DISCURSO
ESPIRITUAL
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LA REFORMA DEL ALMA
Por: César Hildebrandt
La reforma del alma, tocada por
el mensaje presidencial, es probablemente un imperativo ciudadano. Y debería
empezar por las autoridades que fueron elegidas prometiendo una cosa para luego,
una vez en el poder, hacer otra.
Y esto, ¿por qué? Porque en la
teoría platónica la mayor función del alma es la cognitiva, empezando por la
búsqueda de la verdad. De lo que se deduce que quien miente con placer y
beligerancia debe tener el alma estropeada.
Ahora bien, reformar el alma de
un mentiroso crónico requiere de varias operaciones invasivas.
En la primera, a corazón abierto,
el equipo de correctores tendrá que encontrar el tejido de nervios de acero que
permite mentir sin vergüenza, prometer sin convicción y reirse luego de los
ingenuos caídos en la trampa. Desmontado ese tejido metálico que tiene la
ligereza y temple del titanio, la siguiente operación intentará reemplazar la
estopa que ha llenado el corazón del mentiroso por sangre viva y corriente.
Y una vez dado este muy cruento
paso, la tercera fase en la rehumanización de un farsante feliz consiste en la
búsqueda del alma propiamente dicha.
El alma ha sido, como se sabe, un
tema espinoso hasta para la sabiduría cristiana, que ni siquiera en el Medioevo
pudo definir qué parte del alma era corpórea y qué otra insubstancial.
Pero partiendo de los
presocráticos y continuando otra vez en Platón, está claro que para el mundo
antiguo el alma era el “pneuma”, el aliento vital que recorría la sangre
arterial limpiada por el corazón, el soplo de espíritu que terminaba con el
último suspiro de la muerte.
Muchos años después, Descartes,
en “Las pasiones del alma” (1649), establecería que la jamás hallada conexión
entre el alma y el cuerpo es la glándula pineal. Sería arduamente refutado por
la ciencia de los siglos siguientes –sobre todo cuando se descubrió que esa
glándula lo que segregaba era melatonina, la hormona del reloj biológico- pero,
en todo caso, fue él quien se atrevió a señalar la residencia de lo que en latín
se llamó ánima y en griego psiché, eso que ahora el doctor García quisiera
reformar.
Dicen los apologistas y
hagiógrafos del doctor García –o sea todos los apristas alfabetos- que alguna
vez la dicha reforma del alma fue encargada al doctor Agustín Mantilla,
especialista en operaciones encubiertas. Y dicen también que, en efecto, el
doctor Mantilla se entregó a la tarea en sujetos vivos y con tratamiento
ambulatorio. El resultado parece ser que decepcionó al doctor García, quien
habría alegado que una cosa era sacar el alma y otra reformarla.
Stalin, el padrecito, sostuvo
alguna vez que los escritores eran ingenieros del alma. Como se sabe, para el
constructor de los más grandes campos de concentración de la Siberia moderna el
alma era un mural donde había que pegar las estampillas del realismo socialista
y la ingeniería del alma consistía en lograr que la unanimidad fuese moco de
pavo frente a lo que él se proponía hacer y logró hacer después de asesinar a
todos sus rivales.
De modo que hay que tener cuidado
con la reforma del alma que inquieta ahora al doctor García. Mi esperanza es que
se trate de otra de sus mentiras.
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Déjame que te cuente... |
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ALAN PERDIÓ LA BRÚJULA
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¿NO LE LLEGÓ LA RECETA?
Por: Augusto Malpartida León
Mientras Alva Castro, ministro
del Interior de García -es decir don nadie en verdad-, se reunía con el
delincuente Alberto Fujimori para darle continuidad a la alianza del aprismo con
el jefe de la mafia de los 90, asegurando los votos de su bancada para la
elección de Velásquez Quesquén como Presidente del Congreso Nacional; mientras
el propio Velásquez Quesquén se reunía con sus iguales, o sea Torres Caro y
Gustavo Espinoza, también buscando votos, Alan García se jalaba los pelos en
Palacio porque no le llegaba la receta de qué hacer con la inflación y su
discurso de 28 aún no agarraba forma.
Tal parece que a los tecnócratas
del Fondo Monetario Internacional, lo del mensaje de 28 ante el Congreso les
preocupaba poco menos que si llueve o no en la 5ta avenida, y nunca le enviaron
nada, porque García tuvo que llenar su mensaje de las aburridas y trampeadas
cifras que le enviaron sus ministros sobre los gastos e inversiones de su
sector. Y el discurso de 28 tuvo a un patético García recitando cifras y más
cifras, sin saber cuales correspondían a las inversiones estatales y cuales a
los negocios privados de sus amigos, mientras maldecía para sus adentros a Luis
Valdivieso y su gente que no llegó nunca con la receta que tanto le habían
prometido como regalo de 28.
Y García había dicho dos semanas
antes, teatral como siempre,: "La política económica la decido yo", y la risa de
los "técnicos" del FMI se escuchó de Nueva York hasta Desamparados y Luis
Valdivieso no tuvo más remedio que decirle a García que receta no había aún y
que a ver como se las arreglaba para 28.
García recurrió entonces a la
"reforma del alma", sí, como lo oyen, "la reforma del alma". El Perú avanza,
pero si su usted no ve el avance, el problema está en su alma; el Perú crece,
pero si usted no siente el crecimiento, es su alma la que tiene problemas; 80%
de peruanos rechazan a García, su gobierno, su política general y su política
económica, esos son unos desalmados; hay que ver la Plataforma de la
Coordinadora Político Social?, no, para qué, lo que hay que hacer es sacarle el
alma a los que se alinean con el Paro Nacional y su plataforma; la reforma del
alma a todo vapor, gran campaña para cambiar el alma de los peruanos, con García
a la cabeza y Montesinos con Fujimori de imagen de la campaña, y del Castillo y
Mulder haciendo los guiones, Alva Castro negociando precios y el gabinete entero
en los coros.
Si no llega la receta para
detener la inflación, hay que hacer tiempo. Claro ya medio mundo se dio cuenta
que lo de "yo decido la política económica" es puro cuento de García, pero no
importa, esto de la salvación de las almas peruanas tiene para rato, si hasta
Rafael Rey se apuntó en la campaña y Yehude Simons sigue en la cola.
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Alan se quedó esperando la receta
de Mr. Danger |
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A
FONDO
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COLOMBIA Y AMÉRICA
Reflexiones sobre el origen y el destino de estos dos conceptos y sobre el auge
y caída de sus respectivos presidentes
Ambos conceptos geográficos han
recibido reversos resultados. Cuando EEUU se fundó apenas era una franja en la
costa atlántica con un territorio y una población más chicos que los de México o
Perú.
Cuando, casi al mismo tiempo,
Francisco de Miranda creó la palabra ‘Colombia’ él buscaba reunir a todos los
territorios de habla española y portuguesa del continente descubierto por Colón:
desde el Misisipi al Cabo de Hornos.
