguieron vencer la hostilidad, la indiferencia, el menosprecio
de nuestros países por la literatura, y escribieron, publicaron y hasta fueron
leídos. Es verdad que no todos pudieron ser matados de hambre, de olvido o de
ridículo. Pero estos afortunados constituyen la excepción. Como regla general,
el escritor latinoamericano ha vivido y escrito en condiciones excepcionalmente
difíciles, porque nuestras sociedades habían montado un frío, casi perfecto
mecanismo para desalentar y matar en él la vocación. Esa vocación, además de
hermosa, es absorbente y tiránica, y reclama de sus adeptos una entrega total.
¿Cómo hubieran podido hacer de la literatura un destino excluyente, una
militancia, quienes vivían rodeados de gentes que, en su mayoría, no sabían leer
o no podían comprar libros, y en su minoría, no les daba la gana de leer? Sin
editores, sin lectores, sin un ambiente cultural que lo azuzara y exigiera, el
escritor latinoamericano ha sido un hombre que libraba batallas sabiendo desde
un principio que sería vencido. Su vocación no era admirada por la sociedad,
apenas tolerada; no le daba de vivir, hacía de él un productor disminuido y ad-honorem.
El escritor en nuestras tierras ha debido desdoblarse, separar su vocación de su
acción diaria, multiplicarse en mil oficios que lo privaban del tiempo necesario
para escribir y que a menudo repugnaban a su conciencia, y a sus convicciones.
Porque, además de no dar sitio en su seno a la literatura, nuestras sociedades
han alentado una desconfianza constante por este ser marginal, un tanto anónimo
que se empeñaba, contra toda razón, en ejercer un oficio que en la circunstancia
latinoamericana resultaba casi irreal. Por eso nuestros escritores se han
frustrado por docenas, y han desertado su vocación, o la han traicionado,
sirviéndola a medias y a escondidas, sin porfía y sin rigor.
Pero es cierto que en los últimos años las
cosas empiezan a cambiar. Lentamente se insinúa en nuestros países un clima más
hospitalario para la literatura. Los círculos de lectores comienzan a crecer,
las burguesías descubren que los libros importan, que los escritores son algo
más que locos benignos, que ellos tienen una función que cumplir entre los
hombres. Pero entonces, a medida que comience a hacerse justicia el escritor
latinoamericano, o más bien, a medida que comience a rectificarse la injusticia
que ha pesado sobre él, una amenaza puede surgir, un peligro endiabladamente
sutil. Las mismas sociedades que exilaron y rechazaron al escritor, pueden
pensar ahora que conviene asimilarlo, integrarlo, conferirle una especie de
estatuto oficial. Es preciso, por eso, recordar a nuestras sociedades lo que les
espera. Advertirles que la literatura es fuego, que ella significa inconformismo
y rebelión, que la razón del ser del escritor es la protesta, la contradicción y
la crítica. Explicarles que no hay término medio: que la sociedad suprime para
siempre esa facultad humana que es la creación artística y elimina de una vez
por todas a ese perturbador social que es el escritor o admite la literatura en
su seno y en ese caso no tiene más remedio que aceptar un perpetuo torrente de
agresiones, de ironías, de sátiras, que irán de lo adjetivo a lo esencial, de lo
pasajero a lo permanente, del vértice a la base de la pirámide social. Las cosas
son así y no hay escapatoria: el escritor ha sido, es y seguirá siendo un
descontento. Nadie que esté satisfecho es capaz de escribir, nadie que esté de
acuerdo, reconciliado con la realidad, cometería el ambicioso desatino de
inventar realidades verbales. La vocación literaria nace del desacuerdo de un
hombre con el mundo, de la intuición de deficiencias, vacíos y escorias a su
alrededor. La literatura es una forma de insurrección permanente y ella no
admite las camisas de fuerza. Todas las tentativas destinadas a doblegar su
naturaleza airada, díscola, fracasarán. La literatura puede morir pero no será
nunca conformista.
Sólo si cumple esta condición es útil la
literatura a la sociedad. Ella contribuye al perfeccionamiento humano impidiendo
el marasmo espiritual, la autosatisfacción, el inmovilismo, la parálisis humana,
el reblandecimiento intelectual o moral. Su misión es agitar, inquietar,
alarmar, mantener a los hombres en una constante insatisfacción de sí mismos: su
función es estimular sin tregua la voluntad de cambio y de mejora, aun cuando
para ello daba emplear las armas más hirientes y nocivas. Es preciso que todos
lo comprendan de una vez: mientras más duros y terribles sean los escritos de un
autor contra su país, más intensa será la pasión que lo una a él. Porque en el
dominio de la literatura, la violencia es una prueba de amor.
La realidad americana, claro está, ofrece al
escritor un verdadero festín de razones para ser un insumiso y vivir
descontento. Sociedades donde la injusticia es ley, paraíso de ignorancia, de
explotación, de desigualdades cegadoras de miseria, de condenación económica
cultural y moral, nuestras tierras tumultuosas nos suministran materiales
suntuosos, ejemplares, para mostrar en ficciones, de manera directa o indirecta,
a través de hechos, sueños, testimonios, alegorías, pesadillas o visiones, que
la realidad está mal hecha, que la vida debe cambiar. Pero dentro de diez,
veinte o cincuenta años habrá llegado, a todos nuestros países como ahora a Cuba
la hora de la justicia social y América Latina entera se habrá emancipado del
imperio que la saquea, de las castas que la explotan, de las fuerzas que hoy la
ofenden y reprimen. Yo quiero que esa hora llegue cuanto antes y que América
Latina ingrese de una vez por todas en la dignidad y en la vida moderna, que el
socialismo nos libere de nuestro anacronismo y nuestro horror. Pero cuando las
injusticias sociales desaparezcan, de ningún modo habrá llegado para el escritor
la hora del consentimiento, la subordinación o la complicidad oficial. Su misión
seguirá, deberá seguir siendo la misma; cualquier transigencia en este dominio
constituye, de parte del escritor, una traición. Dentro de la nueva sociedad, y
por el camino que nos precipiten nuestros fantasmas y demonios personales,
tendremos que seguir, como ayer, como ahora, diciendo no, rebelándonos,
exigiendo que se reconozca nuestro derecho a disentir, mostrando, de esa manera
viviente y mágica como sólo la literatura puede hacerlo, que el dogma, la
censura, la arbitrariedad son también enemigos mortales del progreso y de la
dignidad humana, afirmando que la vida no es simple ni cabe en esquemas, que el
camino de la verdad no siempre es liso y recto, sino a menudo tortuoso y
abrupto, demostrando con nuestros libros una y otra vez la esencial complejidad
y diversidad del mundo y la ambigüedad contradictoria de los hechos humanos.
Como ayer, como ahora, si amamos nuestra vocación, tendremos que seguir librando
las treinta y dos guerras del coronel Aureliano Buendía, aunque, como a él, nos
derroten en todas.
Nuestra vocación ha hecho de nosotros, los
escritores, los profesionales del descontento, los perturbadores conscientes o
inconscientes de la sociedad, los rebeldes con causa, los insurrectos irredentos
del mundo, los insoportables abogados del diablo. No sé si está bien o si está
mal, sólo sé que es así. Esta es la condición del escritor y debemos
reivindicarla tal como es. En estos años en que comienza a descubrir, aceptar y
auspiciar la literatura, América Latina debe saber, también, la amenaza que se
cierne sobre ella, el duro precio que tendrá que pagar por la cultura. Nuestras
sociedades deben estar alertadas: rechazado o aceptado, perseguido o premiado,
el escritor que merezca este nombre seguirá arrojándoles a los hombres el
espectáculo no siempre grato de sus miserias y tormentos.
Otorgándome este premio que agradezco
profundamente, y que he aceptado porque estimo que no exige de mí ni la más leve
sombra de compromiso ideológico, político o estético, y que otros escritores
latinoamericanos con más obra y más méritos que yo, hubieron debido recibir en
mi lugar -pienso en el gran Onetti, por ejemplo, a quien América Latina no ha
dado aún el reconocimiento que merece- demostrándome desde que pisé esta ciudad
enlutada tanto afecto, tanta cordialidad. Venezuela ha hecho de mí un abrumado
deudor. La única manera como puedo pagar esa deuda es siendo, en la medida de
mis fuerzas, más fiel, más leal, a esta vocación de escritor que nunca sospeché
me depararía una satisfacción tan grande como la de hoy.
Mario Vargas Llosa
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Las nuevas generaciones desconocen el verbo
socialista de Mario Vargas Llosa. He aquí una prueba |
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CASO
MANUEL ROSALES
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APRISMO VS. COMUNISMO
Todo parece indicar que el asilo político pedido por el opositor
al régimen venezolano, Manuel Rosales, que se formalizará este próximo 27 de
abril ante la Cancillería peruana, tardará en resolverse por lo menos dos meses.
Esta aseveración fue emitida por el abogado
defensor del ex-alcalde de Maracaibo, el Dr. Javier Valle Riestra, quien estima
que ese es el tiempo prudencial en el que el gobierno debe estudiar el caso,
advirtiendo que «una resolución precipitada puede ser nociva, pero nuestro
objetivo es el asilo».
Como se sabe, los entendidos en materias
jurídicas coinciden con el abogado defensor, en considerar que desde el momento
en el que el gobierno peruano recibió la solicitud de asilo, no hay opción a
futuros pedidos de extradición contra el líder político en mención.
También es de conocimiento público el hecho de
que Rosales tendrá que acudir secuencialmente a las instancias correspondientes
para dar su manifestación, sin poder realizar declaraciones de tono político
mientras dure el proceso presentado ante el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Falta que ya cometió, pero que pese a ello, da la impresión que para el gobierno
peruano el incidente ha sido exculpado.
Recordemos que tampoco una vez el gobierno
peruano le haya otorgado el asilo le da derecho a hacer este tipo de
declaraciones de carácter político, como sucede con los casos: del ex-gobernador
de Yaracuy, Lapi; y el ex-dirigente de la CTV Ortega, quienes viven en Perú
desde hace unos años.
