IMPRECACIONES DEL SIGLO

     

    XXI

     

     

    Inmediatamente cerrada la rueda fotográfica de la nueva agrupación de países latinoamericanos y caribeños, cuyas siglas son CELAC (Comunidad de Estados Latino Americanos y Caribeños); cuatro días después de aquel saludo a la bandera que dejó de lado por primera vez en la historia a los poderosos del norte; y a casi dos meses de haber caído en desgracia telúrica la hermana República de Haití; una vez más el sur de nuestro continente se vio estremecido por un terremoto de grado 8,8 en la escala de Richter (27 de febrero), que como suele suceder, no estaba considerado en el libreto de nuestros hermanos chilenos que se aprestaban para recibir un nuevo gobierno.

     

    El país más estable económicamente en esta parte de Sudamérica, Chile, ve rasgarse sus vestiduras por el flagelo de la naturaleza. Hasta hace poco todos los analistas indicaban que la magnitud de la tragedia Haitiana tenía la particularidad de representar el dolor dos veces, debido a la precariedad económica por la que históricamente atravesaba Haití, sin embargo, ahora en esta hora en la que la tierra trasciende a polvo humano en Concepción, Chile, y es tan triste, como diría el poeta de Santiago de Chuco, tal vez habrá que preguntarse, más allá de agruparnos para contrarrestar al histórico imperio que circunda nuestros pueblos, más allá de discursear en Cancún la idea de luchar contra el terrorismo natural que nos presenta el nuevo milenio, hay que intentar algo concreto, ahora que no hay que pedirle permiso a imperio alguno. Y ojo, hablo de terrorismo natural que proviene de la sabia naturaleza. Que nuestros contemporáneos caciques, más allá de hablar de ir hacia un armamentismo urgente, como lo hiciera el ministro de Defensa Chileno, poco antes de la tragedia, disque para prevenir o luchar contra el clásico terrorismo de seres humanos (compró entre otras armas, una flota de aviones F16 a Holanda); deben emprender un camino concreto de lucha y educación de nuestros pueblos contra el terror impredecible que produce la madre naturaleza.

     

    Lamentablemente, aunque muchos gritaron tierra en las orillas de Cancún, cual Rodrigo de Triana, avistando el flagrante problema que se presenta en el nuevo mundo, otros elucubraron cual Cristóbal Colón haber descubierto la redondez del hemisferio y tener la fórmula para pasar a la historia, pero lo cierto es que frente a la ira del creador no sólo los más débiles del continente están expuestos a caer doblegados por la naturaleza, sino incluso aquellos países de economías y componentes sociales moderadamente estables, como Chile, que tras invertir 660 millones de dólares en armamentismo, previo a la tragedia sísmica, ahora se debate en una especie de Masa existencial vallejiana, exclamando:

     

    Al fin de la batalla,

    y muerto el combatiente, viene hacia él su mandataria

    y le dice: «No mueras, te amo tanto!»

    Pero el cadáver, no le cree, y sigue muriendo.

     

    Tendrán que venir entonces todos los hombres de la tierra y rodearlo, para emocionar al hombre de a pie hecho pedazos, e incorporarlo lentamente a un nuevo tiempo en el que esté dispuesto a echarse a andar por la costa del Pacífico chileno, con la seguridad de saberse más imprescindible y necesario que un tristemente célebre mirage o tanque de guerra.

     

    Alguna vez Neruda escribió sobre la histórica encrucijada de la conquista:

     

    Diez mil peruanos caen

    bajo cruces y espadas, la sangre

    moja las vestiduras de Atahualpa.

    Pizarro, el cerdo cruel de Extremadura

    hace amarrar los delicados brazos

    del Inca. La noche ha descendido

    sobre el Perú como una brasa negra.

     

    Hoy el enemigo es invisible e impredecible para nuestros hermanos chilenos, y con ellos, después de esto, para la América toda, incluida la del norte, Europa, Asia y Oceanía. Se calcula que:

     

    Cientos de chilenos caen

    bajo el movimiento telúrico, la sangre

    moja las vestiduras de Bachelet y Piñera.

    El bizarro enemigo, cual cerdo cruel de mano dura

    lanza latigazos de un tsunami

    contra la otrora cultura mapuche.

    La noche desciende sobre el país austral

    como una brasa negra.

     

    Pero, aunque ciertamente no hay ni puede haber rencor contra todo aquel metafísico misterio, pues si de culpables hablamos terminaremos hablando de nosotros mismos que con nuestra emblemática civilización de cemento hemos venido alterando la nave espacial que nos transporta por el universo; lo que si salta a la vista e impaciencia de todos es que no va a ser fácil llegar a un acuerdo contundente para enfrentar al enemigo común e invisible, que, repito, en un 90% somos nosotros mismos, con nuestras malas costumbres y hábitos que dañan la ecología y el medio ambiente en general, y más aún cuando «nosotros mismos» no somos los protagonistas principales del mal que viene contaminando nuestra existencia, sino actores secundarios del reparto de basura que producen las grandes potencias por el mundo.

     

    El detalle está en que nuestros gobernantes latinoamericanos tengan la autonomía y tino adecuado para que en sus ejecutorias de gobierno no hagan calco ni copia de la industrialización indiscriminada del primer mundo. La CELAC puede convertirse en ese primer paso ecológico que pide a gritos nuestra América morena. Caracas dará la pauta el 5 de julio de 2011.

