NOTA DEL DIRECTOR
“Desde este momento el Perú es libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende. ¡Viva la patria!¡Viva la libertad!¡Viva la independencia!" (Don José de San Martín, Lima, Perú, 1821)

Con cierta frecuencia uno recuerda el terruño que lo vio nacer, más aún si la labor periodística está directamente ligada a lo que acontece en el milenario Perú, como ocurre desde hace más de 15 años con nosotros en tierras bolivarianas. Recordamos en consecuencia, por estas fechas, las entrañables «Fiestas Patrias».
¿Cuántos de los que leen esta nota alguna vez no marcaron el paso redoblado en algún pintoresco desfile escolar patrio, ya sea en el pueblo de nuestros padres o en la capital limeña?. ¿Cuántos no nos lanzamos al agua con alguna poesía, declamación patriótica, representación teatral o baile alusivo a la festividad independentista?. ¿Cuántos no recordamos grandes discursos presidencialistas frente al Congreso de la República, por consagrados hombres de la política de antaño como Don Fernando Belaúnde Terry, y otro más locuaz aún y todavía vigente, Alan García Pérez?. ¿Cuántas paradas militares no nos cautivaron en medio de nuestras débiles democracias, o incluso en pleno régimen militar como el del General Velasco o Morales Bermúdez?.
Han de saber los que sólo alcanzan a leer estas experiencias, que la festividad patriótica peruana divide el calendario escolar y laboral en general. Tanto así que cada 28 de julio la familia espera el aguinaldo de los hombres que laboran fuera de casa, ya que es una característica similar a los aguinaldos de fin de año -que también se dan-, recibirlos por esta temporada. Y así como en nochebuena se tiene la clásica cena navideña, cada 28 de julio la mesa peruana se viste de luces para ofrecer lo mejor del arte culinario en los hogares más humildes del otrora imperio de los Incas. Hasta el habitual panetón de fin de año suele hacer acto de presencia dentro de las exquisiteces de la cena patria. Ni hablar de los pavos que por lo general pertenecían a las navidades, ni mucho menos de los acostumbrados chocolates. Todos ellos en la actualidad forman parte del atractivo gastronómico de las fiestas patrias peruanas. Claro, si nos ubicamos en las entrañas del ande, selva o norte incaico, encontraremos diversidad de exquisitos potajes, todos alusivos al máximo día patrio.
Para terminar de comprender la festividad patriótica peruana, basta sólo imaginar una fiesta de fin de año con toda su pomposidad y señorío. Los mismos nervios previos a la gran fiesta que usted siempre imaginó, el mismo comentario e interrogante: ¿Dónde pasarás 28?¿Qué te comprarás?¿No me digas que te quedarás en Lima?, es decir, todo un acontecimiento y ceremonial que llevaba, recuerdo cuando niño: la escarapela roja y blanca en el pecho cosida por las delicadas manos de nuestras madres ante el día festivo, que una vez más estarán -en ésta ocasión quizás en menos pechos- circundando tan solemne día.
Cómo no recordar al entrañable pueblo pleno de banderas bicolores, despertado por sonidos marciales y por los nervios de vestir impecables uniformes escolares para el gran desfile que consagraría a las mejores escuelas y colegios del evento. Hasta las panaderías cargadas de entusiasmo cívico, instalaban sus canastos de panes recién salidos del horno para obsequiarles a los gallardos muchachos unos panecillos calientes al cumplir su periplo marcial. La competencia era tan exclusiva que los preparativos previos al gran día, eran sumamente anticipados. Así, la mayoría de las veces, desde el primer día de clases, ya el instructor y profesor de música iban seleccionando a los llamados a ocupar puestos claves dentro del desfile escolar de mitad de año.
Si el ámbito lo trasladamos a la fecha de la «Gran Parada Militar», como se le suele llamar al desfile principal de todas las fuerzas armadas peruanas, llegamos al 29 de julio, el día después de haber andado de parranda patriótica. Allí frente a las pantallas televisivas somos testigos del más amplio despliegue militar que anualmente realizan los peruanos para la alegría castrense del pueblo, que pese a enaltecer su democracia, no deja de aplaudir el coraje de sus soldados que a lo largo y ancho del territorio Inca cumplen labores importantes, en especial contra el flagelo narcoterrorista. Hay muchos que se dirigen a ver el espectáculo en vivo y directo, por lo general porque tienen un familiar como protagonista del desfile o un novio para el caso de las féminas que son las que plenan el borde de la Avenida Brasil o Campo de Marte, según se haya determinado el lugar del evento.
Pero el lector ha de decir, ¿qué tanto celebran los peruanos?¿realmente son tan libres como parecen al celebrar sus Fiestas Patrias? La respuesta no es nada fácil si consideramos la última interrogante. Históricamente hay que recordar la arenga patria del 28 de julio de 1821 decretada por Don José de San Martín, quien proclamó la independencia peruana del yugo español, más adelante sellada con la capitulación de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824 por el Libertador Don José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios y Blanco, sellando a su vez un capítulo histórico dentro del acontecer peruano. Pero dar respuesta a si tras esa historia fratricida la libertad realmente se consolida en el Perú, implicaría hablar de la inestabilidad política que con el devenir de los tiempos ha tenido múltiples variables existenciales. Quizás debamos de suponer que toda esta emblemática celebración patria que anualmente se suscita en el otrora imperio Incaico, es una prueba de que pese a los bemoles políticos que han tenido y aún tienen olvidados a grandes cantidades de peruanos que viven en extrema pobreza, son mucho más consistentes las razones históricas por las cuales pese a ello, repito, la costumbre es más fuerte que el amor a una patria que tiene desamparada a muchos de sus hijos. Si lo dudan, son parte de lo inconcebible y por ende, del desamor, los eternos ministros de Estado que hace más de dos décadas circundan a los gobiernos de turno, caso Pedro Pablo Kuczynski y Silva Ruete, eternos manejadores de los recursos del Estado, como si en estas dos últimas generaciones las facultades de economía de las universidades peruanas no hubieran tenido la capacidad de preparar gente de relevo para la administración de la economía peruana, que por cierto no refleja en sus informes la patética realidad de las grandes mayorías desempleadas y abandonadas por el Estado peruano. Y ni hablar de otros rublos, donde como diría Carlos Malpica, aún continúan haciendo de las suyas los eternos «Dueños del Perú».
Así es que, como la costumbre es más fuerte que el amor, pese al desamor que generan los gobiernos de turno, amparados en la historia de los libertadores y en su memoria que algún día no muy lejano ha de resurgir de las cenizas, les deseamos un: ¡Feliz 28!