El único detalle que salta a la vista detrás
de bastidores es que pese a la aseveración de Valle Riestra en la que precisa
que no representa en este caso la posición del partido aprista o del Congreso de
la República del Perú, sino sólo a su condición de abogado; muchos creen que
precisamente estos antecedentes son un aval a favor de Rosales para la obtención
del asilo.
Eso de que Rosales eligió al Perú por su
«legislación avanzada» en materia de asilo político, es un cuento difícil de
creer para quienes vinculan los lazos del partido de gobierno peruano, el APRA,
con la oposición al régimen del mandatario venezolano.
Por consiguiente, no se descarta que estemos a
puertas de reabrir un innovado capítulo de «Aprismo versus comunismo», con las
variables del caso; pues el Apra inicial anti-imperialista de Víctor Raúl Haya
de la Torre dista del actual Apra de García Pérez pro-imperio, y en su
contraparte, el tradicional comunismo pro-soviético es diametralmente opuesto al
socialismo que plantea Hugo Chávez Frías.
Lo que si es innegable es que guardando las
distancias, desde que Alan García llegó al poder en el Perú, las relaciones
entre ambos países no han sido de lo mejor.
El tiempo lo dirá, y allí estaremos para
contártelo.
UH |
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«no se descarta que estemos a puertas de
reabrir un innovado capítulo de «Aprismo versus comunismo», con las variables
del caso...» |
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FUJISENTENCIA
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SENTENCIA DE LA SALA PENAL A
ALBERTO FUJIMORI
Sala Penal Especial condena a Fujimori a 25 años de
prisión por los crímenes de Barrios Altos, La Cantuta y secuestros en los
Sótanos del Servicio de Inteligencia del Ejército.
“Establecidos los lineamientos fundamentales
de la pena, cabe señalar, para el caso concreto, la necesaria aplicación del
artículo 50° del Código Penal. Esta norma regula el concurso real de delitos. Se
han perpetrado dolosamente varios resultados materiales mediante diversas
acciones típicas independientes –pluralidad de actos de voluntad–: el día tres
de noviembre de mil novecientos noventa y uno se mató a quince personas y
lesionó gravemente a otras cuatro, el día dieciocho de julio de mil novecientos
noventa y dos se mató a diez personas, el día seis de abril de mil novecientos
noventa y dos hasta el día siguiente se secuestró a una persona, y el día
veintisiete de julio hasta el día cinco de agosto de ese mismo año se secuestró
a otra persona
La referida disposición legal: artículo 50°
del Código Penal, fue modificada por la Ley número 28730, del trece de mayo de
dos mil seis. Según la modificación introducida, actualmente en vigencia, la
pena concreta se decide en base a una suma de penas concretas parciales, que el
juzgador va definiendo para cada delito integrante del concurso real y hasta un
máximo equivalente al doble de la pena concreta parcial correspondiente al
delito más grave del concurso real –criterio de la acumulación–.
Además, el resultado total de tal adición no
puede superar treinta y cinco años de pena privativa de libertad. Sin embargo,
este procedimiento de determinación de la pena concreta no puede aplicarse al
presente caso, por haber sido regulado con posterioridad a la comisión de todos
los delitos objeto del proceso y ser desfavorable al imputado.
En tal virtud, por imperio del principio de
legalidad y de irretroactividad de una ley penal posterior cuando es
desfavorable, se utilizará para la determinación de la pena concreta lo reglado
por el texto original del artículo 50°, que era el vigente en el período de
realización de los delitos materia de juzgamiento.
Así las cosas, la pena básica del concurso
real de delitos es la prevista para el hecho punible más grave, que es el delito
de asesinato. Por consiguiente, el espacio punitivo para decidir la pena
concreta para el acusado Fujimori Fujimori queda fijado en no menor de quince
años ni mayor de veinticinco años de pena privativa de libertad. Ahora bien,
conforme al principio de asperación –que rige el tratamiento punitivo del
CONCURSO REAL–, los demás delitos concurrentes deben operar como circunstancias
de agravación, pero sin superar el marco penal propio del delito de asesinato.
En este contexto, (i) es de considerar como
factor más relevante de eficacia agravante la extensión del daño causado y que
registra una pluralidad de víctimas de asesinato, lesiones graves y secuestro
agravado, lo que eleva el grado de antijuricidad y, por ende, la relevancia
punitiva,de los delitos que generó el acusado Fujimori Fujimori desde su
posición de autor mediato.
Tal circunstancia unida (ii) a la condición
funcional y de poder que aquél ostentaba, y de la cual abusó para realizar e
incluso encubrir los hechos punibles, imponen al órgano jurisdiccional la más
grave y severa desvaloración de su actuación ilícita, lo que debe reflejarse en
la extensión de la pena concreta, la que debe ser el máximo autorizado por la
ley.
A lo expuesto se agrega, entre otros factores
de determinación de importancia –que tienen una vinculación directa con la
culpabilidad o responsabilidad por el hecho–, (iii) las características de
ejecución del hecho,su lógica planificada y la oposición radical a su deber de
respeto y protección de los derechos fundamentales de las personas derivados de
su posición de máximo dignatario de la Nación –relación de garante de los bienes
jurídicos lesionados–. Asimismo, es de destacar (iv) la intervención organizada
de una pluralidad de personas en los hechos típicos, lo cual representa una
antijuricidad más pronunciada al importar un poder ofensivo más intenso y un
estado de indefensión más relevante de las víctimas; los ejecutores materiales
actuaron sigilosamente –también todos los que intervinieron en la cadena de
mando y transmisión de órdenes–, situación que les permitió obrar sobre seguro y
sabiendo que las víctimas se hallaban impedidas de cualquier clase de oposición.
Por otro lado, no concurre ninguna
circunstancia atenuante genérica ni específica, que permita imponer una pena
privativa de libertad de menor extensión. En consecuencia, la pena concreta debe
ser la de veinticinco años de pena privativa de libertad.
Los delitos cometidos, como se ha señalado,
efectivizaron en su realización un abuso del poder funcional que ejercía el
acusado, por lo que conforme a lo dispuesto en el artículo 38° del Código Penal
sería del caso imponer al acusado Fujimori Fujimori una inhabilitación accesoria
adecuada.
Sin embargo, el Ministerio Público no ha
solicitado la aplicación de dicha pena limitativa de derechos en su acusación
escrita ni en su requisitoria oral, lo que como consecuencia estricta de la
garantía de defensa procesal, limita las facultades del Tribunal para imponer de
oficio dicha sanción. Así, por lo demás, ha sido establecido por el Fundamento
Jurídico 12° del Acuerdo Plenario número 2–2008/CJ–116, del dieciocho de julio
de dos mil ocho, que dice: “… Distinto es el caso de la pena de inhabilitación
accesoria, puesto que no está asociada a un tipo legal determinado y, por tanto,
no se desprende del mismo la sanción adicional a la pena principal. Si la cita
del delito cometido, en relación a la norma penal que lo prevé y sanciona, es
insuficiente, y es del caso acudir a una regla de la Parte General del Código
Penal (artículos 39° y 40°) para la subsunción y justificación respectiva, lo
cual debe generar con carácter previo una petición del Fiscal y un debate con la
parte afectada: el imputado y su defensor, entonces, no es posible que se
imponga ex officio iudex pues causaría indefensión constitucionalmente
prohibida. Queda claro que lo que se vulnera en este caso no es el principio
acusatorio, que integra la garantía genérica del debido proceso, sino la
garantía de defensa procesal desde que en este caso un ámbito del fallo sería
sorpresivo”.
El artículo 47° del Código Penal señala que
son abonables a la pena privativa de libertad impuesta –a su cómputo–, el tiempo
de detención que haya sufrido el procesado a razón de un día de pena privativa
de libertad por cada día de detención. El fundamento de esta disposición
–situada en el límite entre la individualización de la pena y su ejecución– se
encuentra en el mismo efecto que una detención o prisión preventiva despliega
para el afectado. El carácter imperativo de la norma es concluyente. En el caso
de autos, no sólo debe computarse la detención sufrida por el imputado desde que
llegó al país procedente de Chile [siete de enero de dos mil cinco], pues como
consecuencia de la solicitud nacional en los marcos del procedimiento auxiliar
de extradición se le sometió a privación de libertad cautelar en ese país.
Por otro lado, las informaciones
periodísticas, en tanto consolidan un hecho público y notorio, dieron cuenta que
el imputado Fujimori Fujimori no estuvo privado de su libertad en un centro
oficial de detención todo el tiempo que duró el procedimiento de extradición.
Desde el dieciocho de junio de dos mil seis hasta el siete de junio de dos mil
siete gozó de libertad bajo fianza, y desde el ocho de junio de dos mil siete
hasta el veintidós de septiembre de ese mismo año se dictó en su contra arresto
domiciliario. El período en cuestión no es de abono a la pena de privación de
libertad, en especial el de arresto domiciliario en virtud de la interpretación
sancionada por el Tribunal Constitucional en la STC número 0019–2005–PI/TC, del
veintiuno de julio de dos mil cinco.”
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Lima, Abril 07 de 2009 |
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LA
OTRA CARA DE LA HAYA
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TAN TONTOS NO SOMOS
Cuando el diario “El Mercurio” preguntó al canciller García
Belaunde si se había violado la confidencialidad del procedimiento escrito del
juicio en La Haya, con la publicación de un suplemento oficial en un diario
local, respondió : “Tan tontos no somos”.
