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REFLEXIONES
AMAZÓNICAS
(A PROPÓSITO DE BAGUA)
Nuestro Movimiento
Inca XXI, a propósito de los recientes lamentables sucesos de Bagua, ha iniciado
una revisión de algunos materiales de investigación que manejáramos en la década
de los 80 a nivel de las comunidades nativas de la Amazonía peruana. Allí, como
no podía ser de otra manera la deforestación y la tala indiscriminada de los
bosques y en general de los recursos asociados al mismo, alcanzaron, ya para ese
tiempo, niveles dramáticos que ponían en peligro los ecosistemas y agudizaban
los problemas socio-económicos y ambientales de la zona. Pero más allá de ello,
la convivencia que tuvimos dentro de las comunidades Campas y Yaneshas nos
permiten conocer a las poblaciones nativas en su real dimensión.

IDENTIFICACIÓN DEL PROBLEMA HUMANO
Es habitual escuchar
que las comunidades nativas amazónicas están mal nutridas o viviendo a expensas
de una mala nutrición y sin la información técnica que los pueda socorrer. Si
diéramos por cierto este supuesto, habría que advertir que es un deber que los
gobiernos de turno históricamente han obviado el hecho de ayudar a que las
comunidades nativas de la Amazonía peruana fortifiquen sus bases de
subsistencia.
Quienes hemos
compartido el pan de cada día con las comunidades Campas y Yaneshas, entre otras
etnias de la Amazonía peruana, sabemos que este supuesto se cae por su propio
peso histórico, al advertir que para que estas comunidades aborígenes hayan
sobrevivido miles de años en la zona, deben saber algo o mucho de subsistencia.
Sin embargo, algunas voces nativas contemporáneas nos evidencian las necesidades
del nuevo tiempo: «Pero ya no es como antes! No hay mucha carne de monte,
comemos pura yuca ahora».
Este escenario
inicial nos sirve para adentrarnos en la realidad del bosque amazónico peruano,
pues las inversiones de desarrollo implementadas por el Estado deben estar
basadas en algo más que pre-conceptos y prejuicios culturales; para tener el
éxito del caso, tienen que estar basadas en necesidades reales y compartidas por
las poblaciones locales.
De modo que la
realidad entonces, de las dietas y prácticas nativas amazónicas para su
subsistencia, al casi cumplirse la primera década del siglo XXI, parece no
terminar de comprenderse, pues los informes del actual gobierno implican un
desconocimiento tácito de los mismos. Algunos estudios empíricos de la selva
peruana indican que en general las poblaciones a lo largo de los Ríos Ucayali,
Marañón y Huallaga, son los que están mejor nutridos, no sólo en el Perú sino
internacionalmente, y la tasa de crecimiento de la población es la más alta del
mundo.
Los técnicos y
especialistas en la materia aseveran este informe, pero remarcan rasgos
distintos entre Selva Alta y Selva baja. Veamos.
La subsistencia Campa
y Yanesha ó Amuesha, por mencionar algunas etnias a manera de ejemplo, se basa
en la AGRICULTURA. En años anteriores la CAZA era una actividad que tomaba mucho
tiempo para el hombre de la zona. Las proteínas alimenticias las obtenían de
estas actividades de caza, pues en la dieta diaria era prioridad consumir carne
de Sajino, Huangana, Sachavaca, Samaño, Agoutí, entre otros animales silvestres.
Actualmente las poblaciones naturales de estos animales cercanos a los caseríos
nativos está agotada, de allí que la agricultura se haya hecho prioritaria.
LA PESCA
En cuanto a la PESCA,
podemos decir que es la actividad que más provee proteínas a las comunidades
aborígenes. Aunque tiene menos prestigio que la caza en las actividades de los
hombres amazónicos, es más confiable en cuanto al apoyo familiar que existe en
torno a esta práctica. En otras palabras, la caza está supeditada al talento y
la suerte del cazador, mientras la pesca no tiene mayor riesgo y presenta un
alto grado de confiabilidad.