Empero, el oeste norteamericano y
el norte mexicano fueron anexados y ‘anglificados’ por los EEUU. La república de
Colombia se proclamó solo en torno a uno de los antiguos virreinatos españoles
(el de Nueva Granada) para luego acabar siendo su territorial original
desmembrada entre Ecuador, Venezuela, Panamá, Colombia, la mayor parte de Guyana
y otros vecinos.
La actual Colombia no representa
ni al 10% de la población o del territorio de aquella nación esbozada por
Miranda.
En cambio, con EEUU sucedió un
proceso opuesto. Progresivamente se fue expandiendo hasta hacer que hoy su
territorio originario represente menos del 10% del total de su área actual.
Es más, EEUU terminó
convirtiéndose en la única república del mundo que se ha apropiado del nombre de
todo su continente (América). Esto último, pese a que dos de cada tres
americanos no viven en su suelo (y es más, está construyendo un mega-muro para
impedir que ellos puedan llegar a su territorio) y a que su país ocupa un quinto
de toda el área americana.
EEUU nació como una república
aunque terminó como un imperio. Miranda quiso que Colombia fuese reinada por un
inca, pero en vez de gran imperio se redujo a una república. Esta es, a su vez,
la única en todo el hemisferio en tener una guerra interna prolongada y
republiquetas internas dominadas por poderes armados rivales.
Dos destinos
El 4 de julio EEUU celebró 232
años de independencia mostrando ser la única súper-potencia que queda y con
presencia militar en una cincuentena de países. El 20 de julio Colombia celebra
198 de independencia siendo la nación latinoamericana con mayor ayuda y
presencia militar de EEUU.
Hoy los presidentes de ambas
repúblicas son los mejores aliados en el hemisferio. Sin embargo, mientras
George W. Bush se ha convertido en uno de los presidentes más impopulares en la
historia de su país, Alvaro Uribe ha llegado a sobrepasar el 90% de apoyo en las
encuestas, algo que difícilmente otro mandatario de la región o que haya tenido
su país hayan podido igualar.
Extraño destino para dos
gobernantes que han querido imponer un similar modelo de libre mercado
combinándolo con la mano con una estrategia de mano dura antiterrorista.
El enemigo con el cual Bush
inicialmente logró galvanizar a su nación tras él es uno que está en otro
continente. No obstante, él ha ido perdiendo fuerza a medida que se ha ido
demostrando que él no le ha dicho la verdad a su pueblo (como sobre el hecho que
Iraq tenía armas de destrucción masivas) y que no ha podido ganar una guerra.
Por el contrario, Uribe se
enfrenta a un contrincante interno y su ascenso en los sondeos se debe a que le
ha venido propinando fuertes golpes.
Bush y Uribe en el espejo de cada
uno
Los republicanos de EEUU
encuentran en Uribe una gran inspiración. Sintomáticamente, su candidato John
McCain apareció en Colombia justo cuando se realizaba el operativo que más ha
avergonzado a las FARC, cuestión que él luego reconoció que supo antes de dicha
acción de rescate. Con su viaje él quiso respaldar a un Uribe con quien los
demócratas dudan en firmar un Tratado de Libre Comercio debido a que se le
denuncia de amparar el asesinato de sindicalistas. McCain, más bien, ha querido
mostrar su estrategia como un ejemplo a seguir a escala planetaria.
Si Uribe viene golpeando a la
guerrilla más antigua y fuerte de occidente (Tirofijo estuvo en el monte durante
seis décadas), McCain promete que él logrará cazar a Osama Bin Laden y
estabilizar a Iraq.
Uribe, sin embargo, debe buscar
evitar caer en el sendero de Bush. Los escándalos, el revelamiento de datos
falsos y reveses en la guerra podrían revertir la actual popularidad de Uribe,
así como le pasó a su homólogo estadounidense.
Hoy Uribe ha logrado revertir
parte del aislamiento internacional que tuvo en marzo cuando incursionó en
territorio ecuatoriano. Acaba de visitar a Chávez, con quien se ha reconciliado,
y ahora recibe a Lula. Con el aval de los dos principales gobernantes
‘socialistas’ sudamericanos y con el apoyo de la izquierda ‘democrática’
colombiana Uribe busca aislar a las FARC.
Estas últimas, por lo pronto,
parece que ya han abandonado su exigencia de que solo intercambiarían
prisioneros si se les concediese una zona despejada. Las FARC se sienten
arrinconadas mientras que su moral no es alta tras haber perdido a tres de sus
siete secretarios (incluyendo a su jefe y a su canciller), por deserciones y por
el escape de Betancourt.
No obstante, las FARC son la
única guerrilla latinoamericana que precedió a la revolución cubana y que viene
sin acatar la legalización y el desarme de las insurgencias post-soviéticas. Si
la guerrilla colombiana resiste y no hace acciones que enajenen a sectores
populares, ésta podría amenazar con revivir e ir minando al actual gobierno.
Paradójicamente Uribe le debe su
carrera y su prestigio a las FARC. Sin ellas él no sería presidente. Si él no
logra reducirlas al mínimo y éstas se revitalizan su aureola empezaría a caer.
Por otro lado, si él logra aplastar a las FARC y les propina una derrota
histórica él podría acabar queriendo ser remplazado en el poder por un
presidente distinto tipo Obama que ponga más acento en cuestiones sociales y en
un giro hacia el centro o hacia la izquierda.
Aunque los demócratas acaben
sacando a los republicanos de la Casa Blanca, Uribe se quedaría en la Casa
Nariño quizás hasta buscar un nuevo y tercer mandato. En todo caso, pese a que
lo suceda una cosa es cierta Colombia y EEUU seguirán teniendo los ejércitos más
pertrechados en sus respectivos subcontinentes y ambos seguirán encabezando
guerras que probablemente sean de largo plazo.
ISAAC BIGGIO
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Isaac Bigio es un analista internacional
formado en la London School of Economics & Political Sciences. En ésta,
considerada la principal universidad internacional especializada en ciencias
sociales, él ha obtenido grados y postgrados en Historia y Política Económica, y
ha estado investigando y enseñando. |
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Declaración
de la Cumbre de los Pueblos

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ENLAZANDO
ALTERNATIVAS III
Las organizaciones sociales, políticas y
populares, de trabajadores y trabajadoras, de migrantes, las comunidades
indígenas y campesinas, el movimiento de mujeres, de jóvenes y sindical de
América Latina, el Caribe y Europa, reunidos en Lima durante la Cumbre de los
Pueblos, Enlazando Alternativas III, declaramos:
La cooperación y la integración de nuestros
pueblos pasan en primer lugar por la construcción de un sistema en el cual los
derechos económicos, políticos, sociales, culturales y ambientales de las
mayorías sean prioridad y razón de ser de las políticas gubernamentales. Por lo
mismo, rechazamos el proyecto de Acuerdos de Asociación propuesto por la Unión
Europea y avalado por diversos gobiernos latinoamericanos y caribeños que solo
buscan profundizar y perpetuar el actual sistema de dominación que tanto daño a
hecho a nuestros pueblos.