Conforme al reglamento de la Corte el
procedimiento escrito es confidencial. Más allá de si la publicación del
suplemento la violó o no, fue un hecho mal ejecutado que ha generado una
situación incómoda para la defensa peruana. La diplomacia pública, indispensable
en la materia, no requiere el sello oficial de la Cancillería. Los documentos
contenidos en el suplemento, independientemente que se hayan publicado miles de
veces antes del juicio, una vez que forman parte de la demanda, la memoria u
otros recursos, pasan a ser piezas del proceso. Llama la atención, por otro
lado, la selección de los documentos publicados: el Decreto 781 no sustenta
precisamente la posición peruana y será, por el contrario, aunque
equivocadamente, utilizado por Chile para sostener sus tesis.
Es onerosa la exhibición de un nuevo acto de
falta de prolijidad por parte del gobierno en el proceso. El anterior, su
antecedente inmediato, fue cuando se presentó la demanda sin la firma
certificada del agente, gazapo que dio lugar a correrías inapropiadas, entre el
Palacio de La Paz, sede de la Corte, y el local de la embajada del Perú, para
subsanar el error.
Pero hay otras cosas que preocupan seriamente.
El canciller, al sustentar que la publicación oficial del suplemento no violaba
la confidencialidad, argumentó que los textos del suplemento ya habían sido
publicados con anterioridad, sin percibir que ello es irrelevante para el caso,
pues la confidencialidad no se refiere a textos ni argumentos inéditos, sino a
las piezas del proceso. Se refirió, además, con mucho énfasis, a lo que exhibió
como una prueba contundente: el hecho que la propia Corte habría publicado la
demanda en su página web.
Lo dijo con enorme certeza, aunque lo único
cierto es que esa afirmación no es cierta.
La Corte no ha publicado la demanda, ni
ninguna pieza del procedimiento escrito, ni siquiera sus ordenanzas procesales.
Sólo se ha limitado a publicar sendas notas de prensa, conforme a la práctica y
las normas de procedimiento.
Estas ligerezas e inconsistencias, por
llamarlas con el lenguaje más cuidadoso y responsable, preocupan y siembran
fundadas dudas. En un asunto de tanta trascendencia nacional no deberían existir
estos errores. Para ganar el juicio, he señalado, no basta con tener sólidos
argumentos jurídicos. El Perú los tiene y yo mismo con esfuerzo y dedicación he
contribuido a construirlos y desarrollarlos.
Estas ligerezas pueden ser el anuncio, ojalá
que no, de una defensa errática o inconsistente. Una junta de ex cancilleres que
contribuya a evitar esta no deseada hipótesis ya no es sólo necesaria, es
indispensable.
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Ex-Canciller Manuel Rodríguez Cuadros |
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PERUANOS EN
VENEZUELA
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DUELO POR LOS CONSEJOS DE CONSULTA
Las comunidades peruanas en el exterior están de duelo. El
Ministerio de Relaciones Exteriores con la aprobación de la resolución
ministerial 1414/2008/RE ha suscrito el acta de defunción de los consejos de
consulta. Ahora puede decirse inequívocamente que los peruanos residentes en el
exterior quedan en indefensión ante actos arbitrarios e irregulares de los
consulados.
Aún cuando he defendido las bondades del
capital social para toda comunidad política y la necesidad de auditoría
ciudadana sobre cualquier autoridad pública, debo admitir que todo esfuerzo por
el asociacionismo y la participación queda trabado con decisiones deleznables de
una Cancillería que le hace el juego sucio a un Ejecutivo déspota e ineficiente
en la gestión de políticas públicas.
Con el nuevo reglamento han salido
fortalecidos los cónsules, quienes tendrán potestad para implementar sanciones a
los consejeros incómodos al gobierno y para aprobar los planes de trabajo del
consejo, aún cuándo éstos no son órganos estatales ni están sujetos a jerarquía
funcional. Frente a un comité electoral de fachada, es probable que también
administren justicia electoral. La anulación de la elección del consejo de
consulta en Barcelona por el cónsul Miguel Palomino apunta en este sentido.
¿Cuál ha sido el premio por tamaña arbitrariedad? Su ascenso a embajador.
El gobierno no entiende que en toda sociedad
democrática la fiscalización y el control ciudadano se erigen en mecanismos
claves para garantizar el buen funcionamiento, la transparencia y la gestión
efectiva de los servicios públicos. Si los consejos de consulta están prohibidos
de ejercer actividad fiscalizadora sobre los consulados, ¿quién fiscaliza a
éstos?; ante la evidencia de irregularidades, corrupción e ineficacia de las
oficinas consulares ¿quién alza la voz en nombre de las comunidades peruanas?
Con este reglamento la mesa está servida para
el triunfo de la impunidad. García, su partido, y el Ejecutivo que dirige, han
dado muestras de incapacidad y falta de voluntad política para gobernar en
gobernanza. Dentro de un marco de democracia deliberativa puede aceptarse que
los consejos de consulta no tengan carácter vinculante, pero vaciarles de
control y fiscalización socava los presupuestos básicos de todo Estado de
Derecho.
La asistencia masiva de los cónsules al
funeral de los consejos queda garantizada. Mi más sentido pésame.
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Escribe: Jans Erik Cavero Cárdenas |
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DISCURSO
ESPIRITUAL
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LA REFORMA DEL ALMA
Por: César Hildebrandt
La reforma del alma, tocada por
el mensaje presidencial, es probablemente un imperativo ciudadano. Y debería
empezar por las autoridades que fueron elegidas prometiendo una cosa para luego,
una vez en el poder, hacer otra.
Y esto, ¿por qué? Porque en la
teoría platónica la mayor función del alma es la cognitiva, empezando por la
búsqueda de la verdad. De lo que se deduce que quien miente con placer y
beligerancia debe tener el alma estropeada.
Ahora bien, reformar el alma de
un mentiroso crónico requiere de varias operaciones invasivas.
En la primera, a corazón abierto,
el equipo de correctores tendrá que encontrar el tejido de nervios de acero que
permite mentir sin vergüenza, prometer sin convicción y reirse luego de los
ingenuos caídos en la trampa. Desmontado ese tejido metálico que tiene la
ligereza y temple del titanio, la siguiente operación intentará reemplazar la
estopa que ha llenado el corazón del mentiroso por sangre viva y corriente.
Y una vez dado este muy cruento
paso, la tercera fase en la rehumanización de un farsante feliz consiste en la
búsqueda del alma propiamente dicha.
El alma ha sido, como se sabe, un
tema espinoso hasta para la sabiduría cristiana, que ni siquiera en el Medioevo
pudo definir qué parte del alma era corpórea y qué otra insubstancial.
Pero partiendo de los
presocráticos y continuando otra vez en Platón, está claro que para el mundo
antiguo el alma era el “pneuma”, el aliento vital que recorría la sangre
arterial limpiada por el corazón, el soplo de espíritu que terminaba con el
último suspiro de la muerte.
Muchos años después, Descartes,
en “Las pasiones del alma” (1649), establecería que la jamás hallada conexión
entre el alma y el cuerpo es la glándula pineal. Sería arduamente refutado por
la ciencia de los siglos siguientes –sobre todo cuando se descubrió que esa
glándula lo que segregaba era melatonina, la hormona del reloj biológico- pero,
en todo caso, fue él quien se atrevió a señalar la residencia de lo que en latín
se llamó ánima y en griego psiché, eso que ahora el doctor García quisiera
reformar.
Dicen los apologistas y
hagiógrafos del doctor García –o sea todos los apristas alfabetos- que alguna
vez la dicha reforma del alma fue encargada al doctor Agustín Mantilla,
especialista en operaciones encubiertas. Y dicen también que, en efecto, el
doctor Mantilla se entregó a la tarea en sujetos vivos y con tratamiento
ambulatorio. El resultado parece ser que decepcionó al doctor García, quien
habría alegado que una cosa era sacar el alma y otra reformarla.
Stalin, el padrecito, sostuvo
alguna vez que los escritores eran ingenieros del alma. Como se sabe, para el
constructor de los más grandes campos de concentración de la Siberia moderna el
alma era un mural donde había que pegar las estampillas del realismo socialista
y la ingeniería del alma consistía en lograr que la unanimidad fuese moco de
pavo frente a lo que él se proponía hacer y logró hacer después de asesinar a
todos sus rivales.
De modo que hay que tener cuidado
con la reforma del alma que inquieta ahora al doctor García. Mi esperanza es que
se trate de otra de sus mentiras.
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Déjame que te cuente... |
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ALAN PERDIÓ LA BRÚJULA
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¿NO LE LLEGÓ LA RECETA?
Por: Augusto Malpartida León
Mientras Alva Castro, ministro
del Interior de García -es decir don nadie en verdad-, se reunía con el
delincuente Alberto Fujimori para darle continuidad a la alianza del aprismo con
el jefe de la mafia de los 90, asegurando los votos de su bancada para la
elección de Velásquez Quesquén como Presidente del Congreso Nacional; mientras
el propio Velásquez Quesquén se reunía con sus iguales, o sea Torres Caro y
Gustavo Espinoza, también buscando votos, Alan García se jalaba los pelos en
Palacio porque no le llegaba la receta de qué hacer con la inflación y su
discurso de 28 aún no agarraba forma.
Tal parece que a los tecnócratas
del Fondo Monetario Internacional, lo del mensaje de 28 ante el Congreso les
preocupaba poco menos que si llueve o no en la 5ta avenida, y nunca le enviaron
nada, porque García tuvo que llenar su mensaje de las aburridas y trampeadas
cifras que le enviaron sus ministros sobre los gastos e inversiones de su
sector. Y el discurso de 28 tuvo a un patético García recitando cifras y más
cifras, sin saber cuales correspondían a las inversiones estatales y cuales a
los negocios privados de sus amigos, mientras maldecía para sus adentros a Luis
Valdivieso y su gente que no llegó nunca con la receta que tanto le habían
prometido como regalo de 28.
Y García había dicho dos semanas
antes, teatral como siempre,: "La política económica la decido yo", y la risa de
los "técnicos" del FMI se escuchó de Nueva York hasta Desamparados y Luis
Valdivieso no tuvo más remedio que decirle a García que receta no había aún y
que a ver como se las arreglaba para 28.