Caracas/26/07/05
NOTA DEL DIRECTOR
“Quiero ahora dirigir mi palabra apremiante a los hombres que han puesto su confianza en la lucha armada...; A éstos quiero decir: ¡El mal nunca es camino hacia el bien! No podéis destruir la vida de vuestros hermanos...¡La lógica despiadada de la violencia no conduce a nada!... Por ello os suplico con dolor en mi corazón, y al mismo tiempo con firmeza y esperanza, que reflexionéis sobre las vías que habéis emprendido. A vosotros, jóvenes, os digo: ¡No permitáis que se instrumentalice vuestra eventual generosidad y altruismo! La violencia no es un medio de construcción. Ofende a Dios, a quien la sufre y a quien la practica... Os pido, pues, en nombre de Dios: ¡Cambiad de camino!" (Juan Pablo II, Huamanga, Ayacucho, Perú, 1985)

Las últimas horas han traído a la memoria de la gente, católica o no, la visión y el recuerdo de algún instante en sus vidas en el que la imagen de Juan Pablo II logró penetrar las entrañas indescifrables de la existencia. ¿Cómo y de qué manera el sumo pontífice logró convertirse en "el Papa amigo de todos", incluidos budistas, musulmanes, judíos y ateos?. El tiempo lo dirá. Entre tanto, cada quien tiene su testimonio particular y su experiencia de vida. La de este servidor coincide con la presencia del Papa tanto en su visita a tierras incaicas como bolivarianas. He aquí algunas reflexiones al respecto.
La primera experiencia ocurrió antes de caer la noche del sábado 2 de febrero de 1985, allí entre 2 millones de jóvenes congregados en el hipódromo de Monterrico que esperamos casi todo el día la llegada del máximo representante de la Iglesia Católica, ante la inclemencia de los rayos solares del verano limeño, desmayados y deshidratados, fuimos consolados por una dura crítica a los obispos peruanos de la época, de viva voz de Su Santidad Juan Pablo II, quien además nos propuso practicar las ocho Bienaventuranzas del Sermón de la Montaña, las cuales consideró trascendentales para la verdadera vida cristiana.
Su imponente mirada, en aquel tiempo aún con una atlética presencia, pese a sus 64 años, y sus contundentes palabras, calmaron nuestra vehemencia típica de juventud, al extremo que descansamos en su mensaje toda nuestra energía en medio de coros alusivos al honor de tenerlo con nosotros: "¡Papa, amigo, la juventud está contigo!¡Papa, amigo, el Perú está contigo!... Él, a su vez hizo lo propio, saliéndose de su discurso formal dijo: "¡Perú amigo, el Papa está contigo!... Fue tan bueno el "feeling", como dirían los jóvenes de ahora, que aquella noche el Papa decidió cancelar su reunión con los obispos por estar exhausto de tanta transmisión de emociones desbordadas. Algo similar acontecería en cada uno de nosotros.
Años después, corría el mes de febrero de 1996 y Caracas se aprestaba a recibir por segunda vez al Sumo Pontífice. -Ya en 1985 le había cantado y aplaudido su amistad, con el entonces niño Adrían Guacarán, que entre otros temas cantó: "Hay un hombre por las calles que quiere ser nuestro amigo, que lleva la paz consigo... Y va diciendo, por los caminos: ¡Amigo soy, soy amigo!"-. A los medios de prensa nos tocó cubrir el nuevo fatigado itinerario de visitas de un Juan Pablo II que lucía más doblegado por el tiempo, y pese a ello, al ver su recorrido, para nosotros era como cubrir la visita de 5 jefes de Estado.
En su visita al histórico Retén de Catia, una de las cárceles más peligrosas de América Latina, los miembros de la prensa tuvimos la suerte de estar frente al Papa a una distancia fotográfica sumamente cercana, en momentos donde el santo padre dirigió su mensaje a los reclusos que a través de los ventanales del recinto dieron señales de saludo y bienvenida. Fue crucial el instante en el que el Papa emitió su emotivo mensaje, tanto así que muchas cámaras temblaron de emoción en su intento por capturar una imagen del Vicario de Cristo frente a tan patético lugar. Su melancólica mirada en algún momento atravesó nuestro podio reporteril en su intento por darle una observación global al lugar donde se encontraba ubicado, como siempre dentro de su papamóvil. Una vez más volví a sentir la emoción de Monterrico, por un instante cerré los ojos y quise despertarme en pleno hipódromo rodeado de juventud, pero el tiempo no nos perdonó ni a él por ser santo ni a mi por pecador: me había hecho hombre y Karol Wojtila ya era un dulce anciano.
Como se sabe, aquel histórico reclusorio no tardó en ser destruido porque no reunía las condiciones necesarias para albergar a tantos presos. A su vez, también se supo tiempo después, que aquellos saludos emitidos desde los ventanales del retén jamás correspondieron a preso alguno, sino a policías que hicieron las veces de presos para evitar riesgos de atentados en pleno gobierno del entonces Presidente Rafael Caldera..
A propósito de este histórico recuerdo, hace poco unos amigos me preguntaron respecto a uno de los libros que publiqué: «¿Oye Jorge y cuando piensas bautizar tu libro?». Bueno, atiné a responderles, no se dan cuenta que el libro ya viene bautizado... Para los que no lo conocen: el libro trae en la carátula una de las fotos del recorrido y bendición de Juan Pablo II a la zona del tristemente célebre Retén de Catia.
Éste es, pues, el recuerdo, no del Sumo Pontífice rodeado de celebridades y opulencias vaticanas, sino del que alcancé a conocer en medio de juventudes y barrabaces contemporáneos. Quizás por ello en los barrios del mundo y en las pláticas de las generaciones de relevo de hoy en día, se alcance a comentar: «se fue un amigo», porque más que nada Juan Pablo II siempre quiso ser, fue y será recordado por haber rescatado el valor de la auténtica amistad.
Caracas/08/04/05
NOTA DEL DIRECTOR

"Me moriré de viejo y no acabaré de comprender al animal bípedo que llaman hombre, cada individuo es una variedad de su especie", decía don Miguel de Cervantes Saavedra... Traigo a colación esta frase para enfatizar que efectivamente cada ser humano es un mundo, de modo que cuando nuestros amigos del aire -vía radio- y virtuales -vía internet-, nos piden que hablemos de los giros globales que se avizoran en nuestro continente a propósito de la tan mentada emergente COMUNIDAD SUDAMERICANA DE NACIONES, no queremos pecar de falsos profetas y consecuentemente caer en medio de otra frase célebre del aludido escritor: "La falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde".
Observando el horizonte no sólo hacia adelante, sino en retrospectiva, nos damos cuenta que ya hemos acudido a este punto de confluencia latinoamericana en el que con grandes discursos se nos ha vendido la posibilidad de hacer que las líneas fronterizas que hoy separan a nuestros países, sirvan realmente para unir a nuestros pueblos. Una vez más tenemos a la vista esa posibilidad histórica desperdiciada desde la guerra independentista. Cusco y Ayacucho han marcado la pauta de un nuevo tiempo; tenemos la prueba y compromiso escrito y rubricado por los mandatarios de turno.
Sin embargo, ¿estaremos todos incluidos, incluso los hombres de a pié que son los más en estos emblemáticos acuerdos?. A simple vista parece que sí, porque se anuncian nuevos caminos, nuevas rutas entre Perú, Brasil y Venezuela -en especial-, que a no dudar generarán mano de obra y comercialización de productos a gran escala. Pero, ojo, sólo podrán ingresar a Venezuela, sin necesidad de visa, aquellos que tengan la capacidad económica para hacerlo vía aérea, a partir del 1º de Enero de 2005. Los eternos terrícolas de Cúcuta y ciudades fronterizas en general tendrán que portar la visa correspondiente.