La estrategia de la Unión Europea "Europa Global :
Competir en el mundo", supone la profundización de las políticas de
competitividad y crecimiento económico que buscan implementar la agenda de sus
transnacionales y profundizar las políticas neoliberales, incompatibles con el
discurso sobre el cambio climático, la reducción de la pobreza y la cohesión
social. A pesar de que se pretende velar su naturaleza incorporando temas de
cooperación y diálogo político, la esencia de la propuesta es abrir los mercados
de capitales, bienes y servicios, proteger la inversión extranjera y reducir la
capacidad del Estado de promover el desarrollo económico y social. Esto tiene
implicaciones en ambas regiones :
Para América Latina y el Caribe, esta estrategia
reproduce el esquema de los Tratados de Libre Comercio que han suscrito la
mayoría de países de la región con Estados Unidos y van más allá de las
políticas de la OMC que rechazamos. Los recursos naturales de estos países están
siendo explotados indiscriminadamente, desplazando a comunidades enteras,
devastando la biodiversidad, agotando las fuentes hídricas, y pauperizando a la
mano de obra, y en ello tienen mucha responsabilidad las multinacionales
europeas. América Latina ha sido víctima secular del saqueo de las
transnacionales y, ahora, cuando avances democráticos estimulan la búsqueda de
caminos propios de desarrollo en diversos países y de formas de integración al
servicio de los pueblos, varios gobiernos que siguen las recetas del libre
comercio estimulan la fragmentación de la región, los enfrentamientos nacionales
y las contradicciones entre ellos. En Europa una de las grandes amenazas para la
democracia, la justicia, la paz y el equilibrio ecológico, es el Tratado de
Lisboa, que está siendo ratificado por las élites sin consultar a la población y
que rechazamos como ya lo hicimos en el pasado. Este tratado refuerza una Europa
neoliberal, aumenta la militarización, la exclusión, las desigualdades y la
mercantilización, así como endurece las políticas securitarias-represivas. Ello
se refleja en un aumento de la precariedad, un ataque generalizado a todos los
derechos sociales, en particular a las conquistas laborales. Al mismo tiempo, se
acelera la construcción de la "Europa Fortaleza", lo que implica cerrar las
fronteras, violando el derecho de asilo y criminalizando los migrantes y los
movimientos sociales, creando muros virtuales o reales, que no se diferencian
con los que construyen en la frontera al Norte de América.
Los Acuerdos de Asociación que ha firmado la Unión
Europea con México y Chile han profundizado las desigualdades y muestran el
camino que seguirán quienes firmen estos Acuerdos en Centro América, la
Comunidad Andina de Naciones y el MERCOSUR cuyas negociaciones se quiere
resucitar. Para los países del Caribe, estos Acuerdos, recientemente firmados,
aumentarán la vulnerabilidad y dependencia de sus economías, al mismo tiempo que
fracturan la dinámica de integración subregional.
En el momento en que en Lima los gobiernos hablan
de cohesión social, cambio climático y reducción de la pobreza, conviene
recordar que la principal causa de desigualdad, polarización social, degradación
ambiental y discriminaciones, es la primacía del mercado por sobre los derechos
de las personas y el otorgamiento de todas las garantías a las corporaciones que
eliminan la capacidad estatal de definir proyectos nacionales de desarrollo con
la complicidad de los gobiernos. Las transnacionales actúan bajo un doble rasero
apoyándose en las asimetrías que los Acuerdos de Asociación tienden a reforzar.
En consecuencia, el discurso sobre Cooperación y Diálogo Político es la carnada
que esconde el anzuelo de los intereses de esas corporaciones.
Frente a la crisis alimentaria que afecta a
decenas de países, denunciamos la hipocresía y las políticas de las
instituciones multilaterales (OMC, FMI, BM, BID, BEI) que pretenden esconder sus
verdaderas causas : direccionamiento de la producción de los países a la
exportación, pérdida del papel del Estado en la regulación alimentaria y
conversión de los alimentos en fuente de especulación financiera, todo ello como
resultado de las políticas de "libre comercio". Por lo mismo, es inadmisible que
se proponga, como salida a la crisis, más liberalización y desprotección. La
producción masiva de agrocombustibles agrava las ya difíciles condiciones de
vida de millones de habitantes. Rechazamos una vez más esta pretendida salida a
la crisis energética y climática.
Ante esta situación, las organizaciones que
hacemos parte de Enlazando Alternativas, reiteramos que es posible una
integración distinta basada en la libre determinación de los pueblos, el respeto
al medio ambiente, a los derechos humanos y a los procesos democráticos
emprendido por aquellos gobiernos que se alejan del neoliberalismo y buscan para
sus pueblos relaciones de igualdad con todos los países del mundo. Esto supone
el fortalecimiento de la cooperación en todos los ámbitos entre los pueblos, el
reforzamiento de la solidaridad, el fin de toda forma de discriminaciones y la
superación de prácticas violatorias de la soberanía de los países. Como ha
mostrado la II Sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos, exigimos justicia
y la reparación de los agravios, daños y perjuicios, provocados por las empresas
europeas, y el replanteamiento de las relaciones con estas empresas, de tal
forma que asuman los pasivos sociales y ambientales en que incurren.
Saludamos las acciones de nacionalización de
empresas estratégicas para el desarrollo nacional y los recursos naturales, que
pertenecen a los pueblos, no a las transnacionales, como por ejemplo la de la
empresa boliviana de telecomunicaciones ETI/ENTEL. Llamamos a los gobiernos que
promuevan políticas progresistas a sumarse al proceso de transformación que
impulsamos. Rechazamos las desafiantes intervenciones de EE.UU. y la Unión
Europea contra la soberanía de los pueblos. La Unión Europea debe asumir su
deuda histórica con los pueblos de América Latina y el Caribe, en particular con
los pueblos originarios. Llamamos la atención sobre la dramática situación de
Haití, resultado de décadas de expoliación, agravada por la actual ocupación
militar. Así mismo denunciamos la política complaciente de la Unión Europea con
el gobierno de Colombia.
La única salida de los pueblos latinoamericanos,
caribeños y europeos es unirse en torno a la defensa de su bienestar y
fortalecer la resistencia y movilización contra las políticas neoliberales. Ella
debe nutrirse de los aportes de mujeres, pueblos originarios, campesinos y demás
fuerza sociales que, con su presencia masiva en la Cumbre Social, han dado
ejemplo de combatividad y de elaboración de alternativas en búsqueda de un
progreso sustentado en la armonía con la naturaleza, los derechos humanos y la
eliminación de todas las formas de discriminación.