García recurrió entonces a la
"reforma del alma", sí, como lo oyen, "la reforma del alma". El Perú avanza,
pero si su usted no ve el avance, el problema está en su alma; el Perú crece,
pero si usted no siente el crecimiento, es su alma la que tiene problemas; 80%
de peruanos rechazan a García, su gobierno, su política general y su política
económica, esos son unos desalmados; hay que ver la Plataforma de la
Coordinadora Político Social?, no, para qué, lo que hay que hacer es sacarle el
alma a los que se alinean con el Paro Nacional y su plataforma; la reforma del
alma a todo vapor, gran campaña para cambiar el alma de los peruanos, con García
a la cabeza y Montesinos con Fujimori de imagen de la campaña, y del Castillo y
Mulder haciendo los guiones, Alva Castro negociando precios y el gabinete entero
en los coros.
Si no llega la receta para
detener la inflación, hay que hacer tiempo. Claro ya medio mundo se dio cuenta
que lo de "yo decido la política económica" es puro cuento de García, pero no
importa, esto de la salvación de las almas peruanas tiene para rato, si hasta
Rafael Rey se apuntó en la campaña y Yehude Simons sigue en la cola.
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Alan se quedó esperando la receta
de Mr. Danger |
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A
FONDO
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COLOMBIA Y AMÉRICA
Reflexiones sobre el origen y el destino de estos dos conceptos y sobre el auge
y caída de sus respectivos presidentes
Ambos conceptos geográficos han
recibido reversos resultados. Cuando EEUU se fundó apenas era una franja en la
costa atlántica con un territorio y una población más chicos que los de México o
Perú.
Cuando, casi al mismo tiempo,
Francisco de Miranda creó la palabra ‘Colombia’ él buscaba reunir a todos los
territorios de habla española y portuguesa del continente descubierto por Colón:
desde el Misisipi al Cabo de Hornos.
Empero, el oeste norteamericano y
el norte mexicano fueron anexados y ‘anglificados’ por los EEUU. La república de
Colombia se proclamó solo en torno a uno de los antiguos virreinatos españoles
(el de Nueva Granada) para luego acabar siendo su territorial original
desmembrada entre Ecuador, Venezuela, Panamá, Colombia, la mayor parte de Guyana
y otros vecinos.
La actual Colombia no representa
ni al 10% de la población o del territorio de aquella nación esbozada por
Miranda.
En cambio, con EEUU sucedió un
proceso opuesto. Progresivamente se fue expandiendo hasta hacer que hoy su
territorio originario represente menos del 10% del total de su área actual.
Es más, EEUU terminó
convirtiéndose en la única república del mundo que se ha apropiado del nombre de
todo su continente (América). Esto último, pese a que dos de cada tres
americanos no viven en su suelo (y es más, está construyendo un mega-muro para
impedir que ellos puedan llegar a su territorio) y a que su país ocupa un quinto
de toda el área americana.
EEUU nació como una república
aunque terminó como un imperio. Miranda quiso que Colombia fuese reinada por un
inca, pero en vez de gran imperio se redujo a una república. Esta es, a su vez,
la única en todo el hemisferio en tener una guerra interna prolongada y
republiquetas internas dominadas por poderes armados rivales.
Dos destinos
El 4 de julio EEUU celebró 232
años de independencia mostrando ser la única súper-potencia que queda y con
presencia militar en una cincuentena de países. El 20 de julio Colombia celebra
198 de independencia siendo la nación latinoamericana con mayor ayuda y
presencia militar de EEUU.
Hoy los presidentes de ambas
repúblicas son los mejores aliados en el hemisferio. Sin embargo, mientras
George W. Bush se ha convertido en uno de los presidentes más impopulares en la
historia de su país, Alvaro Uribe ha llegado a sobrepasar el 90% de apoyo en las
encuestas, algo que difícilmente otro mandatario de la región o que haya tenido
su país hayan podido igualar.
Extraño destino para dos
gobernantes que han querido imponer un similar modelo de libre mercado
combinándolo con la mano con una estrategia de mano dura antiterrorista.
El enemigo con el cual Bush
inicialmente logró galvanizar a su nación tras él es uno que está en otro
continente. No obstante, él ha ido perdiendo fuerza a medida que se ha ido
demostrando que él no le ha dicho la verdad a su pueblo (como sobre el hecho que
Iraq tenía armas de destrucción masivas) y que no ha podido ganar una guerra.
Por el contrario, Uribe se
enfrenta a un contrincante interno y su ascenso en los sondeos se debe a que le
ha venido propinando fuertes golpes.
Bush y Uribe en el espejo de cada
uno
Los republicanos de EEUU
encuentran en Uribe una gran inspiración. Sintomáticamente, su candidato John
McCain apareció en Colombia justo cuando se realizaba el operativo que más ha
avergonzado a las FARC, cuestión que él luego reconoció que supo antes de dicha
acción de rescate. Con su viaje él quiso respaldar a un Uribe con quien los
demócratas dudan en firmar un Tratado de Libre Comercio debido a que se le
denuncia de amparar el asesinato de sindicalistas. McCain, más bien, ha querido
mostrar su estrategia como un ejemplo a seguir a escala planetaria.
Si Uribe viene golpeando a la
guerrilla más antigua y fuerte de occidente (Tirofijo estuvo en el monte durante
seis décadas), McCain promete que él logrará cazar a Osama Bin Laden y
estabilizar a Iraq.
Uribe, sin embargo, debe buscar
evitar caer en el sendero de Bush. Los escándalos, el revelamiento de datos
falsos y reveses en la guerra podrían revertir la actual popularidad de Uribe,
así como le pasó a su homólogo estadounidense.
Hoy Uribe ha logrado revertir
parte del aislamiento internacional que tuvo en marzo cuando incursionó en
territorio ecuatoriano. Acaba de visitar a Chávez, con quien se ha reconciliado,
y ahora recibe a Lula. Con el aval de los dos principales gobernantes
‘socialistas’ sudamericanos y con el apoyo de la izquierda ‘democrática’
colombiana Uribe busca aislar a las FARC.
Estas últimas, por lo pronto,
parece que ya han abandonado su exigencia de que solo intercambiarían
prisioneros si se les concediese una zona despejada. Las FARC se sienten
arrinconadas mientras que su moral no es alta tras haber perdido a tres de sus
siete secretarios (incluyendo a su jefe y a su canciller), por deserciones y por
el escape de Betancourt.
No obstante, las FARC son la
única guerrilla latinoamericana que precedió a la revolución cubana y que viene
sin acatar la legalización y el desarme de las insurgencias post-soviéticas. Si
la guerrilla colombiana resiste y no hace acciones que enajenen a sectores
populares, ésta podría amenazar con revivir e ir minando al actual gobierno.
Paradójicamente Uribe le debe su
carrera y su prestigio a las FARC. Sin ellas él no sería presidente. Si él no
logra reducirlas al mínimo y éstas se revitalizan su aureola empezaría a caer.
Por otro lado, si él logra aplastar a las FARC y les propina una derrota
histórica él podría acabar queriendo ser remplazado en el poder por un
presidente distinto tipo Obama que ponga más acento en cuestiones sociales y en
un giro hacia el centro o hacia la izquierda.
Aunque los demócratas acaben
sacando a los republicanos de la Casa Blanca, Uribe se quedaría en la Casa
Nariño quizás hasta buscar un nuevo y tercer mandato. En todo caso, pese a que
lo suceda una cosa es cierta Colombia y EEUU seguirán teniendo los ejércitos más
pertrechados en sus respectivos subcontinentes y ambos seguirán encabezando
guerras que probablemente sean de largo plazo.
ISAAC BIGGIO
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Isaac Bigio es un analista internacional
formado en la London School of Economics & Political Sciences. En ésta,
considerada la principal universidad internacional especializada en ciencias
sociales, él ha obtenido grados y postgrados en Historia y Política Económica, y
ha estado investigando y enseñando. |
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Declaración
de la Cumbre de los Pueblos

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ENLAZANDO
ALTERNATIVAS III
Las organizaciones sociales, políticas y
populares, de trabajadores y trabajadoras, de migrantes, las comunidades
indígenas y campesinas, el movimiento de mujeres, de jóvenes y sindical de
América Latina, el Caribe y Europa, reunidos en Lima durante la Cumbre de los
Pueblos, Enlazando Alternativas III, declaramos:
La cooperación y la integración de nuestros
pueblos pasan en primer lugar por la construcción de un sistema en el cual los
derechos económicos, políticos, sociales, culturales y ambientales de las
mayorías sean prioridad y razón de ser de las políticas gubernamentales. Por lo
mismo, rechazamos el proyecto de Acuerdos de Asociación propuesto por la Unión
Europea y avalado por diversos gobiernos latinoamericanos y caribeños que solo
buscan profundizar y perpetuar el actual sistema de dominación que tanto daño a
hecho a nuestros pueblos.