     

    Entonces, tal vez debamos configurar nuestras imprecaciones vallejianas del siglo XXI, no hacia creador sublime alguno de esta tragedia que nos circunda, sino hacia aquellos creadores de carne y hueso que en su comodidad existencial usan aire acondicionado cuando el calor extrema y calefacción cuando el frío aprieta. A ellos habrá que recordarles que han suplantado al creador y que en ese desquiciado ejercicio de ser Dioses, tienen Los anillos fatigados del planeta tierra. Como diría Vallejo:

     

    Hay ganas de volver, de amar, de no ausentarse,

    y hay ganas de morir, combatido por dos

    aguas encontradas que jamás han de istmarse.

     

    ¡Hay ganas de un gran beso que amortaje a la Vida,

    que acaba en el áfrica de una agonía ardiente,

    suicida!

     

    Hay ganas de... no tener ganas, Señor;

    a ti yo te señalo con el dedo deicida:

    hay ganas de no haber tenido corazón.

     

    La primavera vuelve, vuelve y se irá. Y Dios,

    curvado en tiempo, se repite, y pasa,

    pasa a cuestas con la espina dorsal del Universo.

     

    Cuando las sienes tocan su lúgubre tambor,

    cuando me duele el sueño grabado en un puñal,

    ¡hay ganas de quedarse plantado en este verso!

     

    JCR/MARZO 06, 2010

     

      

     

     

    LOS PERUANOS QUE PERDÍ

     

     

     

    Mientras el milenario Perú es agobiado por las lluvias y parte de su historia es literalmente tapiada por los deslaves dejando en la intemperie a miles de descendientes de la primigenia cultura peruana, en Cusco, Junín, Pasco, entre otras regiones; el Perú llamado Lima, se debate en aspiraciones gubernamentales de lo más desconectadas con estas entrañas afectadas por el fenómeno del niño.

     

    Y es que a este fenómeno natural se le ha sumado otro niño «terrible», llamado Jaime Bayly, quien no conforme con haber incursionado en la literatura, a fuerza del escándalo y del morbo, situación que con el correr del tiempo a pasado a formar parte también de sus peroratas televisivas; es un dominador de estas malas artes y oficios comunicacionales que pueden ser capaces de vender un libro sólo por el título y las insinuaciones de la temática a tratar. Ejemplo: Qué debe saber un comprador sobre el contenido de uno de sus libros: «No se lo digas a nadie narra la trayectoria personal de un retoño de la más acomodada burguesía limeña, el cual descubre, en un contexto familiar donde el más brutal machismo y clasismo coexisten con la mojigatería, su propia identidad homoerótica, que le lleva, no sin algún episodio de ocasional heterosexualidad, a la espiral de la drogadicción, en el ámbito de los "coqueros" y al borde mismo de la prostitución masculina urbana».

     

    Y para que sea más vendible la editorial escribe el siguiente aval: «En palabras de Mario Vargas Llosa: 'Esta excelente novela describe con desenvoltura y desde dentro la filosofía desencantada, nihilista y sensual de la nueva generación'. No se lo digas a nadie fue el primer gran éxito de Jaime Bayly, que le dio a conocer como narrador excepcional y como avanzado de la generación latinoamericana que toma el relevo de los Vargas Llosa y García Márquez».

     

    Hasta aquí, Bayly logra el objetivo de darse a conocer en su nueva faceta de escritor. La editorial hace bien en decir que Bayly sigue los pasos de Vargas Llosa, guardando las distancias literarias naturalmente, más no las distancias descriptivas pues ambos son proclives a ocuparse de las deformaciones psicológico-sexuales del Perú llamado Lima, y desconocen las vicisitudes de las entrañas peruanas acantonadas en los pueblitos de los andes y amazonía peruana. En cuanto al Gabo, creemos que es harina de otro costal.

     

    Si de literatos peruanos se trata, hay que traer a la memoria colectiva al gran escritor y poeta Manuel Scorza Torres, por citar uno de los que si se ocupó de escribir de esas olvidadas entrañas peruanas.

     

    ¿Y por qué a Manuel Scorza?, pues porque mientras Vargas Llosa se dedicaba a escribir sobre situaciones traumáticas del entorno capitalino limeño, libre (o en libertinaje) e independiente, asistido, protegido, con todos sus errores gubernativos de turno, por el Estado peruano; Manuel, el escritor de «Redoble por Rancas» andaba desde muy joven inmerso en las entrañas andinas tras los desalojos masivos propiciados por el gobierno militar de la época, que terminaron en masacres en las comunidades de Uchumarca, Rancas, Chinche, Chacayán y Yanahuanca -del departamento de Pasco-, escribiendo entre otras cosas: «Ni como intelectuales, ni como ciudadanos, ni como hombres podemos sentir estimación hacia nosotros mismos si guardamos silencio frente a este drama. Ha llegado la hora de decir que si nuestras justas reclamaciones no fueran atendidas, se llevaría al país a la violencia y al caos. [...] En esta hora crucial de su historia, que atraviesa el país, ha llegado el instante de preguntarse si los comuneros del Perú son o no peruanos. Ha llegado el momento de preguntarse si los millones de indígenas, que constituyen nuestras comunidades, tienen algún derecho o si para ellos existe solamente el hambre, la miseria y la violencia. Al comenzar la conquista del Perú los españoles discutieron si los indios pertenecían o no al género humano. Demandamos a la Justicia y a la Historia que esa respuesta todavía es negativa en el Perú».