Esta última actividad
la suelen realizar con tarrafa o anzuelo, aproximadamente dos a tres veces a la
semana, entre la una de la madrugada y las seis de la mañana. De allí que los
nativos de la selva amazónica desempeñen esta actividad durante la noche y
tengan fama de «ociosos» o «flojos» para los espectadores de nuestra
civilización de cemento, pues durante el día es normal verlos entre los árboles
acostados sobre sus hamacas o chinchorros.
La pesca en resumidas
cuentas es una fuente regular de proteínas en el hábitat amazónico. La misma
tiene sus mejores temporadas en tiempos de lluvia cuando el agua está un poco
crecida, lo cual, en ocasiones, puede ocurrir en cualquier época del año.
Sin embargo, tampoco
se desperdician las proteínas que se pueden conseguir en temporadas en las que
las aguas vuelven a su cauce normal, pues los niños y mujeres suelen buscar con
las manos las conocidas «carachamas» en las quebradas de los ríos.
LA
RECOLECCIÓN
Este tipo de
actividad se realiza durante todo el año, pero con mayor intensidad en épocas de
lluvia. La actividad consiste en coger aguaje, pijuayo, pacae, guaba, caimito,
nueces, chonta, caracoles, suris y otros productos, de árboles cuyos frutos son
cultivados o semi-cultivados en las denominadas formas de agro-forestería
indígena, en las que las purmas (tierras sin cultivar) antiguas y el área
cercana a las casas vienen a ser las sedes de los árboles que producen frutas.
Estas frutas poco
conocidas en la gran capital limeña, son fuente importante de minerales y
vitaminas en la dieta del poblador amazónico.
LA
AGRICULTURA
En ciertos valles de
la selva peruana, como es el caso de la Selva Central, además del huerto
familiar donde encontramos sembríos de plantas medicinales, algodón, condimentos
y frutos, las familias amazónicas siembran dos terrenos, campos o chacras al
año. Una en la pampa baja, al nivel de los ríos y otro en la pampa alta o en las
colinas.
En la parte baja se
suele sembrar principalmente: frejoles, maní y maíz. En la parte alta se siembra
mayormente yuca y arroz. Los primeros son sembrados entre marzo y abril,
mientras los segundos entre julio y noviembre.
La parte baja se debe
sembrar rotativamente de dos a tres años, en tierras sin cultivar o purmas,
debido a la escasez de pampas bajas. Las partes altas se convierten en
pastizales después de la cosecha final de yuca.
Siembras como camote,
sachapapa, zapallo, caña, pituca, plátano y cítricos, mayormente corresponden a
las zonas bajas, aunque existen algunas excepciones supeditadas a la micro
zonación de suelos.
En líneas generales
la dieta del poblador amazónico se ve favorecida por la producción agrícola de
las zonas bajas, en cuanto a nutrientes y proteínas, incluso, a la labor mucho
más manejable que las zonas altas de la amazonía peruana.
Con relación a esta
particular importancia que presentan las zonas bajas de la selva peruana, hay
que mencionar que cuentan con el agravante de tener cantidades limitadas de
terrenos para la práctica de la agricultura, pues se le da prioridad a la
actividad agrícola con fines de producción para la subsistencia de la población
indígena y no para la comercialización y venta de los productos.
En resumidas cuentas,
especialistas en la materia, apuntan que las zonas altas proveen los
carbohidratos o las calorías en la dieta del poblador amazónico, mientras que
las zonas bajas con sus huertos familiares proveen las mayoría de las proteínas
vegetales, minerales y vitaminas.
CRIANZA DE
ANIMALES
Inicialmente, durante
el proceso de civilización contemporánea los animales que se encontraban
alrededor de las casas nativas eran las gallinas, patos (algunas veces
gallinetas y pavos), chanchos o cerdos (cochinos) y también cuyes, especialmente
en la parte alta.