La estrategia de la Unión Europea "Europa Global :
Competir en el mundo", supone la profundización de las políticas de
competitividad y crecimiento económico que buscan implementar la agenda de sus
transnacionales y profundizar las políticas neoliberales, incompatibles con el
discurso sobre el cambio climático, la reducción de la pobreza y la cohesión
social. A pesar de que se pretende velar su naturaleza incorporando temas de
cooperación y diálogo político, la esencia de la propuesta es abrir los mercados
de capitales, bienes y servicios, proteger la inversión extranjera y reducir la
capacidad del Estado de promover el desarrollo económico y social. Esto tiene
implicaciones en ambas regiones :
Para América Latina y el Caribe, esta estrategia
reproduce el esquema de los Tratados de Libre Comercio que han suscrito la
mayoría de países de la región con Estados Unidos y van más allá de las
políticas de la OMC que rechazamos. Los recursos naturales de estos países están
siendo explotados indiscriminadamente, desplazando a comunidades enteras,
devastando la biodiversidad, agotando las fuentes hídricas, y pauperizando a la
mano de obra, y en ello tienen mucha responsabilidad las multinacionales
europeas. América Latina ha sido víctima secular del saqueo de las
transnacionales y, ahora, cuando avances democráticos estimulan la búsqueda de
caminos propios de desarrollo en diversos países y de formas de integración al
servicio de los pueblos, varios gobiernos que siguen las recetas del libre
comercio estimulan la fragmentación de la región, los enfrentamientos nacionales
y las contradicciones entre ellos. En Europa una de las grandes amenazas para la
democracia, la justicia, la paz y el equilibrio ecológico, es el Tratado de
Lisboa, que está siendo ratificado por las élites sin consultar a la población y
que rechazamos como ya lo hicimos en el pasado. Este tratado refuerza una Europa
neoliberal, aumenta la militarización, la exclusión, las desigualdades y la
mercantilización, así como endurece las políticas securitarias-represivas. Ello
se refleja en un aumento de la precariedad, un ataque generalizado a todos los
derechos sociales, en particular a las conquistas laborales. Al mismo tiempo, se
acelera la construcción de la "Europa Fortaleza", lo que implica cerrar las
fronteras, violando el derecho de asilo y criminalizando los migrantes y los
movimientos sociales, creando muros virtuales o reales, que no se diferencian
con los que construyen en la frontera al Norte de América.
Los Acuerdos de Asociación que ha firmado la Unión
Europea con México y Chile han profundizado las desigualdades y muestran el
camino que seguirán quienes firmen estos Acuerdos en Centro América, la
Comunidad Andina de Naciones y el MERCOSUR cuyas negociaciones se quiere
resucitar. Para los países del Caribe, estos Acuerdos, recientemente firmados,
aumentarán la vulnerabilidad y dependencia de sus economías, al mismo tiempo que
fracturan la dinámica de integración subregional.
En el momento en que en Lima los gobiernos hablan
de cohesión social, cambio climático y reducción de la pobreza, conviene
recordar que la principal causa de desigualdad, polarización social, degradación
ambiental y discriminaciones, es la primacía del mercado por sobre los derechos
de las personas y el otorgamiento de todas las garantías a las corporaciones que
eliminan la capacidad estatal de definir proyectos nacionales de desarrollo con
la complicidad de los gobiernos. Las transnacionales actúan bajo un doble rasero
apoyándose en las asimetrías que los Acuerdos de Asociación tienden a reforzar.
En consecuencia, el discurso sobre Cooperación y Diálogo Político es la carnada
que esconde el anzuelo de los intereses de esas corporaciones.
Frente a la crisis alimentaria que afecta a
decenas de países, denunciamos la hipocresía y las políticas de las
instituciones multilaterales (OMC, FMI, BM, BID, BEI) que pretenden esconder sus
verdaderas causas : direccionamiento de la producción de los países a la
exportación, pérdida del papel del Estado en la regulación alimentaria y
conversión de los alimentos en fuente de especulación financiera, todo ello como
resultado de las políticas de "libre comercio". Por lo mismo, es inadmisible que
se proponga, como salida a la crisis, más liberalización y desprotección. La
producción masiva de agrocombustibles agrava las ya difíciles condiciones de
vida de millones de habitantes. Rechazamos una vez más esta pretendida salida a
la crisis energética y climática.
Ante esta situación, las organizaciones que
hacemos parte de Enlazando Alternativas, reiteramos que es posible una
integración distinta basada en la libre determinación de los pueblos, el respeto
al medio ambiente, a los derechos humanos y a los procesos democráticos
emprendido por aquellos gobiernos que se alejan del neoliberalismo y buscan para
sus pueblos relaciones de igualdad con todos los países del mundo. Esto supone
el fortalecimiento de la cooperación en todos los ámbitos entre los pueblos, el
reforzamiento de la solidaridad, el fin de toda forma de discriminaciones y la
superación de prácticas violatorias de la soberanía de los países. Como ha
mostrado la II Sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos, exigimos justicia
y la reparación de los agravios, daños y perjuicios, provocados por las empresas
europeas, y el replanteamiento de las relaciones con estas empresas, de tal
forma que asuman los pasivos sociales y ambientales en que incurren.
Saludamos las acciones de nacionalización de
empresas estratégicas para el desarrollo nacional y los recursos naturales, que
pertenecen a los pueblos, no a las transnacionales, como por ejemplo la de la
empresa boliviana de telecomunicaciones ETI/ENTEL. Llamamos a los gobiernos que
promuevan políticas progresistas a sumarse al proceso de transformación que
impulsamos. Rechazamos las desafiantes intervenciones de EE.UU. y la Unión
Europea contra la soberanía de los pueblos. La Unión Europea debe asumir su
deuda histórica con los pueblos de América Latina y el Caribe, en particular con
los pueblos originarios. Llamamos la atención sobre la dramática situación de
Haití, resultado de décadas de expoliación, agravada por la actual ocupación
militar. Así mismo denunciamos la política complaciente de la Unión Europea con
el gobierno de Colombia.
La única salida de los pueblos latinoamericanos,
caribeños y europeos es unirse en torno a la defensa de su bienestar y
fortalecer la resistencia y movilización contra las políticas neoliberales. Ella
debe nutrirse de los aportes de mujeres, pueblos originarios, campesinos y demás
fuerza sociales que, con su presencia masiva en la Cumbre Social, han dado
ejemplo de combatividad y de elaboración de alternativas en búsqueda de un
progreso sustentado en la armonía con la naturaleza, los derechos humanos y la
eliminación de todas las formas de discriminación.
Exigimos a los gobiernos atender efectivamente las
demandas de los pueblos por construir otro tipo de relaciones entre las
regiones, basadas en la superación del modelo de mercado. Hacemos un llamado a
la población a no dejarse engañar más por gobiernos autoritarios que pretenden
criminalizar la justa protesta civil. Instamos a los habitantes de América
Latina, el Caribe y Europa a sumarse a la fuerza cada vez mayor de
organizaciones que buscan un mundo mejor para todos, y así estar a la altura de
los desafíos que hoy enfrenta la humanidad.
Invitamos a todas las organizaciones sociales y
populares de ambos Continentes a preparar desde ahora la próxima Cumbre Social
de los Pueblos, Enlazando Alternativas IV, que tendrá cita en el Estado Español
en el año 2010.
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Esta declaración se suscribió en
la ciudad de Lima en el marco de la Cumbre de los Pueblos Enlazando Alternativas
III. En ella sólo participó el mandatario Evo Morales de Bolivia, de todos los
que se dieron cita en la ALC-UE 2008 |
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A propósito de Bolivia
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BOLIVIA: GRAVE FRACTURA
Rodrigo Montoya Rojas
¿Sabían ustedes lectoras y lectores que la primera
constitución de Bolivia (1825) fue redactada por Bolívar y sus amigos en Lima,
antes de haber puesto un pie en el territorio de lo que entonces se llamaba
“Alto Perú”? Prácticamente en todos los países de América Latina, quienes
hicieron las constituciones fueron los criollos descendientes de españoles y
portugueses. En países como Ecuador, Bolivia y Perú, no fueron invitados al
banquete los llamados indios que representaban cuatro quintas o tres cuartas
partes de la población. Por esta exclusión de principio nacieron los estados
naciones con un estado, una nación, una lengua, una religión, ignorando por
completo a los habitantes originarios. Tampoco los pueblos indígenas estuvieron
en condiciones de exigir una invitación ni de presentarse al banquete
republicano porque a la derrota de la primera revolución nacional indígena
dirigida por Túpac Amaru y Túpaq Katari, en 1781, le siguió el exterminio de
cada uno de los miembros de las familias de ambos líderes y la liquidación de
todos los indígenas que habían aprendido a leer y a escribir y que podrían haber
seguido su ejemplo.
Cuando Evo Morales fue candidato a la presidencia
de Bolivia, los pueblos indígenas y la multitud urbana organizada le dijeron,
desde El Alto: si el Movimiento al Socialismo, MAS, no nacionaliza los
hidrocarburos y si no convoca a una Asamblea Constituyente te retiraremos el
apoyo y exigiremos en las calles que abandones la presidencia como lo hicimos
antes con los presidentes González de Lozada y Meza. Una vez elegido presidente,
Evo Morales cumplió su compromiso. Logró que el Estado boliviano reciba el 82%
de lo producido por las grandes empresas y que éstas se conformen con el 18 %
restante. Invirtió las proporciones porque antes de su gobierno las empresas
multinacionales se llevaban el 82 % y al Estado le quedaba solo el 18 %. Por esa
osadía política los neoliberales que controlan gran parte de los medios de
comunicación en el continente anunciaron la inminente catástrofe y desaparición
de Bolivia. Por su lado, los dueños de Santa Cruz y el oriente boliviano
amenazaron con dividir el país. Luego de la nacionalización de los
hidrocarburos, las empresas multinacionales no se fueron del país, se quedaron
porque con el simple 18 % sus negocios siguen siendo rentables.
El segundo compromiso del gobierno fue convocar a
una nueva Constituyente para que por primera vez en la historia republicana de
Bolivia la carta nacional sea aprobada con la participación de los pueblos
indígenas y exprese plenamente sus derechos. Si desde 1825 hasta hoy la
constitución sólo representa a una de las naciones bolivianas, el momento había
llegado para que Bolivia sea definida como un Estado Multinacional en el que
todas las naciones del país -aimara, quechua, guaraní y otras de la Amazonía-
sean tomadas en cuenta y se respete sus derechos colectivos. En otras palabras,
con una constitución nueva de ese tipo, terminaría el omnímodo poder de los
“q’aras” (españoles y criollos) o calatos de la derecha boliviana que siempre
tuvieron el poder.
Por estas dos grandes decisiones políticas la
derecha boliviana quiere que el “indio” Evo Morales, ese “indio maldito” como lo
llaman en Santa Cruz y en Tarija, pague su atrevimiento, sea echado de la
presidencia y “se muera” si las circunstancias lo permiten. Hasta ese punto de
fractura llegan el viejo racismo colonial y la política reaccionaria de la
derecha sin medias tintas ni hipocresías.