En este sentido, la secretaría de la Comunidad Andina de Naciones CAN (Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador y Bolivia), informa mediante un comunicado que Venezuela adoptó la decisión 603 en el marco de la XVI Reunión del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores para eliminar la visa bajo ciertos requisitos. Estos requisitos son que la persona llegue por vía aérea a un aeropuerto internacional venezolano, tener un pasaporte válido por más de seis meses y contar con un boleto aéreo ida y vuelta. Igualmente exigirá una constancia del hotel donde se hospedará la persona o en su defecto una carta de invitación de algún habitante de Venezuela. Como se sabe, actualmente todos los ciudadanos de los países andinos requieren de un visado para ingresar a Venezuela. La norma aprobada en el Cusco señala que a más tardar el 1º de enero de 2006 el Comité Andino de Autoridades de Identificación emitirá un concepto sobre la seguridad de determinados documentos. Con base en ese concepto Venezuela podría admitir turistas de la CAN con la presentación de un solo documento, que deberá fijar. Este punto tiene sentido en la medida en que dentro de la CAN se busca que todos los ciudadanos puedan circular dentro del espacio comunitario con la sola presentación de un documento de identidad interno.
Pero volviendo a repensar el asunto esencial de esta nota, alguien dijo alguna vez que "desde hace cuatrocientos años los países subdesarrollados tienen un gran porvenir", y que quizás estemos condenados eternamente a sólo soñar con ese futuro diferente. No está demás, por consiguiente, al observar el panorama que circunda nuestra América morena, con sus gobernantes de turno y sus grandes acuerdos, antes de comenzar a aplaudirlos, tener en cuenta que no es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, porque no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo, y mucho menos debemos olvidar nuestro sempiterno reconocimiento humano en el que hallamos dos tipos de hombres: quienes hacen la historia y quienes la padecen.
Mientras nos encontremos del lado de los que la padezcan, alguien dirá: hay que darle tiempo al tiempo, ya que el tiempo es el mejor aliado porque es nuestro gran maestro, sin embargo, no hay que olvidar que este mismo tiempo desgraciadamente por lo general mata a sus estudiantes. De allí los cuatrocientos años aludidos y su consecuente generación de generaciones soñadoras.
En esta parte del camino, el panorama de luchas entre los que tienen acceso a las comodidades y los que estamos del otro lado de la acera, vuelve a tomar vigencia con el resurgir de las cenizas de la izquierda latinoamericana. Allí Venezuela es observada con ojo de águila por el tío Sam, y el Santa Clouse o San Nicolás más cercano a los intereses del gobierno de turno no es precisamente gringo, como ocurre en el Perú, sino el inveterado Fidel Castro. No sabemos hasta que punto estamos repitiendo la historia rebelde del pueblo cubano anti "miamero", pero lo cierto es que Venezuela no es una isla, ni sus pobladores miameros son antipatriotas. La cultura venezolana tiene la suficiente amplitud independentista para formar su propia libertad contemporánea.
En esa vía se encuentra el sendero venezolano de los últimos años, que desde su capital Caracas pinta un panorama revolucionario significativo contra el tradicional mercantilismo, el mismo que emerge del sector económico informal. Y aquí vamos a detenernos -a petición de nuestros lectores en el exterior-, para explicar un fenómeno que ha estado acumulando impulso durante décadas en esta parte del Caribe. Se trata de la aludida actividad económica informal, acompañada de invasiones frecuentes de propiedades, violaciones generalizadas de la ley, anarquía resultante de negociar para la aprobación de leyes y favores burocráticos y muchos de los factores coincidentes con aquellos que precedieron y dieron forma a la Revolución Industrial Europea.
Aunque los elementos sustanciales de la revolución económica y social recién se vienen configurando en Venezuela, las instituciones legales del país claramente continúan siendo mercantilistas: el acceso a la empresa privada es difícil o imposible para las clases populares, el sistema legal es excesivo, hay burocracias públicas y privadas masivas, y el Estado interviene en todas las áreas de actividad.
Lo que se plantea es la necesidad, no de abolir la actividad informal sino integrarla, legalizarla y promoverla, como lo viene haciendo el actual gobierno -por el momento más en discurso que en hechos-, pero lo importante es que se vienen dando pasos importantes con miras a revolucionar el sistema. Por ejemplo, a través de créditos, alentando la competición entre los financieros, no nacionalizándolo o dejándolo a merced de políticos y burócratas; aunque esta última parte aún continúe contaminada por el partidismo político.
Se puede argumentar que, mientras algunos países como Rusia abandonaron violentamente el mercantilismo, otras naciones, como España, dan la impresión que se vienen desplazando hacia una economía de mercado después de varias décadas de régimen autoritario. Aún así, éstas naciones nunca estuvieron libres de violencia, y ha sido en su mayor parte la influencia de sus vecinos pacíficos lo que los ha ayudado a completar tranquilamente su transición económica.
En Venezuela, esas válvulas de seguridad no son del todo transparentes. Las posibilidades de subversión infiltrada a través de las guerrillas y narcotráfico existentes del otro lado de la frontera, así como el pleito interno que aún genera algunos últimos bastiones del capitalismo salvaje intentando derrocar al gobierno de turno, pone a prueba la seguridad del país. De allí el maquiavélico atentado terrorista contra el Fiscal Danilo Anderson (Q.E.P.D.) que enlutó a opositores y defensores del régimen y a todos los que abogamos por la paz.
En este sentido, así como aplaudimos los avances tecnológicos que presenta el mundo contemporáneo, también reconocemos que los mismos han hecho más eficientes las armas, y más fáciles de portar. De modo que el área urbana caraqueña, con sus infinitos recovecos y rincones y residentes descontentos, permiten que los movimientos clandestinos se movilicen y oculten muy fácilmente. De modo que es impredecible cuándo y cómo pueda estallar un desborde popular si se le cierra las puertas a la comercialización actual, sin antes haberles proporcionado una alternativa viable a continuar generando los ingresos económicos que hoy les proporciona la calle. Algunos anotan que no hay que olvidar que el mercantilismo casi siempre ha terminado en violencia y no hay razón para pensar que esto será diferente en esta oportunidad, particularmente si las autoridades persisten en mantener su inflexibilidad a la hora de encontrar respuestas claras y trasparentes al clamor de las grandes mayorías que lo único que piden es trabajo para seguir subsistiendo.
En suma, nuestro deseo navideño y de año nuevo quiere intentar cambiar aquella eterna frase: "Si buscas una mano dispuesta a ayudarte, la encontrarás al final de tu brazo", por otra más solidaria y afectiva como: "Si los ríos se unen ¿por qué no sus hijos, agua andante, así el Amazonas, el Río de la Plata y el Orinoco?". Pero más allá de la frase no debemos olvidar que: "Las palabras deben ir acompañadas de las actuaciones; de lo contrario, no valen de nada". ¡Feliz navidad y próspero 2005!
Caracas/21/12/04
NOTA DEL DIRECTOR
"No consideraremos milagrosa ninguna experiencia que podamos tener, sea la que sea, si de antemano mantenemos una filosofía que excluye lo sobrenatural", dijo alguna vez el escritor británico Clive Staples Lewis (1898-1963). Efectivamente, esa exclusión no está presente en los peruanos que hace más de tres siglos (1671) veneran la sagrada imagen del Señor de los Milagros allá en nuestra entrañable Lima, en las Nazarenas.