     

    ¿Y por qué citar a Manuel Scorza Torres? Porque mientras aquellos ocho periodistas, ignorando el fatídico destino que en Uchuraccay les esperaba (década de los 80), marcharon en comisión de trabajo hacia la parte alta de Ayacucho, y un tiempo después, el escritor de «La Casa Verde», integrando la publicitada comisión de la verdad, hizo el mismo viaje en busca de conocer lo que realmente les pasó a este grupo de comunicadores sociales; veinte años antes, Manuel Scorza se había dirigido por enésima vez también hacia las serranías – aquella ocasión a las de Cerro de Pasco - con el afán de buscar la verdad sobre sucesos similares. La diferencia fue que a Manuel los medios y el dominio del oficialismo de turno le impidieron que se supiera la verdad, mientras que a Vargas Llosa nada le impidió contar la verdad de la matanza de Uchuraccay y sin embargo no lo hizo, prefirió guardarse sus anotaciones para más adelante en «Lituma en los Andes», seguir el hilo conductor de sus novelas iniciales en las que discursea sobre la sexualidad, ya no capitalina sino andina, feminizando a este grupo sociocultural, reproduciendo las operaciones simbólicas de dominio falocéntrico, heterosexual y colonial. Es decir, a no dudar que en esta materia, ginecólogos, obstetras y psicólogos del Perú le deben estar muy agradecidos, pero un gran sector de la critica literaria señala que en este libro la práctica del sacrificio humano y canibalismo son los principales atributos negativos que barbarizan a la sociedad andina y le dan un carácter subalterno con respecto al Perú llamado Lima.

     

    Manuel Scorza se vio obligado, en aquellos tiempos de la Cerro de Pasco Copper Corporation, a abandonar el Perú, en su impotencia de decir la verdad sobre los sucesos de Pasco, y así incursiona en la novela para tener un palco de libertad absoluta en su descripción de los hechos. Escribe «Redoble por Rancas» (Barcelona: Planeta, 1970). Y luego afirma: «Cuando en América Latina se pierden todas las instancias - por ejemplo, cuando en un combate humano un Gobierno masacra a todo un pueblo -, entonces queda la posibilidad de escribir un libro, y el libro reabre el debate. La rebelión de los comuneros de Cerro de Pasco – una de las miles de rebeliones que recorren clandestinamente nuestra historia continental - hubiera desaparecido en el olvido».

     

    La pregunta que nace ahora en pleno siglo XXI es, ¿algún escritor de renombre se atreverá a contar la verdad de la reciente tragedia de Bagua?. ¿Hasta qué punto Jaime Bayly, que dice querer sacar de la pobreza a los peruanos estaría dispuesto a incluir en su agenda una incursión a las entrañas del pueblo pobre de la amazonía peruana? ¿O será suficiente, como dicen las estadísticas, con repetir el formato de Alan García II, que se bastó con el voto de la gran Lima, para llegar al poder?

     

    Lo cierto es que, todo puede suceder en medio del poder mediático que tiene Bayly en sí mismo, pero no olvidemos que más tarde que temprano, los peruanos podemos terminar siendo parte de sus personajes usados sin consentimiento alguno, y peor aún, siendo parte de sus confesiones reflexivas una vez que logre su objetivo presidencial, como en su novela: «Los amigos que perdí».

     

    «Manuel es un hombre solo. Vive en una casa confortable y espaciosa en una isla vecina a Miami. Está de pie, ensimismado, mirando una piscina a la que caen lagartijas que él rescata. Espera a que suene el teléfono. Pero el teléfono no suena y no sonará. Porque Manuel ha perdido a esos amigos que quisiera que le llamen. Los ha perdido porque fue torpe y egoísta con ellos, porque se inspiró en ellos para escribir unas novelas que le hicieron famoso pero lo condenaron a la soledad, al silencio y a la indiferencia de esos amigos que ahora echa de menos».

     

    Obviamente, Miami sería el Perú llamado Lima, y la novela no podría ser otra que: «Los peruanos que perdí»

     

    JCR/FEBRERO 2010

     

     

     

    SOS INDÍGENA Y AFROAMERICANO

     

     

     

     

    Si aceptamos que la calidad no es una casualidad, debemos inferir que todo lo contrario, es decir, todo lo malo, de mala calidad o errado, tampoco es casual, sino a drede. He aquí el dedo deicida arrancado del clamor vallejiano que ahora a esta hora, trasciende a polvo humano en nuestras entrañas afroamericanas e indígenas: Haití y Cusco.

     

    Y ese dedo acusador, tantas veces dirigido metafísicamente al creador, vuelve y se repite extraordinario, fuera de lo común, buscando al culpable aquel inalcanzable, por qué no invisible, bajo la figura catastrófica del fin del mundo por la agudización de los cambios climatológicos, a los que nunca dijimos que nos llevaran. Y el Dios aquel que inferimos maléfico, se las ingenia para ingresar a diario a través de la tele, la radio, la prensa, internet y todo medio comunicacional a nuestros hogares, describiendo al «fenómeno del niño» para justificar la sequía del caribe venezolano, el terremoto haitiano y las lluvias devastadoras del entrañable otrora imperio de los Incas.

     

    Nuestro dedo acusador se encuentra entonces ante la responsabilidad suprema de continuar apuntando al más allá diabólico o angelical que suponen los medios o a quedarse observando la pantalla chica, entre otros aparatos, que magistralmente pretenden liberar de culpa a nuestra gobernabilidad terrena. Allí, nos quedamos viendo el común horizonte afro-indígena, como queriendo llorar, por tantas coincidencias vivenciales que parecieran pertenecer a un mismo molde existencial; y sujetos a tendernos como objetos, descubrimos que el molde tiene un protagonismo terreno.