La crianza de vacas
también se produjo hace aproximadamente 50 años, combinados en muchos casos
recientemente con ovinos de pelo traídos de Centroamérica, estimulados por
algunos Proyectos de Desarrollo Rural.
La consideración de
la crianza de animales como fuente de ingreso ocupa un lugar preponderante en
los últimos tiempos, sin embargo, lo más rescatable de todo esto es que forma
parte de la dieta alimenticia pero sólo para ocasiones familiares o comunales,
pues no existe un excedente que permita cubrir las necesidades de la amazonía
peruana, por el contrario la poca ganadería existente es destinada a la
comercialización. Igual sucede con el pollo, chancho, cuy y pato, que en el
mejor de los casos cubre la dieta alimenticia de los individuos mensualmente, y
en casos excepcionales, semanalmente.
DIETA
AMAZÓNICA
La dieta alimenticia
en la región amazónica peruana es la misma dieta básica de cualquier comunidad
rural en el Perú, es decir, calorías, proteínas, minerales y vitaminas. Las
calorías que son producto de la ingesta de carbohidratos constituyen el
combustible del cuerpo y son consumidos de acuerdo a la actividad física y el
tamaño corporal de la persona. Por lo general el calor es un fiel compañero en
el hábitat de los pobladores de la amazonía peruana, de allí que las actividades
físicas ameriten dosificar adecuadamente las fuerzas y/o actividades físicas
desarrolladas por los nativos. No es de extrañar entonces, que una buena siesta a
pleno día, sobre una hamaca o chinchorro, situación característica de los
nativos amazónicos, implica un acto de dosificación de esfuerzos, más aún si
descubrimos que al mismo tiempo suelen ingerir carbohidratos. En cuanto al
tamaño corporal, los nativos amazónicos tienen una media en estatura máxima de
un metro sesenta y un peso aproximado máximo de 50 kilogramos.
Las proteínas, como
se sabe, son básicas para la constitución de nuevas células, vitaminas y
minerales. Las mismas satisfacen las necesidades del desarrollo físico y activo
del ser humano. Su ausencia puede producir síntomas de deficiencia de vitamina
B12, escorbutos, gripes y raquitismo por falta de calcio, como lo explicamos a continuación.
CAUSAS DE
DESNUTRICIÓN
De acuerdo a estudios
desarrollados por la Unidad de Investigación del Proyecto de Desarrollo Rural
Pichis Palcazú de la década del 80, la mayoría de los problemas de desnutrición
ocurre en los niños de 1 a 5 años y son debido a dos causas fundamentales:
1.- El uso de
biberones en vez de lactancia materna, en poblaciones muy influenciadas por
pueblos aledaños mestizos y/o civilizados de la zona. Por lo general las madres
nativas dan de lactar a sus hijos durante su primer año. Este cambio de práctica
se nota especialmente en zonas cercanas a cuarteles militares, carreteras o
nuevas migraciones provenientes de las ciudades más próximas, desprovistas de un
interlocutor válido que les explique el adecuado uso de los mismos para el
bienestar de sus hijos.
2.- Problemas de
saneamiento ambiental que produce una alta tasa de diarreas y disenterías. En los
menores de edad reduce la capacidad de procesar alimentos y su apetito, llegando
a la desnutrición.
Como podemos
apreciar, ambos problemas provienen del proceso de transculturización que invade
el hábitat natural de los amazónicos.
A MANERA
DE CONCLUSIÓN
A manera de
conclusión, podemos decir que pese a los cambios culturales históricamente
introducidos por misioneros y colonos, las labores agrarias aborígenes han
tenido la suficiente capacidad para mantener su subsistencia, con cultivos
ideales para su dieta básica; logrando suplir la primigenia abundante carne de
monte con el aumento de la pesca, recolección y crianza de animales domésticos.
No hay mayor registro
de elementos faltantes en su dieta alimenticia, ni en los peores meses del año,
donde el potencial de la selva suele disminuir los mismos.