Exigimos a los gobiernos atender efectivamente las
demandas de los pueblos por construir otro tipo de relaciones entre las
regiones, basadas en la superación del modelo de mercado. Hacemos un llamado a
la población a no dejarse engañar más por gobiernos autoritarios que pretenden
criminalizar la justa protesta civil. Instamos a los habitantes de América
Latina, el Caribe y Europa a sumarse a la fuerza cada vez mayor de
organizaciones que buscan un mundo mejor para todos, y así estar a la altura de
los desafíos que hoy enfrenta la humanidad.
Invitamos a todas las organizaciones sociales y
populares de ambos Continentes a preparar desde ahora la próxima Cumbre Social
de los Pueblos, Enlazando Alternativas IV, que tendrá cita en el Estado Español
en el año 2010.
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Esta declaración se suscribió en
la ciudad de Lima en el marco de la Cumbre de los Pueblos Enlazando Alternativas
III. En ella sólo participó el mandatario Evo Morales de Bolivia, de todos los
que se dieron cita en la ALC-UE 2008 |
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A propósito de Bolivia
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BOLIVIA: GRAVE FRACTURA
Rodrigo Montoya Rojas
¿Sabían ustedes lectoras y lectores que la primera
constitución de Bolivia (1825) fue redactada por Bolívar y sus amigos en Lima,
antes de haber puesto un pie en el territorio de lo que entonces se llamaba
“Alto Perú”? Prácticamente en todos los países de América Latina, quienes
hicieron las constituciones fueron los criollos descendientes de españoles y
portugueses. En países como Ecuador, Bolivia y Perú, no fueron invitados al
banquete los llamados indios que representaban cuatro quintas o tres cuartas
partes de la población. Por esta exclusión de principio nacieron los estados
naciones con un estado, una nación, una lengua, una religión, ignorando por
completo a los habitantes originarios. Tampoco los pueblos indígenas estuvieron
en condiciones de exigir una invitación ni de presentarse al banquete
republicano porque a la derrota de la primera revolución nacional indígena
dirigida por Túpac Amaru y Túpaq Katari, en 1781, le siguió el exterminio de
cada uno de los miembros de las familias de ambos líderes y la liquidación de
todos los indígenas que habían aprendido a leer y a escribir y que podrían haber
seguido su ejemplo.
Cuando Evo Morales fue candidato a la presidencia
de Bolivia, los pueblos indígenas y la multitud urbana organizada le dijeron,
desde El Alto: si el Movimiento al Socialismo, MAS, no nacionaliza los
hidrocarburos y si no convoca a una Asamblea Constituyente te retiraremos el
apoyo y exigiremos en las calles que abandones la presidencia como lo hicimos
antes con los presidentes González de Lozada y Meza. Una vez elegido presidente,
Evo Morales cumplió su compromiso. Logró que el Estado boliviano reciba el 82%
de lo producido por las grandes empresas y que éstas se conformen con el 18 %
restante. Invirtió las proporciones porque antes de su gobierno las empresas
multinacionales se llevaban el 82 % y al Estado le quedaba solo el 18 %. Por esa
osadía política los neoliberales que controlan gran parte de los medios de
comunicación en el continente anunciaron la inminente catástrofe y desaparición
de Bolivia. Por su lado, los dueños de Santa Cruz y el oriente boliviano
amenazaron con dividir el país. Luego de la nacionalización de los
hidrocarburos, las empresas multinacionales no se fueron del país, se quedaron
porque con el simple 18 % sus negocios siguen siendo rentables.
El segundo compromiso del gobierno fue convocar a
una nueva Constituyente para que por primera vez en la historia republicana de
Bolivia la carta nacional sea aprobada con la participación de los pueblos
indígenas y exprese plenamente sus derechos. Si desde 1825 hasta hoy la
constitución sólo representa a una de las naciones bolivianas, el momento había
llegado para que Bolivia sea definida como un Estado Multinacional en el que
todas las naciones del país -aimara, quechua, guaraní y otras de la Amazonía-
sean tomadas en cuenta y se respete sus derechos colectivos. En otras palabras,
con una constitución nueva de ese tipo, terminaría el omnímodo poder de los
“q’aras” (españoles y criollos) o calatos de la derecha boliviana que siempre
tuvieron el poder.
Por estas dos grandes decisiones políticas la
derecha boliviana quiere que el “indio” Evo Morales, ese “indio maldito” como lo
llaman en Santa Cruz y en Tarija, pague su atrevimiento, sea echado de la
presidencia y “se muera” si las circunstancias lo permiten. Hasta ese punto de
fractura llegan el viejo racismo colonial y la política reaccionaria de la
derecha sin medias tintas ni hipocresías.
Conviene recordar que a diferencia de todos los
presidentes de América Latina en ejercicio de sus cargos Evo Morales ganó en
primera vuelta con el 54 % de los votos. Esa es una mayoría sin atenuantes. Al
convocar a la Constituyente, el MAS cometió el error de sobre valorar sus
fuerzas y establecer que la nueva constitución sería aprobada por un 80 % % de
los votos de la Asamblea y, luego, confirmada por un referéndum en todo el país.
Nunca antes en la historia de Bolivia, alguna de sus 18 constituciones tuvo una
participación indígena y una aprobación superior a 50 %. Hubiera sido suficiente
que la regla fuese 50 % más uno de los votos para que sea la constitución más
representativa de toda su historia. Ese pequeño gran error ha sido la tabla de
salvación para que la derecha boliviana reflote tratando de bloquear la
aprobación formal de la nueva Constitución y forzando una consulta popular para
afirmar la “autonomía” de Santa Cruz.
Obligada por el éxito político de los pueblos
indígenas, la derecha boliviana dejó atrás su viejo argumento de “una Bolivia”
-la parte q’ara, blanca, o europea del país, su Bolivia- para hablar de la
nación camba, en oposición a la nación aymara, admitiendo en los hechos que en
Bolivia hay varias naciones y no sólo una. La revolución de 1952, destruyó el
latifundismo en las tierras altas, acabando con los hacendados coloniales y con
los siervos de hacienda, pero, al mismo tiempo, creó un nuevo latifundismo en el
oriente al entregar grandes extensiones de tierras a los colonos que hoy son
dueños de Santa Cruz y dicen pertenecer a una “nación camba”. Camba es el nombre
de los colonos y habitantes de Santa Cruz, en el oriente, en oposición al Kolla
o habitante andino[1]. Hace veinte años no se oía hablar de una “nación camba”;
en otras palabras, la lógica parece haber sido la siguiente: “¿si los aimaras
tienen una nación, por qué nosotros los cambas no tendríamos la nuestra?”. En
Santa Cruz están los pozos de petróleo y en Tarija los pozos de gas, que son los
recursos más importantes del país. Antes, la “rosca”, viejo nombre de la derecha
boliviana, disfrutó de la plata, el estaño y otros minerales y las grandes
haciendas. Cuando la mina maravillosa de Potosí agotó sus reservas después de
más de cuatro siglos de explotación continua, los Andes ya no cuentan, sólo
importan la Amazonía y Tarija para seguir disfrutando de la riqueza y del poder.