     

    Nuestro dedo deicida entonces apunta hacia la primera resistencia exitosa de esclavos en el mundo, indispuesta años después por las asistencias maquiavélicas norteamericanas del dictador dominicano Rafael Trujillo sobre nuestros hermanos haitianos (1915 a 1934), por mencionar sólo el principio de estas calamidades, «disque naturales». Apunta también a las resistencias indígenas heroicas de 1747, por mencionar sólo un tiempo no tan público de la historia quechua. «En aquel momento se realizan grandiosos desfiles en el Cuzco con veinte incas del linaje imperial y sus respectivos séquitos. Se repite el desfile en Lima y además se hacen representaciones teatrales en quechua. Tres años después el arte se convierte en rebelión, originadas por el servicio inhumano en las minas y las deudas por servicio. Comienza entonces la conspiración indígena en Lima encabezada por Francisco Inca, la cual se convierte en la rebelión de Huarochirí. El día de San Juan se descubre en Lima una conspiración de indios dirigida por Juan Santos Atahuallpa», y nos detenemos aquí porque este año conmemoramos el bicentenario de su natalicio, de quien se dice fue descendiente inca nacido en Cuzco y criado por jesuitas.

     

    Esta última relación con el sumo creador venido del viejo mundo a través de los jesuitas -quienes fueron los menos hostiles-, comenzó a cohabitar en el subconsciente de nuestros aborígenes junto al culto a la madre tierra, «mama pacha», junto al dios Sol, «Inti», a la «mama cocha» o madre del mar, que todo lo prodiga en el Pacífico, junto al dios Inca de las montañas o «apo», que días previos a la reciente tragedia de las emblemáticas ruinas de Macchu Picchu y del valle sagrado de los Incas, dejó de protegerlos, junto a uno de los dioses más populares, imagínense, desde aquellos tiempos, el «Illapa», que era el dios del clima, pues su nombre significaba rayos y truenos, y junto al dios máximo -como el del otro mundo-, «Viracocha», que era el dios creador, pues cuenta la leyenda que Viracocha surgió de las aguas y más tarde creó el cielo y la tierra.

     

    Pero como para morir hay que sólo estar vivo, observamos todas estas agrestes vicisitudes afro-indígenas, dándonos la clásica palmada en el hombro que nos permite voltear la mirada hacia nuestros pasos que nos han conducido a esta actualidad suprema que pareciera advertirnos que efectivamente muchas de estas existencias han muerto de vida, más no de tiempo. Y que con todos los adelantos de la ciencia, hay un contacto animal que permanece intacto, vivo en su relación con la naturaleza. Hacia él se deben dirigir nuestras miradas para luego señalar al verdadero culpable de todas estas desgracias.

     

    Entonces, nuestras actuales generaciones indígenas no pueden olvidar aquella filosofía de vida de sus ancestros que les permitió la construcción de las más espectaculares, eficaces y productivas edificaciones agrícolas denominadas «andenes» con sus respectivas irrigaciones y drenajes. Las comunidades rurales asentadas al pie del Macchu Picchu y zonas aledañas, por ejemplo, no pueden caer en la tentación demoniaca de construir aposentos turísticos en sitios donde las quebradas alguna vez tuvieron su curso de agua natural. Y dirigimos nuestro dedo deicida hacia ellas, porque sólo ellas mismas pueden apelar al espíritu salvador y conservador de la naturaleza puesta en práctica por sus antepasados, pues demás está imaginar que los entes de poder y administración de recursos que actualmente gobiernan el Perú, van a priorizar el bienestar de la gente, cuando de por medio está el beneficio personal de sus prebendas económicas.

     

    Es la propia colectividad indígena del Urubamba y el valle sagrado de los Incas, la que debe organizarse para ir hacia el encuentro de toda aquella sabiduría primigenia que las llevó a ser una de las culturas más importantes del mundo. Del mismo modo, nuestros hermanos ahitianos deben de apelar a toda esa lucha histórica y sabiduría de sus ancestros africanos, que sin duda en «creole» (idioma ahitiano), tienen similares lecciones para la conservación y recuperación de la naturaleza que les ha sido adversa. Naturalmente con el apoyo desinteresado del mundo que debe saber y conocer el verdadero origen de las grietas afro-indigenistas que han sido abiertas en esta segunda década del siglo XXI.

     

    Sólo así cualquier tipo de ayuda será efectiva. «Ayúdate que te ayudaré», debe ser la premisa protectora del hábitat afro-indígena, para evitar reconstrucciones manejadas desde otras realidades ajenas a nuestra cultura natural del nuevo mundo.

     

    En esta hora aciaga en la que el «supay» o dios de los muertos y dueño y señor del mundo subterráneo, a quien algunos aborígenes de Bolivia y Perú llaman también demonio, anda suelto por el mundo, no hay nada mejor que atacarlo donde más le duele, en el rechazo colectivo a cualquier directriz foránea que pretenda reconstruir Haití o el Cusco para el turismo desmedido y el comercio por el comercio, y no para la vida y la paz de nuestros pueblos.