LA
DEFORESTACIÓN: CASO APARTE
Los niveles de
deforestación en la amazonía peruana son cada vez más dramáticos. Peligran los
ecosistemas y se agudizan los problemas socio-económicos y ambientales.
Todo esto nos conduce
a afianzar la opción de tener un adecuado manejo en la transformación de los
bosques tropicales. Lo cual implica hablar de la regeneración natural y
espontánea de los bosques. Existen algunas experiencias puntuales al respecto
que por el método de regeneración natural permite el uso sostenido de los
bosques naturales basado en la conversión de toda la madera proveniente de
largas y angostas fajas cortadas anualmente, cuyo diseño de nueva alternativa
enfatiza la necesidad de integración de las comunidades, como un medio eficaz
para conseguir su participación efectiva en el desarrollo forestal.
En líneas generales,
un adecuado tratamiento de los trópicos húmedos permite explotar la selva en
forma de franjas, evitando dañar el ecosistema y propiciando su regeneración
natural.
Lamentablemente,
inusitadas e incontroladas migraciones de nuevo tipo, que traen a pobladores
andinos y costeños hacia la selva peruana, recrean aplicaciones agrícolas
típicas de sus hábitats, dañando por completo el ecosistema selvático y la
regeneración natural del bosque invadido, llegando al extremo de volverlo
estéril para siempre.
Claro, las
apariencias engañan. En medio de la exuberancia de la selva, llena de árboles y
plantas, el nivel de acidez de los suelos pasa desapercibido para el visitante,
propiciando, por ignorancia, un uso inadecuado de las tierras.
El parámetro de la
acidez de los suelos adquiere gran importancia en los suelos tropicales y
especialmente en la zona amazónica latinoamericana, donde los suelos ácidos
ocupan más del 80% de su territorio. La acidez incide directamente en la
fertilidad de los suelos, ocasionando un mayor o menor grado de solubilidad de
los elementos nutrientes para las plantas y afectando de este modo la producción
agrícola. Además, la acidez incide en otros fenómenos fisicoquímicos, como la
capacidad de intercambio catiónico, la «adsorción» de elementos (que es un
proceso por el cual los átomos, iones o moléculas son atrapadas o retenidas en
la superficie de un material, en contraposición a la absorción, que es un
fenómeno de volumen), y la presencia de
aluminio en forma tóxica para las plantas.
De manera que el
desconocimiento geográfico de las nuevas migraciones que penetran en la zona
amazónica, más allá de llevarles el biberón a las próximas generaciones nativas,
también atacan directamente al suelo que les da la vida, pues, aunque la
acidificación es un proceso natural, la agricultura, la polución y otras
actividades humanas aceleran este proceso. De modo que si encuentras a un andino
o costeño en sus primeros tres años migratorios, instalado en plena selva
peruana, verás el prodigio de sus cosechas agrícolas, pero al cuarto año,
observarás aquel terreno estéril perdido para siempre, y al insensible migrante,
entre comillas «civilizado», rozando un nuevo pedazo de selva, para una próxima
depredación del ecosistema natural. Y el Estado, ni se entera.
Hay que agregar que
debido al aumento de áreas acidificadas en el mundo y a la necesidad de producir
más alimentos, es fundamental entender la química que explica el proceso de
acidificación de los suelos. De esta forma se podrán desarrollar prácticas para
recuperarlos o no acidificarlos. Así, estas prácticas de manejo y remediación se
basarán en principios y leyes generales de química y no en conocimientos
empíricos que solo son de aplicación local.
Finalmente, también
hay otros factores que circundan estas reflexiones amazónicas, pero hemos
decidido que pasarán a formar parte de un próximo libro a editarse, porque creemos pertenecen al lado
eminentemente político, que no deja de ser anecdótico. Por ejemplo, la forma de
vestir de los nativos ya pasa por los clásicos «blue jeans» y «polos», así como
al legendario «masato», trago macerado de yuca, que en la actualidad lo vemos
reemplazado en las nuevas generaciones por diferentes tipos de cervezas.
MINCA
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