Esos llamados “indios malditos” fueron importantes como obreros mineros, y ahora
ya no los quieren y preferirían que se queden solos con sus lenguas, sus
culturas, sus pobrezas y su capital, La Paz, que está a 3,600 metros de altura.
Un acontecimiento político que precipitó el
repentino interés de la derecha de Santa Cruz por su autonomía y o división fue
una nueva reforma agraria decretada por el gobierno de Evo Morales para
expropiar las tierras sin uso de los latifundios en la Amazonía boliviana. Una
vez más, se trata de defender sus intereses.
El concepto de autonomía está en el centro del
debate político. Se puede tener autonomía dentro de un mismo Estado
multinacional, tal como lo establece la nueva constitución boliviana y se puede
reclamar autonomía como pretexto para dividir un Estado y crear otro, tal como
quieren los cruceños que ya no se sienten bolivianos. Por ese camino, el
concepto de autonomía sería sinónimo de división y si así fuera se trata de un
contrasentido conceptual. Rubén Costas, el prefecto de Santa Cruz, dijo en la
celebración de de la victoria, el domingo 4 de mayo:
“Hoy iniciamos el camino hacia una nueva
República, hacia un moderno Estado que en principio se formará con los cuatro
departamentos autónomos hasta convertir a Bolivia en el Estado unitario más
representativo de toda América Latina…Con el voto se ha consolidado el inicio de
la reforma estructural de mayor trascendencia en nuestra patria. Las urnas han
dado su veredicto; los emisarios del mal no pudieron imponer su rencor y su
odio. Hoy hemos logrado una página gloriosa en la memoria nacional para
construir una patria nueva con responsabilidad, con unidad. Debemos felicitarnos
por haber reafirmado nuestro compromiso con la democracia”, Citado por el
periodista boliviano Alex Contreras en su artículo “Bolivia dividida” (ALAI,
América Latina en Movimiento,05-05-2008).
Con el lenguaje de Bush este prefecto cree que Evo
Morales y su gobierno son parte del “eje del mal”. Los ángeles del bien serían
los rebeldes de Santa Cruz que anuncian una nueva república, guardando para sí
el nombre de Bolivia, su Bolivia, y esperando que los pueblos andinos busquen
otro nombre o se llamen algo así como Bolivia 2 o Bolivia kolla. Hace tres años,
oí en Santa Cruz y en La Paz las primeras versiones sobre una posible división
del país: los extremistas cambas decían que Brasil podría anexar Santa Cruz y
Argentina recuperaría Tarija. No me parece políticamente serio creer que los
gobiernos de Brasil y Argentina estén dispuestos a tal despropósito Tal vez, el
objetivo mayor de la derecha boliviana sea sacar a Evo Morales de la presidencia
antes que dividir el país. Hay, por su puesto, fracciones de derecha en La Paz,
Cochabamba o Sucre que están en el centro del conflicto, del mismo modo que hay
un pueblo en la media luna amazónica con firmes lazos de parentesco con los
Kollas de las tierras altas. Ya sabemos que las fronteras y los territorios de
los países no son definitivas, que se provoca guerras para cambiar los mapas y
se asesina presidentes para despejar el camino de quienes se niegan a perder el
poder que tienen o de quienes tratan de recuperar el poder que perdieron.
Este es el conflicto profundo que vive Bolivia: de
un lado, una derecha -reaccionaria y racista hasta la médula- que quiere seguir
disponiendo de la riqueza y del poder sin aceptar que los pueblos indígenas
existen y tienen derechos que defender; del otro, un pueblo indígena y no
indígena que reclama sus derechos y exige que Bolivia sea también su país. El
germen de la división, sembrado desde la invasión española, se expande y
multiplica. ¿Qué voluntad de diálogo puede haber si se afirma que los otros son
parte del eje del mal? La unidad y el entendimiento dependen del respeto de los
otros. En tiempos de graves fracturas sociales el respeto no tiene por donde
aparecer.
[1] Hay una doble lectura sobre la orientación de
los brazos de la enorme estatua de Cristo que los católicos pusieron en Santa
Cruz: “Collas, no tienen sitio aquí”, y, “Collas, pasen, bienvenidos”. El
domingo pasado el arzobispo de la Paz votó por “la autonomía”.
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Rodrigo Montoya Rojas es
antropólogo y profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de Lima.
Perú. |
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CAVILANDO A VALLEJO
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CÉSAR VALLEJO 70 AÑOS DESPUÉS...
El 15 de abril último, nuestros medios, JCRADIOTV
y Radio Sintonía rindieron el homenaje que merece el vate de Santiago de Chuco,
César Vallejo.
70 años después de su desaparición física
acontecida en 1938, la vigencia de Vallejo quedó clara en tierras bolivarianas y
vía «you tube» en todo el mundo. (clickear foto para ver)
Lástima que el Embajador Inca de turno por
estas tierras bolivarianas, pese a ser paisano del poeta, ni se haya dado por
enterado de tan emblemática fecha para la literatura mundial... A continuación
acudimos a la pluma de César Hildebrandt, quien como muchos peruanos si nos
acordamos del insigne poeta de «Los heraldos negros», «trilce», «poemas humanos»
y «España aparta de mi este cáliz»...
VALLEJO EN EL CORAZÓN
Ayer 15 de abril se volvió a morir César Vallejo.
Digamos que se ha muerto 70 veces. Y digamos también que está más vivo que
algunos de sus colegas que se reeditan cada año y que se suicidaron de un
sueldazo en la sien en plena hacienda pública.
Vallejo es un poeta que pocos
han leído, que muy pocos han entendido y que todos aplauden porque eso es lo
correcto y porque, además, se le recuerda en su fase de modernista hablando de
los heraldos negros que nos manda la muerte.
Pero ese no es el Vallejo que
fue reivindicado póstumamente. El Vallejo que fue reconocido cuando ya era tarde
es el que hizo sufrir y sufrió en los Poemas Humanos y el que ardió de cólera y
lloró como un niño en los poemas dedicados a España. También es el Vallejo
experimentoso y sentimental de “Trilce”, escrito para desafiar lo chocanesco
–con todo lo que eso puede significar–.
Lo más genial de Vallejo es su
relación con el idioma. No exagero si digo que con él las palabras conocen
sentidos distintos y los sentidos se expresan con palabras nuevas. Vallejo amaba
el idioma español pero, al mismo tiempo, lo galopaba sin piedad, lo extenuaba en
aventuras descubridoras. Vallejo no se cansa de navegar corriente arriba y de
fundar nuevas comarcas de las que huye tan pronto lo aburren. Vallejo es un
mujeriego del idioma. Y por eso es tan intratable para muchos traductores.