     

    Tal vez hoy a muchos haitianos les guste la vida mucho menos, y otros tantos cusqueños digan ¡Oh Dios, perdón, qué poco he muerto!..., pues están desasistidos. Lo cierto es que, cual Vallejo, nos atrevemos a decir:

     

    «Hay ganas de volver, de amar, de no ausentarse,

    y hay ganas de morir, combatido por dos

    aguas encontradas que jamás han de istmarse.

    Hay ganas: de un gran beso que amortaje a la Vida,

    que acaba en el áfrica de una agonía ardiente, suicida!

    Hay ganas de... no tener ganas.

    Señor; a ti yo te señalo con el dedo deicida:

    hay ganas de no haber tenido corazón.

    La primavera vuelve, vuelve y se irá.

    Y Dios, curvado en tiempo, se repite,

    y pasa: pasa: a cuestas con la espina dorsal del Universo.

    Cuando, las sienes tocan su lúgubre tambor...

    cuando me duele el sueño grabado en un puñal,

    hay ganas de quedarse plantado en este verso!»

     

    JCR

     

    PD. Escribo esto, en Caracas, sin aguacero, porque hay sequía.

     

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    SUPEROBAMAN Y SUS

     

    KRIPTONITAS

     

     

     

    A no dudar que la reciente caída electoral del partido Demócrata en el Estado de Massachusetts, viene a convertirse en una de sus primeras «kriptonitas» internas del Presidente Barack Obama que llegó hace un año a la Casa Blanca, como una especie de superhéroe salvador no sólo del sistema capitalista venido a menos en Norteamérica, sino del mundo, que veía en su carismática y original figura, al protector de los desplazados y al justiciero de la exclusión social imperante en el orbe, y por qué no, al esperado pacificador que tanta falta le hace al mundo.

     

    Pero como en los cómics del superhéroe nacido en el lejano planeta Krypton, la sustancia verde y reluciente denominada «kriptonita» ha venido debilitando al mandatario norteamericano, al extremo de perder recientemente esta elección para el senado estadounidense frente a sus clásicos rivales republicanos. Vacante producida por cierto, a raíz del fallecimiento de su mentor ideológico, el senador Ted Kennedy, que ha de estar revolcándose en la tumba ante tamaño desacierto político por parte del partido Demócrata. Scott Brown puso fin a medio siglo de dominio político de los Kennedy en ese Estado. El mismo que implica la perdida de la mayoría en el senado y el hecho concreto de que ahora los republicanos contarán con el margen parlamentario suficiente para bloquear toda clase de iniciativa legislativa.

     

    Eso es lo que a un año de su gobierno pierde Barack Obama, es decir, la gobernabilidad legislativa del Imperio. Pero a Obama lo rodean otras kriptonitas mucho más atroces, como las que provienen de ese extraño octágono de forma triangular que realmente es el Pentágono. A quienes tuvo que dirigirse en voz alta en plenas navidades 2009, como lo comentamos anteriormente, para solicitar mayor seguridad en los aeropuertos y vuelos internacionales, y en general, un más eficaz servicio de inteligencia contra el terrorismo. Otra «kriptonita» que no deja de ser atroz es que el mandatario norteamericano se las jugó en su discurso por mantener la representación demócrata en el senado, advirtiendo que la reforma del sistema de salud, la lucha contra los gases de efecto invernadero y la reestructura del sistema financiero peligraban, si no se obtenía la victoria, como en efecto aconteció.

     

    Todo esto nos indica que las reformas del imperio, promovidas durante su campaña están en peligro. Pero, este momento de caída de popularidad del sucesor de George W. Bush, en los que hay quienes adversan incluso sus prometidas reformas (como el de la salud), da pie a que renazca el original Obama, ya que el que hemos venido expectando a lo largo de su primer año en ejercicio, comenzaba a adquirir la forma amorfa de su predecesor, pues resultó incluso más maquiavélico que el propio «Mr. Danger», cuando se dio el tupé de recibir el Premio Nóbel de la Paz y al mismo tiempo dar órdenes de guerra en Afganistán.

     

    Sabemos que muchas loas te hacen pisar las nubes y quizás ese descenso en las encuestas, significa a su vez, el descenso de un cielo imaginario construido por sus propios adversarios que lo posicionaron en la cima del poder para continuar administrando el mundo. Ahora que Obama comienza a pisar tierra se da cuenta que nada o casi nada a cambiado en el círculo de los eternos dueños del imperio, mientras que el pueblo continúa esperando su vitoreada presencia gubernamental. De allí que se haya atrevido, una vez más a hablar en voz alta: «el sistema financiero sigue operando bajo las mismas normas que casi lo destrozaron», «los bancos se alejan demasiado de su misión central que es servir al consumidor y han utilizado demasiados fondos arriesgados, beneficiándose de ciertos privilegios que sólo son para bancos». Aquí hacemos una parada, sólo para recordarles que no es Hugo Chávez hablándole a la Banca venezolana, sino el jefe del Imperio Norteamericano, Barack Obama, dirigiéndose a Wall Street: «la banca es importante para el crecimiento, aunque eso no quiere decir que los bancos deban abusar utilizando el dinero barato que le da el Gobierno para obtener beneficios. No podemos aceptar un sistema en el que los bancos pueden utilizar el dinero de los ciudadanos para obtener grandes beneficios, porque si el banco gana, gana él, pero si no gana lo pagamos todos. A los bancos no se les va a permitir utilizar estos fondos para su propio beneficio». «Pedimos a la banca que trabaje con nosotros y no contra nosotros, pero si quieren luchar, yo estoy dispuesto a esta lucha. Los mismos que dicen que no pueden dar créditos pagan enormes bonus, y esa irresponsabilidad nos ha llevado a esta crisis».