A inicios de un nuevo milenio, también podemos decir desde esta parte del Caribe que la fe no tiene fronteras. Una prueba de ello nos la dan los peruanos residentes en Caracas, que desde hace unas cuantas décadas atrás, no sólo decidieron mudarse a tierras bolivarianas, sino además, transportar su fe, su esperanza, su sincretismo cultural moreno, Nazareno, aquél del Cristo de los Milagros...
Quizás deba apuntar a las personas que hicieron posible esta travesía de fe a tierras bolivarianas, pero más allá de la gente, lo que realmente interesa saber es lo que se transportó, y ello no puede ser otra cosa que esa parte no excluyente que en el fondo tenemos los que profesamos alguna religión y que en consecuencia andamos llenos de fe y esperanza. La cual, sin duda, no sólo es una característica de los devotos del Cristo moreno, sino a su vez y principalmente, de los que en algún momento emigramos al exterior a fuerza de rodar a la aventura.
Y dentro de ello camina la tradición, la costumbre, que por cierto hace que hasta diplomáticos ateos en algún momento de esta corta historia del Señor de los Milagros en Caracas, hayan tenido que obligarse a vestir de morado y cargar las sagradas andas de la imagen nazarena:
-"Yo no creo en imágenes, pero respeto la tradición hermano, así es que ¿a quién hay que cargar?"- Comentó alguna vez un diplomático peruano en plena festividad nazarena caraqueña. Otro más explícito aún, completó la idea:
-"Yo soy ateo hermano, pero aquí el que carga y hace acto de presencia es el representante del gobierno peruano, de quien, demás está decirlo, no cuenta su punto de vista personal".
Lo cierto es que la tradición trajo consigo todo el despliegue de hermanos y cuadrillas que configuraron una primera y única Hermandad del Señor de los Milagros en la ya tradicional "Quebrada Honda" de Colegio de Ingenieros, naturalmente en la capital venezolana. Pero el tiempo fue pasando y comenzaron las divisiones entre hermanos que llevaron a la formación de nuevas sedes y agrupaciones autotituladas "verdaderas" y "únicas avaladas por las Nazarenas limeñas". Luego, lo que en un principio se observó negativo, a la luz de los nuevos caminos iluminados por la venia del Señor, resultaron viéndose como forjadores de nuevos devotos nazarenos a lo largo de los barrios y del centro de Caracas.
Así, aún nos viene a la memoria de los que anduvimos por las calles del Conde, aquí en Parque Central, una procesión de aquellas que a los ojos de los limeños que nos encontrábamos en ella, resultó inédita e insólita. Una descarga descomunal de rayos y truenos bañaron la imagen nazarena al extremo de apagar las luces de las calles caraqueñas, y pese a ello, el Cristo crucificado no detuvo su camino ni su tradicional guardada, en medio de unos hábitos empapados por la tormenta. Algunos feligreses comentaron luego: "los hermanos no se comportaron bien este año, de allí tan descomunal lluvia".
También guardamos en el recuerdo otra extensión del Señor de los Milagros atravesando uno de los barrios más peligrosos de la otrora ciudad de los techos rojos: "El Guarataro". Allí, la ley que impera es la del hampa y sin embargo, por ahí también pasó la imagen Nazarena dejando su olor a sahumerio y mirra. Una vez más la lluvia anduvo presente como casi siempre, y en la agonía de la noche el cúmulo de feligreses comenzó a disminuir a medida que nos aprestábamos a cruzar las calles del tristemente célebre Guarataro. Pocos fuimos los que al final pudimos vernos las caras en pleno corazón de aquel temido lugar. Habían buenos pretextos para no estar allí más allá del evidente temor al barrio: la extremada hora nocturna y la lluvia que arreciaba. Sin embargo, repito, por allí pasó el Cristo peruano, y una voz entre tantas convalidó la travesía:
-"¡Es el Nazareno mijo, el Nazareno!, que ha venido a bendecir nuestro barrio"- Una viejecita acariciaba a sus nietos y se dejaba mojar por la lluvia exclamando: -"¡Déjate mojar mijo, déjate mojar, que es el agua bendita del Señor!.
Aquella noche comprendí que las lluvias no eran tan malas como parecían y que quizás, una vez más Staples Lewis tenía razón al decir: "No creo que Dios quiera exactamente que seamos felices, quiere que seamos capaces de amar y de ser amados, quiere que maduremos, y yo sugiero que precisamente porque Dios nos ama nos concedió el don de sufrir; o por decirlo de otro modo: el dolor es el megáfono que Dios utiliza para despertar a un mundo de sordos; porque somos como bloques de piedra, a partir de los cuales el escultor poco a poco va formando la figura de un hombre, los golpes de su cincel que tanto daño nos hacen también nos hacen más perfectos".
A manera de epílogo debo agregar que en la actualidad, como no podía ser de otra manera, la festividad del Señor de los Milagros continúa extendiéndose a lo largo y ancho del territorio venezolano; constituyendo una de las feligresías de más crecimiento en los últimos años dentro del catolicismo venezolano.
Caracas/23/10/04
NOTA DEL DIRECTOR
Una vez culminado el proceso electoral venezolano que tuvo una inesperada extensión de controversias respecto al resultado final que ratificó al Comandante Hugo Chávez Frías en la Presidencia de la República, aún nos llegan mensajes en el que nos piden mayores detalles sobre tan singular evento. De manera que, creemos pertinente darle una mirada al informe aclaratorio que arrojó el Centro Carter, con especial énfasis en sus recomendaciones camino a las próximas elecciones regionales, en aras de intentar describir el amplio panorama por sobre todas las cosas democrático que como caso único ha vivido Venezuela en lo que va del siglo XXI.
Reporte del Centro Carter sobre la
última fase del Referendo Revocatorio en Venezuela 21 de Agosto del 2004.
Desde Septiembre del 2002, en respuesta a una invitación del Gobierno de
Venezuela y de la Coordinadora Democrática de oposición, el Centro Carter ha
mantenido una Oficina y un Representante en Caracas. Hemos observado todo el
proceso de Referendo Revocatorio desde Noviembre del 2003, invitados por el
Consejo Nacional Electoral. Organizamos cinco delegaciones de observación
electoral en los últimos nueve meses y hemos mantenido un equipo
permanente de observadores del proceso de verificación de firmas durante los
meses de Enero y Abril de este año.
El Centro Carter ha desarrollado su rol como observador internacional invitado,
de una manera neutral y objetiva, respetando la soberanía del país y la
autoridad del Consejo Nacional Electoral. Nuestro papel es el de informar al
público de Venezuela y a la comunidad internacional sobre el proceso, proveer
nuestras evaluaciones y sugerencias al Consejo Nacional Electoral y ayudar a que
se asegure tranquilidad y transparencia durante todo el proceso
Durante estos ocho meses hemos trabajado duro con el Consejo Nacional Electoral
para tener el acceso que necesitábamos y aumentar así la transparencia del
proceso frente al pueblo Venezolano. Hemos insistido durante todo este tiempo
que la definición de un fraude consiste en la existencia de un patrón de sesgo,
identificable, a favor o en contra de una de las partes. Las irregularidades, en
cambio, sean producto de dificultades administrativas o se manifiesten en
efectos estadísticos aleatorios, deben afectar a las dos partes y no deben tener
influencia en el resultado.