“Han matado, a la vez, a Pedro,
a Rojas…” dice para confirmarnos que la crueldad de la guerra se lleva al padre
y al marido pero también al luchador que es parte del nosotros. Y como para
Vallejo la muerte siempre es “lacónico suceso”, añade:
“Lo han matado suavemente entre
el cabello de su mujer, la Juana Vásquez, a la hora del fuego, al año del
balazo, y cuando andaba cerca ya de todo”.
Como saben los lectores de
Vallejo, este Pedro Rojas guerrillero y antifranquista termina resucitando
laicamente, como aquel otro combatiente del archiconocido poema “Masa”. Porque
Vallejo resucita a quien no debe morir y, como no cree demasiado en Dios, acude
al poder popular y a la voluntad del herido tumulto para lograrlo. Por eso es
que Rojas, levantado entre los muertos, vuelve a escribir con el dedo en el aire
“¡Viban los compañeros! Pedro Rojas”.
Nadie había hecho bodas tan
notables de la rabia y la ternura. Nadie había ensayado tan radicalmente con las
palabras ni con la emoción. Hay veces en que Vallejo parece tener más ojos, más
oídos, más nervios y más capacidad de ser solidario que el más sensible de sus
prójimos. Bueno, eso se llama, abreviadamente, genialidad.
“Ahí pasa la muerte por Irún:
sus pasos de acordeón, su palabrota, su metro del tejido que te dije… ¡Llamadla!
Hay que seguirla hasta el pie de los tanques enemigos, que la muerte es un ser
sido a la fuerza, cuyo principio y fin llevo grabados a la cabeza de mis
ilusiones, por mucho que ella corra el peligro corriente que tú sabes y que haga
como que hace que me ignora”.
La muerte no lo ignoró aquel
abril de 1938, a los 46 años de su edad. Vengativa, lo visitó en la cama modesta
de aquella clínica del boulevard Arago, donde vivió los últimos tramos de ese
matrimonio que yo siempre he imaginado como espantoso. Su viuda contaría, años
después, que Vallejo se murió sin diagnóstico y así se hizo notar en el
certificado de defunción. Gerardo Diego, a quien madame Vallejo odió siempre, ha
descrito la hambruna que se sufría en esa casa.
El Perú oficial despreció a
Vallejo. Clemente Palma, el crítico literario más importante de la Lima que
Vallejo merodeó sin demasiadas ganas, se burló del poeta y vaticinó su defunción
literaria. También estuvo lo del incendio en el norte, un capítulo que acaba de
recordar notablemente Eduardo González Viaña. Es cierto que José Carlos
Mariátegui vislumbró al genio, pero la voz del fundador del socialismo peruano
no era en ese momento tan importante como lo fue cuando la historia lo puso en
la cumbre que le correspondía. También es cierto que Antenor Orrego lo estimó
humana y literariamente y que, a raíz de su muerte, un joven José María Arguedas
escribió, con el seudónimo de Pedro Tierra, un emocionado artículo vallejiano
aparecido en la revista “Hoz y martillo”. Pero el Perú oficial –es decir, la
derecha que no lee y el pueblo que le sirve agachadamente– le dio la espalda.
El asunto es que Vallejo se fue
a Europa con el ánimo de no volver a este país erizado de Palmas. Y la verdad es
que se murió en la miseria. Y también es verdad que sin la campaña de André
Coyné, el francés a quien también le debemos el descubrimiento de César Moro,
Vallejo no habría sido admitido, veinte años después de su muerte, en la
comunidad literaria de Lima. Claro que después de Coyné se puso de moda decir
que Vallejo “era el más grande”. Y lo era, pero no porque lo dijeran en Lima.
Porque a Vallejo lo amaron y lo elogiaron, en Europa, Pablo Neruda, Louis
Aragon, André Malraux. “Tenías algo de mina, de socavón lunar, algo
terrenalmente profundo” le escribió Neruda en agosto de 1938. Y el español
Andrés Iduarte estampó en la revista “Hora de España” estas palabras que no
cesarán de ser ciertísimas: “Le faltaba (a Vallejo) toda condición para eso que
llaman ‘el éxito’. No admitió ser poeta bufón de poderosos, ni secretario de
imbéciles, ni traspunte de badulaques… Vivió en la amargura y en la pobreza,
pero sin rencor ni resentimiento… La muerte de Vallejo la produjo,
sencillamente, el hambre a que lo condenó su nobleza…”
Que estas líneas sirvan para
desenmascarar al viejo país falsamente aristocrático que maltrató a Vallejo y
que, años más tarde –“muerto el combatiente”– le dedica discursos y homenajes. Y
que sirvan quizás para recordarles a algunos a qué frivolidad de membretes que
elevan socialmente y a qué poquedad de premios que “consagran”se ha reducido, en
muchos sentidos, el quehacer de los que escriben amando la deriva de los
acomodos. Quizás para ellos Vallejo escribió esto:
“Vanse de su piel, rascándose
el sarcófago en que nacen y suben por su muerte de hora en hora y caen, a lo
largo de su alfabeto gélido, hasta el suelo”.
César Hildebrandt/La Primera
CINCO MOMENTOS EN LA VIDA DE HAYA
DE LA TORRE Y DEL APRA
Víctor Raúl Haya de la Torre, uno de los líderes
más prominentes del siglo XX americano, ha sido objeto de numerosos estudios. Su
trayectoria ha sido expuesta decenas de veces y como hombre polémico, de
combate, comprometido con su tiempo y con el hemisferio, ha recibido encendidos
elogios y críticas brutales durante más de 50 años, es decir, desde 1924 cuando
funda el APRA como frente de trabajadores manuales e intelectuales de nuestro
subhemisferio, hasta pocos años de su muerte en 1979. Al final de su vida,
cuando fue elegido presidente de la Asamblea Constituyente, pudo ser objeto del
reconocimiento general que merecía.
Haya cultivó desde una perspectiva americana el
marxismo, que era eurocentrista. Utilizando como modelo Inglaterra, entonces el
país capitalista por excelencia, Carlos Marx había elaborado su filosofía a
partir del viejo mundo industrializado y desarrollado. La americanización del
marxismo, como explicó más abajo, constituyó un esfuerzo intelectual de suma
originalidad que irritó profundamente a los comunistas de la International.
Abordaré ahora la compleja vida
de Haya y de su obra principal, el APRA, no en una forma lineal, cronológica.
Hay miles de biografías de este tipo del eximio pensador y de la trayectoria de
su partido. Yo prefiero tratar por separado cinco bloques de problemas que
proporcionarán -así lo espero- una visión lógica de la evolución del aprismo y
de sus métodos de lucha.
HIJO DE LA REFORMA
UNIVERSITARIA Y DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA DE 1811
El joven líder trujillano nació
a la vida política como líder universitario que proyectó a Perú el gran
estallido de la Reforma Universitaria de Córdoba de 1918. La Reforma colocó a
los estudiantes de nuestro subhemisferio en el lugar de vanguardia de un
multicombate.