Conviene recordar que a diferencia de todos los
presidentes de América Latina en ejercicio de sus cargos Evo Morales ganó en
primera vuelta con el 54 % de los votos. Esa es una mayoría sin atenuantes. Al
convocar a la Constituyente, el MAS cometió el error de sobre valorar sus
fuerzas y establecer que la nueva constitución sería aprobada por un 80 % % de
los votos de la Asamblea y, luego, confirmada por un referéndum en todo el país.
Nunca antes en la historia de Bolivia, alguna de sus 18 constituciones tuvo una
participación indígena y una aprobación superior a 50 %. Hubiera sido suficiente
que la regla fuese 50 % más uno de los votos para que sea la constitución más
representativa de toda su historia. Ese pequeño gran error ha sido la tabla de
salvación para que la derecha boliviana reflote tratando de bloquear la
aprobación formal de la nueva Constitución y forzando una consulta popular para
afirmar la “autonomía” de Santa Cruz.
Obligada por el éxito político de los pueblos
indígenas, la derecha boliviana dejó atrás su viejo argumento de “una Bolivia”
-la parte q’ara, blanca, o europea del país, su Bolivia- para hablar de la
nación camba, en oposición a la nación aymara, admitiendo en los hechos que en
Bolivia hay varias naciones y no sólo una. La revolución de 1952, destruyó el
latifundismo en las tierras altas, acabando con los hacendados coloniales y con
los siervos de hacienda, pero, al mismo tiempo, creó un nuevo latifundismo en el
oriente al entregar grandes extensiones de tierras a los colonos que hoy son
dueños de Santa Cruz y dicen pertenecer a una “nación camba”. Camba es el nombre
de los colonos y habitantes de Santa Cruz, en el oriente, en oposición al Kolla
o habitante andino[1]. Hace veinte años no se oía hablar de una “nación camba”;
en otras palabras, la lógica parece haber sido la siguiente: “¿si los aimaras
tienen una nación, por qué nosotros los cambas no tendríamos la nuestra?”. En
Santa Cruz están los pozos de petróleo y en Tarija los pozos de gas, que son los
recursos más importantes del país. Antes, la “rosca”, viejo nombre de la derecha
boliviana, disfrutó de la plata, el estaño y otros minerales y las grandes
haciendas. Cuando la mina maravillosa de Potosí agotó sus reservas después de
más de cuatro siglos de explotación continua, los Andes ya no cuentan, sólo
importan la Amazonía y Tarija para seguir disfrutando de la riqueza y del poder.
Esos llamados “indios malditos” fueron importantes como obreros mineros, y ahora
ya no los quieren y preferirían que se queden solos con sus lenguas, sus
culturas, sus pobrezas y su capital, La Paz, que está a 3,600 metros de altura.
Un acontecimiento político que precipitó el
repentino interés de la derecha de Santa Cruz por su autonomía y o división fue
una nueva reforma agraria decretada por el gobierno de Evo Morales para
expropiar las tierras sin uso de los latifundios en la Amazonía boliviana. Una
vez más, se trata de defender sus intereses.
El concepto de autonomía está en el centro del
debate político. Se puede tener autonomía dentro de un mismo Estado
multinacional, tal como lo establece la nueva constitución boliviana y se puede
reclamar autonomía como pretexto para dividir un Estado y crear otro, tal como
quieren los cruceños que ya no se sienten bolivianos. Por ese camino, el
concepto de autonomía sería sinónimo de división y si así fuera se trata de un
contrasentido conceptual. Rubén Costas, el prefecto de Santa Cruz, dijo en la
celebración de de la victoria, el domingo 4 de mayo:
“Hoy iniciamos el camino hacia una nueva
República, hacia un moderno Estado que en principio se formará con los cuatro
departamentos autónomos hasta convertir a Bolivia en el Estado unitario más
representativo de toda América Latina…Con el voto se ha consolidado el inicio de
la reforma estructural de mayor trascendencia en nuestra patria. Las urnas han
dado su veredicto; los emisarios del mal no pudieron imponer su rencor y su
odio. Hoy hemos logrado una página gloriosa en la memoria nacional para
construir una patria nueva con responsabilidad, con unidad. Debemos felicitarnos
por haber reafirmado nuestro compromiso con la democracia”, Citado por el
periodista boliviano Alex Contreras en su artículo “Bolivia dividida” (ALAI,
América Latina en Movimiento,05-05-2008).
Con el lenguaje de Bush este prefecto cree que Evo
Morales y su gobierno son parte del “eje del mal”. Los ángeles del bien serían
los rebeldes de Santa Cruz que anuncian una nueva república, guardando para sí
el nombre de Bolivia, su Bolivia, y esperando que los pueblos andinos busquen
otro nombre o se llamen algo así como Bolivia 2 o Bolivia kolla. Hace tres años,
oí en Santa Cruz y en La Paz las primeras versiones sobre una posible división
del país: los extremistas cambas decían que Brasil podría anexar Santa Cruz y
Argentina recuperaría Tarija. No me parece políticamente serio creer que los
gobiernos de Brasil y Argentina estén dispuestos a tal despropósito Tal vez, el
objetivo mayor de la derecha boliviana sea sacar a Evo Morales de la presidencia
antes que dividir el país. Hay, por su puesto, fracciones de derecha en La Paz,
Cochabamba o Sucre que están en el centro del conflicto, del mismo modo que hay
un pueblo en la media luna amazónica con firmes lazos de parentesco con los
Kollas de las tierras altas. Ya sabemos que las fronteras y los territorios de
los países no son definitivas, que se provoca guerras para cambiar los mapas y
se asesina presidentes para despejar el camino de quienes se niegan a perder el
poder que tienen o de quienes tratan de recuperar el poder que perdieron.
Este es el conflicto profundo que vive Bolivia: de
un lado, una derecha -reaccionaria y racista hasta la médula- que quiere seguir
disponiendo de la riqueza y del poder sin aceptar que los pueblos indígenas
existen y tienen derechos que defender; del otro, un pueblo indígena y no
indígena que reclama sus derechos y exige que Bolivia sea también su país. El
germen de la división, sembrado desde la invasión española, se expande y
multiplica. ¿Qué voluntad de diálogo puede haber si se afirma que los otros son
parte del eje del mal? La unidad y el entendimiento dependen del respeto de los
otros. En tiempos de graves fracturas sociales el respeto no tiene por donde
aparecer.
[1] Hay una doble lectura sobre la orientación de
los brazos de la enorme estatua de Cristo que los católicos pusieron en Santa
Cruz: “Collas, no tienen sitio aquí”, y, “Collas, pasen, bienvenidos”. El
domingo pasado el arzobispo de la Paz votó por “la autonomía”.
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Rodrigo Montoya Rojas es
antropólogo y profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de Lima.
Perú. |
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CAVILANDO A VALLEJO
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CÉSAR VALLEJO 70 AÑOS DESPUÉS...
El 15 de abril último, nuestros medios, JCRADIOTV
y Radio Sintonía rindieron el homenaje que merece el vate de Santiago de Chuco,
César Vallejo.
70 años después de su desaparición física
acontecida en 1938, la vigencia de Vallejo quedó clara en tierras bolivarianas y
vía «you tube» en todo el mundo. (clickear foto para ver)
Lástima que el Embajador Inca de turno por
estas tierras bolivarianas, pese a ser paisano del poeta, ni se haya dado por
enterado de tan emblemática fecha para la literatura mundial... A continuación
acudimos a la pluma de César Hildebrandt, quien como muchos peruanos si nos
acordamos del insigne poeta de «Los heraldos negros», «trilce», «poemas humanos»
y «España aparta de mi este cáliz»...
VALLEJO EN EL CORAZÓN
Ayer 15 de abril se volvió a morir César Vallejo.
Digamos que se ha muerto 70 veces. Y digamos también que está más vivo que
algunos de sus colegas que se reeditan cada año y que se suicidaron de un
sueldazo en la sien en plena hacienda pública.
Vallejo es un poeta que pocos
han leído, que muy pocos han entendido y que todos aplauden porque eso es lo
correcto y porque, además, se le recuerda en su fase de modernista hablando de
los heraldos negros que nos manda la muerte.
Pero ese no es el Vallejo que
fue reivindicado póstumamente. El Vallejo que fue reconocido cuando ya era tarde
es el que hizo sufrir y sufrió en los Poemas Humanos y el que ardió de cólera y
lloró como un niño en los poemas dedicados a España. También es el Vallejo
experimentoso y sentimental de “Trilce”, escrito para desafiar lo chocanesco
–con todo lo que eso puede significar–.
Lo más genial de Vallejo es su
relación con el idioma. No exagero si digo que con él las palabras conocen
sentidos distintos y los sentidos se expresan con palabras nuevas. Vallejo amaba
el idioma español pero, al mismo tiempo, lo galopaba sin piedad, lo extenuaba en
aventuras descubridoras. Vallejo no se cansa de navegar corriente arriba y de
fundar nuevas comarcas de las que huye tan pronto lo aburren. Vallejo es un
mujeriego del idioma. Y por eso es tan intratable para muchos traductores.
“Han matado, a la vez, a Pedro,
a Rojas…” dice para confirmarnos que la crueldad de la guerra se lleva al padre
y al marido pero también al luchador que es parte del nosotros. Y como para
Vallejo la muerte siempre es “lacónico suceso”, añade:
“Lo han matado suavemente entre
el cabello de su mujer, la Juana Vásquez, a la hora del fuego, al año del
balazo, y cuando andaba cerca ya de todo”.