Durante el período de la verificación de firmas, los representantes del gobierno
en el Comando Ayacucho manifestaron sus temores sobre un fraude y nosotros les
sugerimos maneras de chequear sus preocupaciones, indicándoles que siempre debe
encontrarse un patrón relevante antes de clasificar las irregularidades como
fraude. Nuestra propia evaluación nos llevó a la conclusión de que se habían
colectado firmas suficientes como para activar el referendo revocatorio. Clara y
públicamente manifestamos nuestra discrepancia con algunas de las decisiones del
Consejo Nacional Electoral, en especial respecto a las llamadas firmas planas y
a la posibilidad de que los arrepentidos retiren sus firmas.
Ahora, después del referendo revocatorio, la Coordinadora Democrática de
oposición ha manifestado sus temores sobre un fraude y, de nuevo, nosotros hemos
sugerido varios instrumentos para chequear sus preocupaciones. Describiremos a
continuación las herramientas que hemos utilizado para llegar a la conclusión de
que los resultados de la votación anunciados por el Consejo Nacional Electoral
sí reflejan la voluntad del pueblo de Venezuela.
Observación del Referendo Revocatorio del 15 de Agosto
de 2004:
El referéndum del 15 de Agosto rechazó la petición de revocar el mandato del
Presidente Hugo Chávez. La observación de la misión del Centro Carter confirma
los resultados emitidos el miércoles pasado por el Consejo Nacional Electoral,
en los cuales la opción de "No" revocar el mandato del presidente Chávez recibió
el 59% y la del "Si" recibió el 41% de los votos escrutados.
El Centro Carter, en coordinación con la misión de la Organización de los
Estados Americanos, desplegó un equipo de observadores de 14 países, incluyendo
varios ex Presidentes. A partir del 1 de julio el Centro estableció un equipo de
avanzada en Caracas a fin de observar los preparativos para el referendo,
monitorear la cobertura y el acceso a los medios masivos de comunicación, y
observar los simulacros y las auditorias previas a la elección. Dos días antes
de la votación, todos los equipos de observadores se establecieron en los
Estados y en la Capital.
La misión del Centro Carter observó tanto los aspectos cualitativos de la
elección como el nuevo sistema tecnológico de votación automatizada. Todos los
observadores del Centro Carter destacaron de manera contundente el clima de
tranquilidad del día de la votación, con miles de personas esperando en largas
colas, durante horas, su oportunidad de emitir su voto.
Considerando la cantidad de tiempo que insumió a los votantes la emisión de su
voto, es muy claro que el proceso de votación, incluyendo los procedimientos
administrativos relevantes en el Centro de Votación, las máquinas captadoras de
huellas y las de votación automatizada, deben revisarse a fondo. Se deben
establecer procedimientos más ágiles para las próximas elecciones.
El chequeo del Sistema de Voto Automatizado:
Concientes de los cuestionamientos realizados al sistema de voto automatizado,
el Centro Carter desea compartir en mayor detalle los resultados de nuestra
revisión.
La evaluación del sistema de votación automatizada comprende tres aspectos:
1) Del votante hasta la máquina; 2) De la máquina al server del Consejo Nacional
Electoral; y 3) La totalización de los votos dentro del server del Consejo
Nacional Electoral.
1) Del votante hasta la máquina: ¿La máquina de votación
de Smartmatic refleja con exactitud el voto emitido por el elector?
Para responder a esta pregunta el Consejo Nacional Electoral organizó una
auditoría la misma noche de la elección, a fin de que se contaran los
comprobantes y se compararan con los resultados electrónicos de las Actas.
Nosotros apoyamos este proceso, pero solo pudimos observar un pequeño número de
máquinas auditadas ya que, en el momento de cierre de las mesas de votación,
estábamos realizando nuestro propio conteo rápido.
Adicionalmente, el Consejo Nacional Electoral ha reportado que de las 192
máquinas elegidas en la muestra cuyo diseño observamos, solamente 82 fueron
auditadas durante la noche de la elección, debido a lo tarde que cerraron muchos
centros de votación y a los malos entendidos de algunos de los auditores acerca
de las instrucciones. Los resultados de la auditoría reportados por el Consejo
Nacional Electoral tuvieron una discrepancia de solo el 0.02% entre los
comprobantes y los resultados electrónicos reflejados en las actas.
La auditoría del Consejo Nacional Electoral del 15 de Agosto fue incompleta, y
dado que tuvimos limitaciones para observarla y que la oposición presentó
continuas dudas después del voto, la Organización de los Estados Americanos y el
Centro Carter propusieron el 17 de Agosto a la Junta Nacional Electoral del
Consejo Nacional Electoral una segunda auditoría a fin de comparar los
comprobantes de papel con los resultados electrónicos. Esta auditoría se llevó
adelante entre el 19 y el 21 de Agosto. Los resultados preliminares de esta
auditoria confirman que las máquinas registraron correctamente la intención de
los votantes.
a) Cronología de la propuesta de
auditoría:
… En el diseño de la auditoría, consultamos con Súmate la Coordinadora
Democrática, y los rectores Zamora y Rodríguez.
… El Presidente Carter lo describió luego, en una conferencia de prensa, el
martes 17 de Agosto.
… La mañana del 18 de Agosto, la Organización de los Estados Americanos y el
Centro Carter explicamos nuestra propuesta de auditoría y de qué forma ella
podría detectar patrones de irregularidades, si fueran reales. Fuimos entonces
al Consejo Nacional Electoral para finalizar nuestra propuesta con la Junta
Nacional Electoral.
… El Centro Carter obtuvo una copia del programa de computadora para seleccionar
la muestra, con el propósito de compartirlo con los partidos.
… La Coordinadora decidió no participar en la auditoria.
b) La auditoría se llevó delante de la siguiente manera:
… La noche del 18 de Agosto se definió una muestra aleatoria de 150 mesas. El
programa Pascal para realizarla fue examinado previamente por nosotros y se
sortearon las mesas con la presencia de la Organización de los Estados
Americanos y el Centro Carter. Antes de que el programa definiera las mesas
sorteadas, un observador del Centro Carter o de la Organización de los Estados
Americanos se encontraba ya en las guarniciones militares de todo el país donde
se resguardaba el material.
Los observadores acompañaron al CUFAN en la identificación de la mayoría de las
cajas seleccionadas y viajaron con cada una de ellas, por aire o por tierra, en
transportes militares hasta Mariches, en Caracas, donde se realizaría la
auditoría.
… En la mañana del 19 de Agosto, 21 equipos de auditores del Consejo Nacional
Electoral y 25 observadores de la Organización de los Estados Americanos y el
Centro Carter, además de los testigos del Comando Maisanta, la seguridad del
CUFAN y otros observadores internacionales, comenzaron a contar los comprobantes
de votación comparándolos con las actas y los cuadernos. Los auditores del
Consejo Nacional Electoral y los observadores, trabajaron durante largas horas
de una manera muy cuidadosa y siguiendo claras instrucciones. Cada vez que el
observador internacional se alejaba de la mesa de trabajo, se detenía el conteo.