     

    En líneas generales esta reacción «socialista» de Obama contra la banca norteamericana, nos da algunas pistas de que tal vez aquella descalificación ideológica que se le da, en modelos progresistas como el venezolano, al tratamiento supervisado de la banca, no obedece a situaciones de identificación fanática con principios anticapitalistas o comunistas, sino a realidades universales que nos indican que los estados deben estar a la expectativa de detener ese continuismo histórico, que financia enriquecimientos lícitos de emporios económicos al mejor estilo wall street, a través de la banca, mientras los pueblos se tragan la saliva.

     

    Vale la pena entonces observar al Obama que parece haber bajado al llano a dar sus primeras batallas, tomando medidas bancarias como: «trabajarán con el Congreso para asegurarse de que ninguna institución financiera que haya sido ayudada posea, invierta o patrocine un 'hedge fund' o fondo privado, o realice operaciones no relacionadas con el servicio a los consumidores sino con su propio beneficio». Con lo cual se propone: «limitar el tamaño» de los bancos, ya que «la propuesta del presidente también combatirá los crecimientos de las mayores firmas financieras». Es decir, Obama instará una política que «restrinja o prohíba a las principales firmas financieras de implicarse en actividades de excesivo riesgo».

     

    En suma, volviendo al Cómic, este Obama comienza a parecerse más a Clarck Kent, al hombre de carne y hueso que hace honor a su raza que hoy se ve golpeada por la naturaleza en Ahití, al de la Cumbre de las Américas que sabe que aún hay venas abiertas por cerrarse en nuestro continente, al que pareciera advertirle a sus más acérrimos colegas latinoamericanos, como el chileno y panameño, que hay que sociabilizar las ganancias, porque de lo contrario nos tragaremos unos a otros, al que más allá de mantener una política de crítica hacia los países del ALBA jamás debe pretender -como lo ha inferido- políticas intervencionistas en nuestro continente.

     

    Amanecerá y veremos...

     

    JCR

     

    PD. Si quieren ver la otra cara de la medalla denle click aquí.

     

     

    CUIDADO CON CONVERTIR A

     

    OBAMA EN UNA NUEVA 

     

    TORRE GEMELA

     

     

     

    Es inobjetable que Al Qaeda continúa con sus pretensiones maquiavélicas de alterar la paz mundial radicalmente, como lo hicieron el 11 de setiembre de 2001, pues un reciente asomo suicida o kamikase pretendió regalarle, nada más y nada menos que al premio Nobel de la Paz 2009, Barack Obama, un explosivo avión en Michigan.

     

    El hombre suicida es Umar Farouk, quien pretendía auto-explotarse en el vuelo Amsterdam-Detroit. Cuenta con tan sólo 23 años, y no es un marginado social, al menos económicamente está muy integrado a la sociedad nigeriana, pues proviene de una de las familias más ricas de esa parte del África petrolera.

     

    Uno de los datos que arroja la investigación es que su fortuna le daba para residir en Londres en una suite que tiene un valor aproximado de 6 millones de dólares. Culturalmente se aleccionó en la University College London, siendo presidente de la sociedad musulmana de dicha institución.

     

    Bueno, todo este derroche de buena educación y cómodo vivir parece ser una característica de los seguidores de Bin Laden, quien también es parte de la élite social de su país. Quizás por ello, mientras el servicio de seguridad norteamericano se desvive registrando a los viajeros de segunda, existe una relativa facilidad para camuflar una bomba en un vuelo tan vigilado, cuando el pasajero tiene un amplio historial de viajes de primera.

     

    Así hallamos a un Barack Obama que aterriza en el 2010 afirmando que la inteligencia estadounidense no percibió varias señales de que un joven nigeriano planeaba un atentado en navidad contra un vuelo comercial, y reclamó reformas inmediatas para corregir estos errores.

     

    «Como lo dije el fin de semana, algunas personas de nuestros servicios de inteligencia sabían que Umar Faruk (el sospechoso) había viajado a Yemen donde se había reunido con extremistas», recordó Obama, al final de una reunión con los responsables de inteligencia estadounidense y ministros, más de diez días después del atentado fallido.

     

    «Pero ahora se conoce que nuestros servicios de inteligencia estaban al tanto de otras señales que indicaban que Al Qaeda en la península Arábiga quería atacar no sólo a objetivos estadounidenses en Yemen, sino también directamente a Estados Unidos», añadió.

     

    Como se sabe, el nigeriano Umar Faruk intentó hacer estallar el día de Navidad un avión de la compañía Northwest Airlines con casi 300 personas a bordo poco antes de aterrizar en Detroit (EEUU). El joven declaró después de su detención que fue entrenado y equipado por la red Al Qaeda en Yemen.

     

    Tal vez este reclamo en voz alta del mandatario norteamericano, que como sabemos llegó de la noche a la mañana a la cima del poder estadounidense, implica un punto de inflexión o de ruptura, en el que se destapa una oscura jugada o conspiración del pentágono en su contra, pues un atentado contra la vida de Obama, sería una especie de nuevo ataque contra las torres gemelas. Pretexto perfecto para incrementar el despliegue de sujeción económica y militar norteamericano en el mundo.