Como saben los lectores de
Vallejo, este Pedro Rojas guerrillero y antifranquista termina resucitando
laicamente, como aquel otro combatiente del archiconocido poema “Masa”. Porque
Vallejo resucita a quien no debe morir y, como no cree demasiado en Dios, acude
al poder popular y a la voluntad del herido tumulto para lograrlo. Por eso es
que Rojas, levantado entre los muertos, vuelve a escribir con el dedo en el aire
“¡Viban los compañeros! Pedro Rojas”.
Nadie había hecho bodas tan
notables de la rabia y la ternura. Nadie había ensayado tan radicalmente con las
palabras ni con la emoción. Hay veces en que Vallejo parece tener más ojos, más
oídos, más nervios y más capacidad de ser solidario que el más sensible de sus
prójimos. Bueno, eso se llama, abreviadamente, genialidad.
“Ahí pasa la muerte por Irún:
sus pasos de acordeón, su palabrota, su metro del tejido que te dije… ¡Llamadla!
Hay que seguirla hasta el pie de los tanques enemigos, que la muerte es un ser
sido a la fuerza, cuyo principio y fin llevo grabados a la cabeza de mis
ilusiones, por mucho que ella corra el peligro corriente que tú sabes y que haga
como que hace que me ignora”.
La muerte no lo ignoró aquel
abril de 1938, a los 46 años de su edad. Vengativa, lo visitó en la cama modesta
de aquella clínica del boulevard Arago, donde vivió los últimos tramos de ese
matrimonio que yo siempre he imaginado como espantoso. Su viuda contaría, años
después, que Vallejo se murió sin diagnóstico y así se hizo notar en el
certificado de defunción. Gerardo Diego, a quien madame Vallejo odió siempre, ha
descrito la hambruna que se sufría en esa casa.
El Perú oficial despreció a
Vallejo. Clemente Palma, el crítico literario más importante de la Lima que
Vallejo merodeó sin demasiadas ganas, se burló del poeta y vaticinó su defunción
literaria. También estuvo lo del incendio en el norte, un capítulo que acaba de
recordar notablemente Eduardo González Viaña. Es cierto que José Carlos
Mariátegui vislumbró al genio, pero la voz del fundador del socialismo peruano
no era en ese momento tan importante como lo fue cuando la historia lo puso en
la cumbre que le correspondía. También es cierto que Antenor Orrego lo estimó
humana y literariamente y que, a raíz de su muerte, un joven José María Arguedas
escribió, con el seudónimo de Pedro Tierra, un emocionado artículo vallejiano
aparecido en la revista “Hoz y martillo”. Pero el Perú oficial –es decir, la
derecha que no lee y el pueblo que le sirve agachadamente– le dio la espalda.
El asunto es que Vallejo se fue
a Europa con el ánimo de no volver a este país erizado de Palmas. Y la verdad es
que se murió en la miseria. Y también es verdad que sin la campaña de André
Coyné, el francés a quien también le debemos el descubrimiento de César Moro,
Vallejo no habría sido admitido, veinte años después de su muerte, en la
comunidad literaria de Lima. Claro que después de Coyné se puso de moda decir
que Vallejo “era el más grande”. Y lo era, pero no porque lo dijeran en Lima.
Porque a Vallejo lo amaron y lo elogiaron, en Europa, Pablo Neruda, Louis
Aragon, André Malraux. “Tenías algo de mina, de socavón lunar, algo
terrenalmente profundo” le escribió Neruda en agosto de 1938. Y el español
Andrés Iduarte estampó en la revista “Hora de España” estas palabras que no
cesarán de ser ciertísimas: “Le faltaba (a Vallejo) toda condición para eso que
llaman ‘el éxito’. No admitió ser poeta bufón de poderosos, ni secretario de
imbéciles, ni traspunte de badulaques… Vivió en la amargura y en la pobreza,
pero sin rencor ni resentimiento… La muerte de Vallejo la produjo,
sencillamente, el hambre a que lo condenó su nobleza…”
Que estas líneas sirvan para
desenmascarar al viejo país falsamente aristocrático que maltrató a Vallejo y
que, años más tarde –“muerto el combatiente”– le dedica discursos y homenajes. Y
que sirvan quizás para recordarles a algunos a qué frivolidad de membretes que
elevan socialmente y a qué poquedad de premios que “consagran”se ha reducido, en
muchos sentidos, el quehacer de los que escriben amando la deriva de los
acomodos. Quizás para ellos Vallejo escribió esto:
“Vanse de su piel, rascándose
el sarcófago en que nacen y suben por su muerte de hora en hora y caen, a lo
largo de su alfabeto gélido, hasta el suelo”.
César Hildebrandt/La Primera
CINCO MOMENTOS EN LA VIDA DE HAYA
DE LA TORRE Y DEL APRA
Víctor Raúl Haya de la Torre, uno de los líderes
más prominentes del siglo XX americano, ha sido objeto de numerosos estudios. Su
trayectoria ha sido expuesta decenas de veces y como hombre polémico, de
combate, comprometido con su tiempo y con el hemisferio, ha recibido encendidos
elogios y críticas brutales durante más de 50 años, es decir, desde 1924 cuando
funda el APRA como frente de trabajadores manuales e intelectuales de nuestro
subhemisferio, hasta pocos años de su muerte en 1979. Al final de su vida,
cuando fue elegido presidente de la Asamblea Constituyente, pudo ser objeto del
reconocimiento general que merecía.
Haya cultivó desde una perspectiva americana el
marxismo, que era eurocentrista. Utilizando como modelo Inglaterra, entonces el
país capitalista por excelencia, Carlos Marx había elaborado su filosofía a
partir del viejo mundo industrializado y desarrollado. La americanización del
marxismo, como explicó más abajo, constituyó un esfuerzo intelectual de suma
originalidad que irritó profundamente a los comunistas de la International.
Abordaré ahora la compleja vida
de Haya y de su obra principal, el APRA, no en una forma lineal, cronológica.
Hay miles de biografías de este tipo del eximio pensador y de la trayectoria de
su partido. Yo prefiero tratar por separado cinco bloques de problemas que
proporcionarán -así lo espero- una visión lógica de la evolución del aprismo y
de sus métodos de lucha.
HIJO DE LA REFORMA
UNIVERSITARIA Y DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA DE 1811
El joven líder trujillano nació
a la vida política como líder universitario que proyectó a Perú el gran
estallido de la Reforma Universitaria de Córdoba de 1918. La Reforma colocó a
los estudiantes de nuestro subhemisferio en el lugar de vanguardia de un
multicombate.
Primero, contra los rezagos
medievales y escolásticos prevalecientes en la mayoría de las universidades
latinoamericanas. Ya no sólo se cuestionaban los contenidos de la enseñanza sino
la concepción académica y de gobierno de estas instituciones. La autonomía, la
hostilidad contra ell magíster dixit, la libertad de cátedra, el cogobierno, el
claustro y en general la democracia, encendidas como teas ardientes por los
estudiantes, jalonaron la lucha civil y democrática contra el caudillismo, el
militarismo, las dictaduras y el progreso social y económico de nuestros países.
Segundo, por la definición de
la nueva vanguardia generacional de nuestras sociedades. Intelectuales no
marxistas se convirtieron en exaltados tutores del movimiento. Ortega y Gasset,
Eugenio d'Ors, Gabriel Mazo, Luis Jiménez de Asua y un socialista democrático
como Alfredo Palacios, teorizaron aquel profundo sacudimiento y difundieron la
tesis de que la vanguardia subhemisférica encarnaba ahora en los estudiantes, y
ya no más en caudillos y viejos partidos. González Prada postuló, con
exageración propia de la época: «los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra».
Luis Alberto Sánchez llamó «generación del centenario» a los conductores de la
reforma en Perú, en la que sobresalían sus amigos Víctor Raúl y Manuel Seoane,
conocido afectuosamente como el «cachorro».
En esta etapa de la vida de
Haya, 1919, no sólo se produjo la peruanización de la reforma universitaria,
sino que sobrevino el golpe de estado de Leguía, quien mostraba una confusa faz
reformista y moderna y se interesaba en hacerse de una influencia importante en
el medio estudiantil. Pero poco duró la ilusión. Haya y sus compañeros
trascienden entonces la lucha del recinto universitario al combate contra la
dictadura. Lo que me gustaría destacar es que las causas que llevan a Haya a las
playas de la política son, todas, de nuestro medio, de nuestra realidad. El
socialismo y el marxismo aún no habían sentado plaza con toda su fuerza y el
anarquismo, que sí lo había hecho, no podía seducir el ánimo crítico del joven
liderazgo. El bautizo político de Haya fue de origen latinoamericano o, como él
y Vasconcelos preferían, «indoamericano». Estos antecedentes lo ayudarán a
resistir la presión avasallante de los comunistas, que cabalgaban sobre la
revolución rusa de 1917, cuyo impacto en la imaginación de los jóvenes había
sido notable.
En sus primeros escarceos
centroamericanos Haya siguió desentrañando raíces autóctonas. Se acercó a
Sandino y se vinculó a los líderes e intelectuales de la Revolución Mexicana de
1911. Trabajó con el ilustre José Vasconcelos, quien llegó a ser ministro de
educación del presidente Obregón. La revolución mexicana y la reforma
universitaria le proporcionarían armas para defenderse del dogmatismo de los
comunistas, quienes más tarde desatarán una jauría contra él.
LA FUNDACIÓN DEL APRA Y EL
DESLINDE EN EL CONGRESO ANTIMPERIALISTA MUNDIAL DE BRUSELAS (1927)
Obviamente, con esa filiación
ideológica, Haya pensó antes que nada en una organización de lucha «indoamericana».
En respuesta a las internacionales 2 y 3, socialdemócrata la primera y
comunista-leninista la segunda, el joven líder intentó fundar una internacional
también, pero, fiel a sus convicciones, le imprimió un carácter antiimperialista
y americano. Ya Haya había entrado en el clima de ideas del marxismo, que
estudio con profundidad y esmero.