… El día de hoy, 21 de Agosto, tanto el CNE como los responsables de la misión
de observación de la OEA y el Centro Carter, el Secretario General Cesar Gaviria
y la Dra. Jennifer McCoy, presentaron públicamente los resultados de la
auditoría, los que demuestran la inexistencia de fraude.
2) De la máquina al server del Consejo Nacional Electoral.
Para medir la exactitud de de la transmisión, el Centro Carter y la OEA
realizamos un conteo rápido (una proyección de resultados sobre la base de una
muestra estadística de los votos obtenidos en las mesas seleccionadas). Nuestros
observadores estuvieron presentes al cierre de las mesas y registraron el número
de votos obtenidos por cada opción, informando los números a nuestro centro de
operaciones donde realizamos una proyección estadística del resultado. Los
totales porcentuales obtenidos coincidieron con los resultados del CNE con una
diferencia menor a un 1%. El conteo rápido realizado por Súmate fue otro chequeo
de la exactitud de la transmisión.
3) La totalización de los votos dentro del server del
Consejo Nacional Electoral.
… El Centro Carter decidió tomar una muestra de los resultados del server del
CNE y realizar una proyección de los resultados finales, confirmando así la
exactitud de la totalización dentro del server del CNE. El conteo paralelo
realizado por Súmate en una gran cantidad de mesas también confirmó estos
resultados, tal como se reflejó en la conferencia de prensa ofrecida por ellos
el 17 de Agosto.
… Respecto a la preocupación expresada por la oposición acerca de los resultados
coincidentes en las mismas mesas (los supuestos "topes"), luego de un cuidadoso
análisis de la data electrónica, encontramos 402 mesas con 2 o 3 máquinas que
tienen los mismos resultados por el SI y 311 mesas que tienen 2 o 3 máquinas con
los mismos resultados por el NO. Encontramos llamativas estas coincidencias y
decidimos consultar a 2 expertos en estadística de fuera del país. Ambos
confirmaron la opinión de nuestros propios técnicos y de los de la OEA, en el
sentido de que esto no solo es matemáticamente posible sino que además, al
afectar tanto al voto por el SI como por el NO, no se trata de un patrón de
fraude sino de una calidad aleatoria.
Conclusiones:
La conclusión del Centro Carter es que las máquinas de votación automatizada
funcionaron bien y que los resultados de la votación reflejan la voluntad del
pueblo. Nuestro conteo rápido incluyó también a los centros de votación manual,
y no hubo casi preocupaciones a este respecto.
Esperamos que estas conclusiones le den al pueblo de Venezuela confianza en que
el sistema automatizado funcionó adecuadamente, específicamente frente a la
cercanía de las elecciones regionales.
El Centro Carter presentará su Reporte Final al Consejo Nacional Electoral con
su evaluación de todo el proceso y con recomendaciones específicas para
mejorarlo.
La masiva votación de cerca de un 73% del REP refleja el intenso interés
suscitado por el referéndum revocatorio. Se debe hacer un reconocimiento al
pueblo de Venezuela que permaneció en las filas durante horas sin generar
incidentes, en una demostración cívica de participación y orgullo ciudadano.
Instamos a todos los Venezolanos a aceptar estos resultados y a mirar hacia el
futuro. El 41% de la población que votó por un cambio en la presidencia tienen
preocupaciones legítimas que deben ser atendidas. Urgimos al gobierno a
reconocer los derechos y las preocupaciones de esta enorme minoría y a iniciar
discusiones con ellos que les permita crear una visión común sobre el futuro de
Venezuela. También instamos a aquellos que conforman la minoría a buscar caminos
que les permitan trabajar de manera constructiva con el gobierno a fin de
alcanzar los sueños de todos los venezolanos.
Recomendaciones:
… A fin de que Venezuela pueda avanzar hacia los próximos procesos electorales
previstos para elegir gobernadores y alcaldes a fines de Septiembre, nos
permitimos respetuosamente sugerir algunos pasos que ayudarían a generar
confianza en el proceso y a asegurar mayor eficiencia.
… Los procesos electorales automatizados son la tendencia dominante hacia el
futuro, pero es necesario que los ciudadanos confíen en estos nuevos sistemas.
Aún cuando pensamos que las máquinas de votación funcionaron bastante bien,
creemos que una posterior evaluación e información generada por otras compañías
de tecnología similar ayudaría a informar mejor al público venezolano sobre los
diversos sistemas automatizados.
… El CNE sufrió con la ausencia de comunicación y coordinación interna, lo que
bloqueó la capacidad de los miembros del Directorio para tomar decisiones a
tiempo y para que la organización funcione con eficiencia. Urgimos a los
Rectores a compartir información, y a desarrollar una mayor comunicación y
coordinación entre ellos y con los miembros de las otras instancias del CNE.
… La transparencia es la base fundamental de la confianza. Durante los últimos
ocho meses, la ausencia de una política de información del CNE al público de
Venezuela, la influencia de la política partidista y hasta los observadores
internacionales ha generado preocupaciones y sospechas innecesarias. Reclamamos
mayor transparencia a todos los niveles, a fin de asegurar la confianza en los
futuros procesos electorales.
Caracas/28/08/04
P.D.: Éste informe ha sido proporcionado por la Revista Koeyu Latinoamericano, Caracas, Venezuela.
NOTA DEL DIRECTOR
El sólo hecho de que el "referéndum revocatorio" del domingo se realice sentó un precedente histórico en América Latina y el mundo como lo comentamos en nuestra anterior nota editorial. Todo apuntaba a que cual fuere el resultado, la reconciliación entre los contendores políticos era y sigue siendo indispensable en el devenir de los días subsiguientes al evento electoral. Sin embargo, a dos días de tan memorable demostración cívica, da la impresión que pese al reconocimiento internacional del resultado favorable al régimen de turno, aún no nos encaminamos a esa tan anhelada reconciliación entre los del este y oeste de este valle de lágrimas en el que se ha convertido Caracas últimamente.
Lo confirma, el lamentable incidente de ayer en Altamira que enluta y entristece una vez más a la familia venezolana, producto de un acto vandálico del hampa política que ha generado este contrapunteo electoral. Los que estamos al margen de una u otra opción fanáticamente salvadora a la crisis genérica que vive el continente, sabemos de los años que le costó al Perú despertar del fanatismo de Sendero Luminoso en busca de una justicia social a costa de vidas inocentes. Sabemos también que ni la toma de la Embajada del Japón en Lima por parte del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, en la que se encontraba reunida lo más selecto de la aristocracia limeña y diplomática del momento, pudo sembrar odio en las grandes mayorías desposeídas de América que reclaman realmente sólo oportunidades de trabajo y escalafones de ascenso que le permitan progresar en la vida. Pero así como sabemos de estas exacerbadas posturas políticas, también conocemos de las otras de cuello y corbata que imperaron en el nuevo mundo a nombre de la tan mentada democracia, o lo que es peor, a nombre de la mano dura que trae consigo la dictadura. Conocemos de qué pie cojean los que a nombre de la justicia asumen el poder absolutista que los mantiene omnipotentes hasta la noche de los cuchillos largos que siempre, tarde o temprano, ha de llegar, como le llegaron a Pinochet, Videla, Fujimori, entre otros.