     

    Estaremos a la expectativa, pues en estos tiempos, después de tantos golpes, ya nuestros ojos son cámaras que trabajan al mejor estilo de los documentales que sobre el 11-S escribió Oliver Stone.

     

    JCR

     

     

    DISCURSOS A FAVOR DEL

     

    ENEMIGO

     

    El ocaso de la primera década del siglo XXI (conste que escribo estas líneas en las postrimerías del 2009), arroja contrapunteos políticos que más allá de hundir a los contrincantes a través de discursos ponzoñosos, son una suerte de balsas que permiten salir del naufragio a sus opositores que llevan rasgadas las investiduras presidenciales.

     

    Así ocurre que mientras el presidente Chávez declara: «Estoy obligado a llamar a prepararse para el combate ¿Qué quieren los yanquis, la burguesía colombiana, que me quede cruzado de brazos? Pues no. Repito, estamos obligados a prepararnos para defender la patria. Andan diciendo que Chávez está moviendo tanques hacia la frontera. ¿No se habían dado cuenta? No se han dado cuenta de muchas cosas?»... Mientras los discursos apuntan a vulnerar a Uribe y su gobierno, el pueblo colombiano se aferra cada vez más a su presidente.


    Tras haber llegado al poder neogranadino de la mano del ineficaz gobierno de Andrés Pastrana en el 2002, haber sido reelecto gracias al contrapunteo cruel de la guerrilla colombiana en el 2006, ahora se apresta a cuatro años más de gobierno, dándosela de víctima y amparándose en el perogrullo colombiano que lo mantiene arriba en las encuestas, cada vez que desde Caracas se inicia el contrapunteo político. Hasta sus más acérrimos enemigos en el entorno ideológico colombiano han hecho causa común con Uribe Vélez. Y no sólo las élites de poder, sino el pueblo de a pie también ha decidido pasarse la saliva si es es posible, en sus alicaídas economías, para darle prioridad al anunciado aumento del presupuesto militar destinado a la protección de la frontera colombo-venezolana.

     

    Pero esta suerte cafetera también se repite hacia el sur de nuestro continente, cuando el mandatario peruano discursea acerca del tristemente célebre espía de la Fuerza Aérea peruana, Víctor Ariza y pide a sus compatriotas "actuar con gran serenidad y tranquilidad, porque nosotros tenemos la razón", adjudicando el supuesto espionaje chileno a "comportamientos propios de una 'republiqueta' y no de un país democrático"... Es decir, casi al final de su discurso de casi 10 minutos, desde el Palacio de Gobierno, en cadena nacional, Alan García, utiliza el bolivariano término «republiqueta», que según los medios, fue el término que más ofendió a los chilenos. Término que por cierto data de la época de la independencia, como bien lo explica la lingüista Martha Hildebrandt: «Es un derivado del sustantivo república con el sufijo diminutivo, de matiz despectivo, -eta. Se documenta en América desde el siglo XIX. Bolívar emplea dos veces el término en cartas a Santander: una para referirse a la naciente Argentina (6 de mayo de 1824); otra en referencia al futuro Ecuador (19 de septiembre de 1826). Republiqueta es un sinónimo no estricto del peruanismo montonera ambos términos designan tropas irregulares montadas y muy móviles de importante papel en las guerras por la independencia».

     

    Bueno, lo cierto es que las respuestas australes no se dejaron esperar. Más allá de la propia mandataria Bachelet, tanto Frei como Piñera (uno de los dos la sucederá en el cargo el próximo 17 de enero en el que se realizará la segunda vuelta electoral chilena) manifestaron su rechazo tajante a las declaraciones del presidente peruano.

     

    Éste (García Pérez), ni corto ni perezoso convocó a toda la élite política-ideológica peruana, para analizar el caso de la denuncia formal contra el espionaje descubierto, y encontró apoyo hasta de su más acérrimo rival, Ollanta Humala. Condenándose la actitud del país austral en las prácticas de este tipo de espionaje que ya tienen precedentes similares.

     

    Ni hablar del giro de 360 grados que tuvo que hacer la cancillería peruana, que en las postrimerías del 2009 había desplegado una serie de visitas a los países sudamericanos por un acuerdo para desmilitarizar el continente. Ahora, gobierno y oposición no discuten del desarme, sino por el contrario de fortalecer las alicaídas fuerzas armadas incásicas. Entre tanto, se repite la figura colombiana en la tierra de los Incas, en la que las grandes mayorías se encuentran bordeando el 2009, como en una especie de abismo existencial, contando sus fatigados pasos, lejos, muy lejos de la gran algarabía de las cúpulas del poder llamado Lima, que celebran las navidades en medio de sofisticados juguetes y esperan la llegada del nuevo año con renovados closets a la vista.

     

    En suma, hagamos votos porque el contrapunteo de discursos latinoamericanos repercuta en la paz que tanto deseamos para nuestro continente, y no en la ira que muchas veces desconfigura nuestra existencia.

     

    JCR

    PD. Cuidado con los discursos del nuevo jefe del Imperio, quien incluso a la hora de recibir el premio nobel de la paz, no dejó de admitir su postura guerrerista. Tema, sin duda, que amerita otro editorial.

     

     

     

     

    CHILE: SEGUNDA VUELTA

     

    MAS DE LO MISMO

     

     

    Ochenta por ciento de los chilenos encuestados recientemente aprueban la gestión de la presidenta Michelle Bachelet, que como sabemos está a puertas de dejar su cargo. Era fácil suponer que el candidato que la represente resultaría beneficiado a la hora de acudir a las urnas para elegir a su sucesor, sin embargo, el pasado 13 de diciembre el pueblo Mapocho expresó lo contrario.