Aunque será en 1928, en su obra
emblemática El Antiimperialismo y el Apra, cuando precise sus ideas sobre el
imperialismo como fase inicial y no última del capitalismo, ya en 1924 el
planteamiento de Haya discrepaba del pensamiento leninista en algo especial: el
componente social de la vanguardia. Marx y Lenin habían relievado el papel
uniclasista de la clase obrera en la revolución socialista, mientras que Haya
discrepaba de esa tésis, que consideraba restrictiva en el espacio y el tiempo
de Latinoamérica. Por eso prefirió proponer el Frente de Trabajadores Manuales e
Intelectuales, estudiantes y empresarios de mentalidad nacionalista. Esa
fórmula, el multiclasismo, será adoptada por movimientos nacional democráticos
de izquierda, que fueron determinantes en varios países y partidos. Figueres,
Betancourt, Paz Entensoro. Prío Socarrás se asumirán policlasistas, claramente
en el molde diseñado en México desde 1924 por Haya de la Torre.
No obstante, los comunistas
todavía creían posible ganar para sus filas a un joven tan prometedor como
aquel, y en el escenario del Congreso Antimperialista Mundial celebrado en
Bruselas en 1927, acometieron esa tarea. A la sazón, sin embargo, Haya ya había
completado en lo esencial su visión teórica, por lo que estaba bien abastecido
para polemizar con sus avezados rivales, tal como lo relató en su primer
manuscrito de El Antiimperialismo y el APRA. El escenario de Bruselas no fue de
consenso sino de disenso, no fue de asimilación sino de deslinde y ruptura. A
partir de ese momento cada uno emprendió, en dura polémica con el otro, su
propio camino.
LAS NOVEDADES TEÓRICAS DEL
APRISMO
Desde la primera de sus obras
históricas, vale decir desde Por la Emancipación de América Latina, editada en
Argentina, se aprecia en Haya una coherencia admirable no erosionada por el
tiempo, lo cual no quiere decir que las nuevas interrogantes planteadas por la
historia que siguió, no le impusieran cambios significativos, como por ejemplo
su viaje desde la simpatía por Rusia soviética hasta la definición del comunismo
en la URSS como una forma de imperialismo igual al yanqui o el inglés, con la
diferencia de que estos se afirmarían en el capital privado y aquel en el
capital público.
Pronto los comunistas pasaron
del afecto al odio en su trato con el APRA, organización que les disputaba con
claro éxito en la calle y en las ideas y desde el interior del marxismo, la
influencia sobre los pueblos latinoamericanos. El historiador Halpering Donghi
resaltó que la onda expansiva provocada en los años 20, 30 y todavía 40 por la
revolución inicialmente dirigida por Lenin y Trotsky, fue contrarrestada por la
emergencia de movimientos nacional revolucionarios que la desplazaron. Se
refiere, entre otros, a Acción Democrática, el MNR boliviano y el APRA. Puede
entenderse entonces por qué los comunistas enfilaron su lucha contra esas
fuerzas emergentes, en lugar de acercarse a ellas.
Haya había sido presidente de
la FEP, posición que aprovechó para relacionar a los estudiantes con los
trabajadores, entre otras iniciativas a través del afortunado ensayo de las
Universidades obreras González Prada. Haya debía ser derrotado y nadie mejor
para lograrlo que el gran líder universitario cubano Julio Antonio Mella. Mella
fue presidente de la Federación de Estudiantes Cubanos, como Haya lo había sido
de la FEP, pero además había fundado el Partido Comunista en la isla y gozaba de
un enorme prestigio continental. En 1923 se conocieron en Cuba y se reencontraro
en Bruselas. Recordando los hechos, Haya sugiere que Mella, hombre apasionado,
se resintió con él, porque en el debate en que se trenzaron, Haya logró que
fuera derrotado en el Congreso el proyecto de resolución sobre los problemas
económicos y sociales de Latinoamérica presentado por el Cubano. Más tarde Mella
escribirá un libro titulado ¿Qué es el APRA?, donde confrontaba duramente y sin
esguinces a Haya. Ese libro no volvió a editarse, y con razón, porque la
respuesta del peruano fue demoledora. Escribió El Antiimperialismo y el APRA y
virtualmente barrió el piso con Mella. Pero como en esos días el líder cubano
fue asesinado en México por orden del dictador Gerardo Machado, el agudo
polemista peruano, dando muestras de compañerismo y honradez intelectual, no
publicó sino varios años después su obra polémica porque creyó que respetaba así
la memoria del valiente Mella.
No dispongo de tiempo para
comentar todos los aportes contenidos en El Antiimperialismo y el APRA,
Espacio-Tiempo-Histórico, 30 años de aprismo y otras obras fundamentales del
prolífico autor, por eso me limitaré a dos aspectos que considero básicos, uno
ideológico y otro estratégico. Mientras en la madura Europa capitalista
-sostiene Haya- el imperialismo que, según Hobson y Lenin, es la fase superior y
última del capitalismo, en América Latina, donde predominan economías
agrícola-pastoriles y había una carencia de industrias y una abundancia de
pobreza, el imperialismo tenía un doble efecto: imponía relaciones de sujeción y
dependencia, pero en otro sentido sembraba y daba impulso a las primeras
factorías industriales. Un papel regresivo, por un lado, combinado con un papel
progresivo, por el otro. De allí que si en Europa efectivamente el imperialismo
era la etapa inicial del capitalismo, en nuestro espacio-tiempo-histórico era la
inicial ¿Qué conducta adoptar para lidiar con ese ambivalente fenómeno? La
pregunta, formulada por el propio Haya, nos lleva directamente del cielo de las
ideas a la tierra de la estrategia política, revelando los dos rasgos
permanentes de este teórico y político que unía en forma tan natural el
pensamiento y la acción. Los comunistas y anarquistas adoptaban una línea
unívoca. Con el imperialismo -sostenían- no hay otra estrategia que el
conflicto, la confrontación, la lucha sin cuartel. Haya afirma, por el
contrario, que frente a los dos rasgos contradictorios que signan el
imperialismo en Indoamérica, hay que luchar pero también negociar. Decir eso en
aquella época era una herejía. Cualquier diálogo era percibido como una
traición. A la larga, como suele ocurrir, hasta sus críticos más demoniácos
terminaron aceptando el punto de vista de Haya, pero con notoria deshonestidad
intelectual nunca lo reconocieron.
El aporte que acabo de
mencionar y sus consecuencias en el orden estratégico no necesitaban, a mi
juicio, el refuerzo de las ciencias naturales. Haya conoció a Einstein. La
teoría de la relatividad le pareció adecuada para darle a su idea la autoridad
de las ciencias físicas más avanzadas, la relatividad y la física cuántica de
Max Planck, superadas, como habían sido, la física newtoniana y la geometría
euclidiana. La proyección directa de las ciencias de la naturaleza al ámbito
sociológico hace tiempo ha sido cuestionada. El espacio-tiempo histórico tiene
suficientes argumentos en su propia esfera, para tener que buscarlos fuera de lo
social. Pero hay que entender que los hallazgos de Einstein y Planck habían
sacudido las bases de la ciencia y por eso resultaba comprensible la ansiedad
por proyectarlos sin beneficio de inventario a todos los rincones de la
realidad. Para mi era un error, pero un error explicable y afortunadamente sin
mayores consecuencias.
DE LA SISTEMÁTICA PROSCRIPCIÓN
A LA CONQUISTA DEL PODER
Ya he puntualizado que Haya no
era un filósofo de gabinete. Era un hombre de acción y como tal, político
militante con una gran vocación de poder. De todo eso impregnó al APRA, que ha
sobrevivido a las peores catástrofes y a sus propios errores y ahora ejerce el
gobierno de Perú. ¿Cómo explicar si no fuera por esas características la
sobrevivencia y reimpulso del APRA a lo largo de sus 80 años de diario combatir?
Al igual que Rómulo Betancourt.
para Haya sin un partido experimentado, perfectamente organizado y extendido por
el país nada serio podría lograrse. El partido para aquel bregador era como el
punto de apoyo pedido por Arquímedes. Aunque era un hombre de multitudes, un
orador de masas, Haya hubiera desaparecido del escenario si hubiese sucumbido a
la ilusión cinematográfica de que a los pueblos se les mueve desde la tribuna. A
los 36 años se había autoproclamado presidente después de derrocar a Leguía.
Obligado a renunciar, Sánchez Cerro, audaz como pocos, decidió insistir en 1931,
esta vez por vía electoral. El resultado fue muy cerrado. El APRA denunció no
sin razones que fue víctima de fraude, Haya fue encarcelado y en Trujillo se
produjo un levantamiento cívico-militar que fue reprimido con ferocidad. En Chan
Chan quedó el doloroso testimonio. Miles de apristas murieron en el paredón de
fusilamiento.
A raíz del sangriento
incidente, Haya se convierte en un símbolo en su país y en el continente, pero
al propio tiempo se cierne sobre él el veto militar que nunca lo dejará acceder
a la presidencia, a la que estaba destinado. Pero como a Moisés, le fue revelada
la Tierra Prometida, que su partido alguna vez alcanzaría, más no él. En 1962
vuelve a candidatearse, parece que ahora sí, pero no, termina interceptado por
los militares y finalmente será presidente el arquitecto Fernando Belaúnde Terry,
tras el cual sobrevendría la siniestra dictadura del general Juan Velasco
Alvarado. Un proceso interno en el seno de los militares desplaza a Velasco de
la presidencia. Lo sustituye el general Morales Bermúdez y lentamente se va
abriendo el compás democrático con la convocatoria en 1978 de la Asamblea
Constituyente. Vence el APRA y a los 83 años, el viejo luchador, no hecho para
los retiros, asume la presidencia de la Constituyente y tiende la mano a todas
las fuerzas democráticas representadas en ella. Un año después, sin veto militar
pero traicionado por la biología, muere Haya para que Alan García sea el primer
aprista en asumir la presidencia de la república.
Américo Martín
Caracas, Colegio de Ingenieros 22
de febrero de 2008
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