El caso venezolano creemos, como lo comentan muchos analistas, está a punto de convertirse en un nuevo modelo alternativo de democracia participativa, si el panorama lo despejamos con optimismo y le sacamos rápidamente provecho a lo bien que se ha escrito en el mundo de la Venezuela electoral del último domingo. Para ello, se hace ineludible afrontar con claridad todas y cada una de las dudas que viene arrojando la falta de realización de un escrutinio en las urnas del referéndum revocatorio. No hay por qué darle cabida a que duden del resultado obtenido casi la mitad de electores que en todo caso desean pisar tierra y darse cuenta que legalmente perdieron, y no por fraude como se viene comentando de boca en boca. Recordemos que lo más importante es la tranquilidad del hogar que lo que se pueda comentar en el exterior. Sólo así se evitará que el desenfreno de uno u otro bando se apodere de las calles que merecen tranquilidad luego de tanto enfrentamiento político. Al menos, ese era el compromiso de ambos bandos antes del referéndum que ahora parecen olvidar, lo cual para colmo de males, incluye a los árbitros que están con las maletas listas para irse del país y dejar las cosas como las encontraron o quizás peor que hace dos años.
No bastan las palabras de invitación a la reconciliación, hacen falta gestos tangibles que permitan tocar fondo a los incrédulos del bando perdedor, que realmente sienten las bases de un cambio radical y definitivo en el trato igualitario que debe tener todo régimen que se precie de democrático como lo demostró esta parte del caribe el pasado fin de semana. El tiempo determinará si efectivamente nos conducimos a ese punto de equilibrio o si en definitiva continuamos polarizando sentimientos que en el fondo son un sólo sentimiento: Venezuela.
Caracas/17/08/04
NOTA DEL DIRECTOR
Este próximo domingo 15 que hace un tiempo atrás estaba tan lejano para muchos ciudadanos del mundo que habitamos en tierra de Bolívar, ahora está tan cercano que casi resulta inverosímil a los ojos del más crédulo llanero su real escenificación. Claro, como lo refleja la prensa internacional, esta fecha marca la realización del tan comentado referéndum revocatorio o ratificatorio del actual presidente venezolano.
El mismo, no causaría el revuelo de opiniones y observaciones que produce en esta hora crucial latinoamericana, si como bien lo planteó inicialmente el propio Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, se hubiere efectuado de acuerdo a como lo establece la Constitución Bolivariana de Venezuela, sin mayores marchas y contramarchas de opinión y de acción que lamentablemente produjeron muertos y heridos, no sólo físicos sino mentales, como lo reflejan innumerables expresiones de resentimiento social pocas veces vistos en tiempos contemporáneos.
Esta multitudinaria prensa internacional que acude hoy a la cita electoral del próximo fin de semana, no llegaría ni a la mitad si desde un primer momento la acción política del gobierno hubiera priorizado la realización de un evento inevitable cuando se vive en democracia y se tiene una Carta Magna tan abierta a la participación popular. Es obvio que los ciudadanos latinoamericanos en general sabemos que los períodos de gobierno hay que cumplirlos como lo indica la ley y que cuando comienzan las extensiones de los mismos, obedecen o a ratificaciones ganadas por votación popular o a triquiñuelas de los gobiernos de turno que se aferran al poder. El caso venezolano es la excepción en la regla, ya que la extensión gubernativa del actual mandatario es ajustada a derecho y reconocida por el más acérrimo opositor al régimen. Sin embargo, se presenta la figura de convocatoria a referéndum revocatorio en la actual Constitución política venezolana, que hace posible el recorte del período presidencial. El mismo, a la letra dice:
Artículo 72. Todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables.
Transcurrida la mitad del período para el cual fue elegido el funcionario o funcionaria, un número no menor del veinte por ciento de los electores o electoras inscritos en la correspondiente circunscripción podrá solicitar la convocatoria de un referendo para revocar su mandato.
Cuando igual o mayor número de electores y electoras que eligieron al funcionario o funcionaria hubieren votado a favor de la revocatoria, siempre que haya concurrido al referendo un número de electores y electoras igual o superior al veinticinco por ciento de los electores y electoras inscritos, se considerará revocado su mandato y se procederá de inmediato a cubrir la falta absoluta conforme a lo dispuesto en esta Constitución y la ley.
La revocación del mandato para los cuerpos colegiados se realizará de acuerdo con lo que establezca la ley.
Durante el período para el cual fue elegido el funcionario o funcionaria no podrá hacerse más de una solicitud de revocación de su mandato.
De manera que, nos aprestamos a ser partícipes de un evento sin precedentes en América Latina y el orbe en general, donde, como dice la Carta Magna, hemos transcurrido más de la mitad del período presidencial de turno y un número mayor al veinte por ciento de los electores inscritos en la circunscripción electoral venezolana, ha solicitado legalmente la convocatoria al tan mentado referéndum revocatorio. Éste sólo hecho, marca una pauta histórica a evaluar como modelo a seguir o no, en el contexto mundial. Mucho dependerá del resultado político final que arroje "el día después de mañana", que para los que estamos llamados a decidir el 15, alude al mundo real en el que deseamos vivir durante los próximos años.
Las vertientes de opinión redundan en la incertidumbre, especialmente cuando se producen en el exterior. Sin embargo, como es lógico, la respuesta objetiva la tenemos los hombres de a pie que habitamos esta parte del caribe y que al mismo tiempo conocemos la realidad latinoamericana. Aquellos que sabemos que a duras penas las grandes mayorías del continente consiguen el pan de cada día, y a su vez, sabemos también que hay otros cuantos que pasan a toda velocidad y full equipo con un tipo de vida indiferente. Venezuela no es la excepción en presentar estos panoramas de vida contrapuestos, por el contrario, bajo el régimen en deliberación, estos panoramas han llegado al contrapunteo político coloquial, cual joropo llanero. El problema es que no se puede estar con ese ritmo de resentimientos contrapuestos sin activar una salida definitiva al común denominador que agobia a medio mundo, sin activar escaños reales que permitan el crecimiento de los desposeídos, sin afectar, sino por el contrario contribuyendo con el establecimiento de status adecuados de vida para todos los que conformamos la gran familia venezolana.
Se ha llegado, en consecuencia, al punto de inflexión que tiene como tope la quincena de agosto, en el que ya no habrán pretextos para continuar echándole la culpa de lo que se hizo o se dejó de hacer a los del otro bando. Se ha llegado al ocaso de los grandes discursos, para ir en procura de las grandes acciones que requiere el país. Preguntaremos entonces, al observar el camino recorrido, algo poéticos: "¿y después de tantas palabras si no sobrevive la palabra?". La respuesta es obvia, la palabra ha de sobrevivir, pero tendrá que ser una palabra conciliadora, unificadora y pacificadora, provenga la voz de quien provenga. Sólo así, quizás, por fin, después de tanto tiempo, hayamos comprendido que existe un sólo bando: Venezuela, y una misma realidad y expectativa: luchar contra todo tipo de delincuencia y de pobreza.
Caracas/10/08/04
NOTA DEL DIRECTOR

"No hay hombre que, frente a una caverna legítima, resista la tentación de entrar en ella, hipnotizado por un apasionante retorno a nuestras íntimas esencias. Voces lejanísimas nos hablan desde el fondo de los tiempos, llamándonos otra vez al pellejo por vestimenta, al garrote por argumento, al ciclópeo eructo sin servilleta, a la digestión de animales gigantescos, al cráneo opositor abierto de un hachazo y a las noches despejadas, cuando las estrellas eran medio millón de años más jóvenes y nosotros poseíamos a las hembras pre-históricas sujetándolas por los cabellos.