Primero, contra los rezagos
medievales y escolásticos prevalecientes en la mayoría de las universidades
latinoamericanas. Ya no sólo se cuestionaban los contenidos de la enseñanza sino
la concepción académica y de gobierno de estas instituciones. La autonomía, la
hostilidad contra ell magíster dixit, la libertad de cátedra, el cogobierno, el
claustro y en general la democracia, encendidas como teas ardientes por los
estudiantes, jalonaron la lucha civil y democrática contra el caudillismo, el
militarismo, las dictaduras y el progreso social y económico de nuestros países.
Segundo, por la definición de
la nueva vanguardia generacional de nuestras sociedades. Intelectuales no
marxistas se convirtieron en exaltados tutores del movimiento. Ortega y Gasset,
Eugenio d'Ors, Gabriel Mazo, Luis Jiménez de Asua y un socialista democrático
como Alfredo Palacios, teorizaron aquel profundo sacudimiento y difundieron la
tesis de que la vanguardia subhemisférica encarnaba ahora en los estudiantes, y
ya no más en caudillos y viejos partidos. González Prada postuló, con
exageración propia de la época: «los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra».
Luis Alberto Sánchez llamó «generación del centenario» a los conductores de la
reforma en Perú, en la que sobresalían sus amigos Víctor Raúl y Manuel Seoane,
conocido afectuosamente como el «cachorro».
En esta etapa de la vida de
Haya, 1919, no sólo se produjo la peruanización de la reforma universitaria,
sino que sobrevino el golpe de estado de Leguía, quien mostraba una confusa faz
reformista y moderna y se interesaba en hacerse de una influencia importante en
el medio estudiantil. Pero poco duró la ilusión. Haya y sus compañeros
trascienden entonces la lucha del recinto universitario al combate contra la
dictadura. Lo que me gustaría destacar es que las causas que llevan a Haya a las
playas de la política son, todas, de nuestro medio, de nuestra realidad. El
socialismo y el marxismo aún no habían sentado plaza con toda su fuerza y el
anarquismo, que sí lo había hecho, no podía seducir el ánimo crítico del joven
liderazgo. El bautizo político de Haya fue de origen latinoamericano o, como él
y Vasconcelos preferían, «indoamericano». Estos antecedentes lo ayudarán a
resistir la presión avasallante de los comunistas, que cabalgaban sobre la
revolución rusa de 1917, cuyo impacto en la imaginación de los jóvenes había
sido notable.
En sus primeros escarceos
centroamericanos Haya siguió desentrañando raíces autóctonas. Se acercó a
Sandino y se vinculó a los líderes e intelectuales de la Revolución Mexicana de
1911. Trabajó con el ilustre José Vasconcelos, quien llegó a ser ministro de
educación del presidente Obregón. La revolución mexicana y la reforma
universitaria le proporcionarían armas para defenderse del dogmatismo de los
comunistas, quienes más tarde desatarán una jauría contra él.
LA FUNDACIÓN DEL APRA Y EL
DESLINDE EN EL CONGRESO ANTIMPERIALISTA MUNDIAL DE BRUSELAS (1927)
Obviamente, con esa filiación
ideológica, Haya pensó antes que nada en una organización de lucha «indoamericana».
En respuesta a las internacionales 2 y 3, socialdemócrata la primera y
comunista-leninista la segunda, el joven líder intentó fundar una internacional
también, pero, fiel a sus convicciones, le imprimió un carácter antiimperialista
y americano. Ya Haya había entrado en el clima de ideas del marxismo, que
estudio con profundidad y esmero.
Aunque será en 1928, en su obra
emblemática El Antiimperialismo y el Apra, cuando precise sus ideas sobre el
imperialismo como fase inicial y no última del capitalismo, ya en 1924 el
planteamiento de Haya discrepaba del pensamiento leninista en algo especial: el
componente social de la vanguardia. Marx y Lenin habían relievado el papel
uniclasista de la clase obrera en la revolución socialista, mientras que Haya
discrepaba de esa tésis, que consideraba restrictiva en el espacio y el tiempo
de Latinoamérica. Por eso prefirió proponer el Frente de Trabajadores Manuales e
Intelectuales, estudiantes y empresarios de mentalidad nacionalista. Esa
fórmula, el multiclasismo, será adoptada por movimientos nacional democráticos
de izquierda, que fueron determinantes en varios países y partidos. Figueres,
Betancourt, Paz Entensoro. Prío Socarrás se asumirán policlasistas, claramente
en el molde diseñado en México desde 1924 por Haya de la Torre.
No obstante, los comunistas
todavía creían posible ganar para sus filas a un joven tan prometedor como
aquel, y en el escenario del Congreso Antimperialista Mundial celebrado en
Bruselas en 1927, acometieron esa tarea. A la sazón, sin embargo, Haya ya había
completado en lo esencial su visión teórica, por lo que estaba bien abastecido
para polemizar con sus avezados rivales, tal como lo relató en su primer
manuscrito de El Antiimperialismo y el APRA. El escenario de Bruselas no fue de
consenso sino de disenso, no fue de asimilación sino de deslinde y ruptura. A
partir de ese momento cada uno emprendió, en dura polémica con el otro, su
propio camino.
LAS NOVEDADES TEÓRICAS DEL
APRISMO
Desde la primera de sus obras
históricas, vale decir desde Por la Emancipación de América Latina, editada en
Argentina, se aprecia en Haya una coherencia admirable no erosionada por el
tiempo, lo cual no quiere decir que las nuevas interrogantes planteadas por la
historia que siguió, no le impusieran cambios significativos, como por ejemplo
su viaje desde la simpatía por Rusia soviética hasta la definición del comunismo
en la URSS como una forma de imperialismo igual al yanqui o el inglés, con la
diferencia de que estos se afirmarían en el capital privado y aquel en el
capital público.
Pronto los comunistas pasaron
del afecto al odio en su trato con el APRA, organización que les disputaba con
claro éxito en la calle y en las ideas y desde el interior del marxismo, la
influencia sobre los pueblos latinoamericanos. El historiador Halpering Donghi
resaltó que la onda expansiva provocada en los años 20, 30 y todavía 40 por la
revolución inicialmente dirigida por Lenin y Trotsky, fue contrarrestada por la
emergencia de movimientos nacional revolucionarios que la desplazaron. Se
refiere, entre otros, a Acción Democrática, el MNR boliviano y el APRA. Puede
entenderse entonces por qué los comunistas enfilaron su lucha contra esas
fuerzas emergentes, en lugar de acercarse a ellas.