    Sólo un escaño más en el parlamento fue la diferencia a favor de la Concertación y los Comunistas que representan a Bachelet, en su afán por la hegemonía parlamentaria a nivel de senadores y diputados. Es decir, 44,36% frente a 43,44% de los votos que apoyaron a la Coalición por el Cambio del candidato de la derecha, Piñera. De los cuales, sólo 11 diputados pertenecen al Partido Socialista (PS), de un total de 57 electos, dejándolo como la bancada más débil del parlamento, pues su representación no llega al 10%.

    Como se sabe, el Partido Socialista como tal endosó su apoyo a través de la concertación al candidato democristiano Frei, como viene ocurriendo desde hace 20 años. Éste obtuvo el 29,60% de los votos escrutados, quedando a casi 15% menos del candidato conservador Piñera, quien resultó el flamante ganador de la primera ronda electoral.

    No muy lejos de Frei quedó el sorpresivo candidato socialista Marco Enríquez Ominami (MEO) con el 20,13%, seguido del representante comunista Arrate con el 6,21%.

    Al apreciar el cuadro final, cual llegada de caballos a galope en el hipódromo, entre el segundo y tercer lugar especialmente, todo parece indicar que los seguidores del candidato socialista MEO tendrán en sus manos la decisión de la continuidad de los gobiernos de centro-izquierda que desde la salida de Pinochet han tenido la hegemonía del poder en la república austral o si la ultraderecha, que anduvo gobernando bajo ese tiempo de oprobio militar, vuelve en esta ocasión constitucionalmente a ocupar el poder.

    Pero al acudir al candidato que ocupó el tercer lugar: MEO, y solicitarle el endoso de sus votos, tanto Piñera como Frei salen con las tablas en la cabeza, ya que MEO los descalifica aduciendo que literalmente se orina en ellos, pues los dos son esencialmente lo mismo.

    No hay forma de obtener el apoyo de MEO, ni dándole la vuelta al discurso, como lo hace Piñera, quien coincide en desacreditar a la Concertación gobernante con el argumento de estar agotada y sin nuevas ideas y ante la urgencia de cambios; ni reivindicando la tesis del joven socialista MEO, como lo hace Frei, quien argumenta que una victoria de Piñera implicaría regresar al pasado, por lo que le pide al joven candidato que aprecie el ejemplo de los socialistas y comunistas que apoyaron al candidato Arrate, y ya han manifestado el endoso de sus votos a favor de la Concertación.

    Da la impresión que para MEO, salir incólume del endoso político que implica la segunda vuelta de enero de 2010, representa beneficios a futuro, en una hipotética opción de llegar al poder en el 2015.

    Pero recordemos que en política las velocidades de las intenciones de voto son relativas y sumamente cambiantes, tanto que su condición de socialista estaría jugándose una carta muy delicada a la hora del valotaje final de la segunda vuelta, donde el pueblo le puede endosar la responsabilidad de haberle dado las ventajas del caso al casi seguro triunfador Piñera, de no llegarse a una unificación de criterios en torno a la Concertación con el endoso de votos de MEO.

    De modo que si observamos el ejemplo peruano, en el que Alan García Pérez era el convidado de piedra para llegar con opción a una segunda vuelta electoral en las últimas elecciones presidenciales y donde los casi seguros eran los polos opuestos: Lourdes Flores Nano y Ollanta Humala, ambos representantes de la derecha e izquierda, respectivamente. Nos encontramos con la figura del triunfo en primera vuelta del candidato izquierdista Humala, y la extraña entrada atropellada, cual final de hipódromo, haciendo honor a su apelativo desbocado de «caballo loco» de Alan García Pérez por sobre la figura segura de llegar al poder de la candidata Flores Nano. Esa repentina segunda vuelta descartada por los analistas políticos del momento, impidió que el Perú se encontrara frente a una segunda vuelta en la que la derecha se viera confrontada por su contraparte de izquierda. Por el contrario, como ya es de conocimiento público, Alan García Pérez supo capear el temporal y mimetizarse con ambos bandos, sacándole votos a los seguidores del otrora antiimperialista APRA, como a los conocedores de los 30 años de aprismo prolongados hasta la actualidad en los que las coaliciones de centro derecha son parte del ideario político existencial aprista.

    Para el caso chileno, la figura de MEO no llegó a concretarse electoralmente para la disputa de la segunda vuelta de enero, impidiendo replantear la experiencia peruana, sino que se mantuvo lo que vaticinaban las encuestas, es decir, la opción de Frei, sumamente debilitada con relación a su triunfo electoral que lo llevó a la presidencia en 1993 (58%).

    De modo que si en el Perú, el candidato que llegó a la presidencia, es decir, Alan García Pérez, no ganó la primera vuelta electoral, pero luego logró remontar a su rival y vencer en la segunda vuelta, apoyándose en una campaña estratégica de búsqueda de adhesiones de uno y otro bando político en disputa, creemos que el vencedor del segundo valotaje chileno será aquel que tenga las mismas características de apoyo en sus adherentes, más allá de ser de centro izquierda o de derecha, pues obsérvese por donde se observe, aún el pueblo chileno está lejos de avizorar un panorama electoral donde los polos opuestos de izquierda y de derecha estén claramente representados. Como dice MEO, son más de lo mismo.

    JCR

     

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