Haya había sido presidente de
la FEP, posición que aprovechó para relacionar a los estudiantes con los
trabajadores, entre otras iniciativas a través del afortunado ensayo de las
Universidades obreras González Prada. Haya debía ser derrotado y nadie mejor
para lograrlo que el gran líder universitario cubano Julio Antonio Mella. Mella
fue presidente de la Federación de Estudiantes Cubanos, como Haya lo había sido
de la FEP, pero además había fundado el Partido Comunista en la isla y gozaba de
un enorme prestigio continental. En 1923 se conocieron en Cuba y se reencontraro
en Bruselas. Recordando los hechos, Haya sugiere que Mella, hombre apasionado,
se resintió con él, porque en el debate en que se trenzaron, Haya logró que
fuera derrotado en el Congreso el proyecto de resolución sobre los problemas
económicos y sociales de Latinoamérica presentado por el Cubano. Más tarde Mella
escribirá un libro titulado ¿Qué es el APRA?, donde confrontaba duramente y sin
esguinces a Haya. Ese libro no volvió a editarse, y con razón, porque la
respuesta del peruano fue demoledora. Escribió El Antiimperialismo y el APRA y
virtualmente barrió el piso con Mella. Pero como en esos días el líder cubano
fue asesinado en México por orden del dictador Gerardo Machado, el agudo
polemista peruano, dando muestras de compañerismo y honradez intelectual, no
publicó sino varios años después su obra polémica porque creyó que respetaba así
la memoria del valiente Mella.
No dispongo de tiempo para
comentar todos los aportes contenidos en El Antiimperialismo y el APRA,
Espacio-Tiempo-Histórico, 30 años de aprismo y otras obras fundamentales del
prolífico autor, por eso me limitaré a dos aspectos que considero básicos, uno
ideológico y otro estratégico. Mientras en la madura Europa capitalista
-sostiene Haya- el imperialismo que, según Hobson y Lenin, es la fase superior y
última del capitalismo, en América Latina, donde predominan economías
agrícola-pastoriles y había una carencia de industrias y una abundancia de
pobreza, el imperialismo tenía un doble efecto: imponía relaciones de sujeción y
dependencia, pero en otro sentido sembraba y daba impulso a las primeras
factorías industriales. Un papel regresivo, por un lado, combinado con un papel
progresivo, por el otro. De allí que si en Europa efectivamente el imperialismo
era la etapa inicial del capitalismo, en nuestro espacio-tiempo-histórico era la
inicial ¿Qué conducta adoptar para lidiar con ese ambivalente fenómeno? La
pregunta, formulada por el propio Haya, nos lleva directamente del cielo de las
ideas a la tierra de la estrategia política, revelando los dos rasgos
permanentes de este teórico y político que unía en forma tan natural el
pensamiento y la acción. Los comunistas y anarquistas adoptaban una línea
unívoca. Con el imperialismo -sostenían- no hay otra estrategia que el
conflicto, la confrontación, la lucha sin cuartel. Haya afirma, por el
contrario, que frente a los dos rasgos contradictorios que signan el
imperialismo en Indoamérica, hay que luchar pero también negociar. Decir eso en
aquella época era una herejía. Cualquier diálogo era percibido como una
traición. A la larga, como suele ocurrir, hasta sus críticos más demoniácos
terminaron aceptando el punto de vista de Haya, pero con notoria deshonestidad
intelectual nunca lo reconocieron.
El aporte que acabo de
mencionar y sus consecuencias en el orden estratégico no necesitaban, a mi
juicio, el refuerzo de las ciencias naturales. Haya conoció a Einstein. La
teoría de la relatividad le pareció adecuada para darle a su idea la autoridad
de las ciencias físicas más avanzadas, la relatividad y la física cuántica de
Max Planck, superadas, como habían sido, la física newtoniana y la geometría
euclidiana. La proyección directa de las ciencias de la naturaleza al ámbito
sociológico hace tiempo ha sido cuestionada. El espacio-tiempo histórico tiene
suficientes argumentos en su propia esfera, para tener que buscarlos fuera de lo
social. Pero hay que entender que los hallazgos de Einstein y Planck habían
sacudido las bases de la ciencia y por eso resultaba comprensible la ansiedad
por proyectarlos sin beneficio de inventario a todos los rincones de la
realidad. Para mi era un error, pero un error explicable y afortunadamente sin
mayores consecuencias.
DE LA SISTEMÁTICA PROSCRIPCIÓN
A LA CONQUISTA DEL PODER
Ya he puntualizado que Haya no
era un filósofo de gabinete. Era un hombre de acción y como tal, político
militante con una gran vocación de poder. De todo eso impregnó al APRA, que ha
sobrevivido a las peores catástrofes y a sus propios errores y ahora ejerce el
gobierno de Perú. ¿Cómo explicar si no fuera por esas características la
sobrevivencia y reimpulso del APRA a lo largo de sus 80 años de diario combatir?
Al igual que Rómulo Betancourt.
para Haya sin un partido experimentado, perfectamente organizado y extendido por
el país nada serio podría lograrse. El partido para aquel bregador era como el
punto de apoyo pedido por Arquímedes. Aunque era un hombre de multitudes, un
orador de masas, Haya hubiera desaparecido del escenario si hubiese sucumbido a
la ilusión cinematográfica de que a los pueblos se les mueve desde la tribuna. A
los 36 años se había autoproclamado presidente después de derrocar a Leguía.
Obligado a renunciar, Sánchez Cerro, audaz como pocos, decidió insistir en 1931,
esta vez por vía electoral. El resultado fue muy cerrado. El APRA denunció no
sin razones que fue víctima de fraude, Haya fue encarcelado y en Trujillo se
produjo un levantamiento cívico-militar que fue reprimido con ferocidad. En Chan
Chan quedó el doloroso testimonio. Miles de apristas murieron en el paredón de
fusilamiento.
A raíz del sangriento
incidente, Haya se convierte en un símbolo en su país y en el continente, pero
al propio tiempo se cierne sobre él el veto militar que nunca lo dejará acceder
a la presidencia, a la que estaba destinado. Pero como a Moisés, le fue revelada
la Tierra Prometida, que su partido alguna vez alcanzaría, más no él. En 1962
vuelve a candidatearse, parece que ahora sí, pero no, termina interceptado por
los militares y finalmente será presidente el arquitecto Fernando Belaúnde Terry,
tras el cual sobrevendría la siniestra dictadura del general Juan Velasco
Alvarado. Un proceso interno en el seno de los militares desplaza a Velasco de
la presidencia. Lo sustituye el general Morales Bermúdez y lentamente se va
abriendo el compás democrático con la convocatoria en 1978 de la Asamblea
Constituyente. Vence el APRA y a los 83 años, el viejo luchador, no hecho para
los retiros, asume la presidencia de la Constituyente y tiende la mano a todas
las fuerzas democráticas representadas en ella. Un año después, sin veto militar
pero traicionado por la biología, muere Haya para que Alan García sea el primer
aprista en asumir la presidencia de la república.
Américo Martín
Caracas, Colegio de Ingenieros 22
de febrero de 2008
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