Hemos pagado demasiado caro por el disfraz que nos pesa terriblemente sobre los hombros. Hemos caminado muchísimo, sin saber que estábamos dando la vuelta al tiempo y que algún día terminaríamos regresando a la misma vieja caverna que nos vio partir. Allí estarán esperándonos el hacha de sílez que nos protegía y el hachón de grasa que nos alumbraba, las toscas pieles sin curtir que nos servían de lecho y -en el ambiente- ese característico olor agrio del abandono personal que fue nuestro compañero durante siglos, hasta el día fatal en que nos caímos al agua, aprendimos a nadar y empezó esta fanática danza de cambios, de fatigas absurdas, de obligaciones innecesarias, de angustias artificiales y de nuevas costumbres que nos esclavizaron en nombre de la libertad. Allí en el farallón milenario de nuestro cubil vacío, volveremos por un instante fugaz a los buenos tiempos de la bestialidad sin limites, del albedrío sin fronteras y de la conducta sin explicaciones, cuando el Rey de los Animales no era el león sino el hombre y cuando nadie sabía quién era su padre (como sigue ocurriendo ahora con muchos desventurados que conocemos) porque a mamá la embarazaban sin darle oportunidad para recuperar el conocimiento. En ese mismo abanico del cuaternario para mostrarnos el camino por el cual nos marchamos al futuro esa mañana apabullante en que descubrimos el amor".

Releyendo estás líneas escritas por la humorada de Luis Felipe Angell, Sofocleto, y a petición de nuestros oyentes del programa radial, que quedaron -como todos- escarapelados con el ajusticiamiento ocurrido cerca al altiplano Boliviano, en un pueblito peruano llamado Ilave que pasó a la fama de ser conocido en el mundo como uno de los últimos reductos del hombre primitivo en los albores del nuevo milenio; sin pretender ironizar un tema tan lamentable para la imagen del Perú de hoy frente al mundo, ni entrar en comparaciones absurdas entre lo que es justo o injusto cuando un pueblo decide tomar la justicia en sus manos; nos hallamos frente a una cara de la medalla que tiene como común denominador la muerte absurda producto de una gobernabilidad ausente. La pregunta es: ¿Dónde está el Estado de Derecho que debe imperar no sólo en las ciudades principales de ésta América civilizada, sino en el más apartado recodo del nuevo mundo de hoy?.
Hace unas décadas atrás Perú mostró algo similar, aunque con un matiz terrorista que lo hacía diferente; para ser más precisos, el 26 de enero de 1983 ocho periodistas de diversos medios de Lima y Ayacucho fueron asesinados sobre las pampas de estos mismos territorios. Eduardo de la Piniella, Pedro Sánchez, Willy Retto, Jorge Mendivil, Jorge Sedano, Amador García, Félix Gavilán y Octavio Infante, también el guía Juan Argumedo y un comunero, Severino Morales, todos murieron bajo el vil garrote de machetes y piedras que les propinaron los comuneros de aquella recordada localidad que pasó a la fama del primitivismo contemporáneo: Uchuraccay. La historia parece repetirse, ya que aquél crimen fue un escándalo periodístico como el de Ilave en la actualidad. El presidente de la época, Belaúnde Terry nombró una comisión sin atribuciones judiciales, presidida por Mario Vargas Llosa, para que investigara las causas y planteara indicios de culpabilidad. El epílogo del informe dado por aquella Comisión responsabilizó a la "sociedad entera" del crimen, argumentando la actitud de los comuneros por el aislamiento en el que vivían. El informe rondó más en la literatura de ficción del que presidía esta comisión que en la veracidad de los sucesos que motivaron a esta gente a actuar salvajemente como lo hicieron.
El tiempo nos sacaría de la ficción gracias a diferentes organismos de defensa de los derechos humanos que continuaron investigando las razones por las cuales aconteció todo aquello. Se supo que los comuneros actuaron instigados por los Infantes de Marina, quienes días antes habían llegado al olvidado pueblo ayacuchano con víveres, para promocionar una nueva estrategia antiterrorista dada por el general Clemente Noel, jefe político-militar de la zona. La orden hacia la comunidad habría sido "los amigos vienen por el aire, los enemigos vienen por la tierra", instándoles inmediatamente a asesinar a los sospechosos que llegaran a pie a la comunidad. El general en su defensa dijo que los comuneros confundieron a los periodistas con senderistas y responsabilizó a la temeridad de los periodistas y a la ignorancia de los comuneros como los causantes de la masacre.
En suma, la dislocada orden militar devino del gobierno de turno en tiempos de luchas fratricidas contra elementos terroristas, pero, la gente se pregunta y ahora en pleno 2004 ¿qué fue lo que pasó en Ilave? Da la impresión que la respuesta evidencia que continúa el abusivo poder del Estado burocrático dándole la espalda a las demandas del pueblo, recuerden, si no lo saben aún, que habían estado en huelga desde el 3 de abril último las comunidades de la zona del incidente. Habían bloqueado la vía Desaguadero-Puno y luego entrado a la capital puneña para reclamar ante las autoridades regionales y ante el Gobierno Central. Nadie les paró bola, como decimos aquí en el Caribe, a los olvidados pobladores aimaras. Muchos opinan que ya no importa la forma en que vuelve a darse un incidente tan primitivo como el que creíamos superado. Lo que más preocupa es el fondo que no es otro que la ruptura o divorcio del Perú real con una clase política insensible que vive en las urbes del Estado, y de espaldas a un pueblo que de tanto esperar, desesperó, y salió presuroso, casi sin sentido, a darle muerte al abuso y abandono crónico que atraviesa las calles silenciosas de su existencia.
Ahora, ¿hasta dónde esta turba enardecida ha recuperado el sentido para no continuar con actos similares a futuro? Si es que realmente han perdido el sentido. ¿Será Ilave el último reducto de primitivismo contemporáneo en esta parte del continente? ¿Será Toledo y su desgobierno el colofón de la barbarie? ¿Qué opinan de los soldados venezolanos que últimamente por accidente vienen muriendo en esta parte del caribe? Un informe secreto del servicio de inteligencia de la Policía Nacional del Perú, revela que la detención de los presuntos autores intelectuales del asesinato del alcalde de Ilave, Cirilo Robles, puede ocasionar el levantamiento de sectores de la población aimara, "quienes se caracterizan por su rebeldía hacia las autoridades y las leyes y su inclinación a la denominada justicia popular". Aunque suene a una invectiva senderista de los años aciagos del terrorismo, el informe fechado 4 de mayo, indica que el suceso puede ser imitado por otros pobladores del departamento de Puno, debido a que la mayoría de las autoridades municipales no han cumplido con las promesas que ofrecieran durante sus campañas electorales. En cuanto al aludido caso venezolano, el contrapunteo de versiones sobre las razones accidentales de los soldados muertos es cada vez más redundante en la incomprensión del hombre de a pie, quien es una bomba de tiempo esperanzada en una salida electoral, para evitar un estallido social que ni el más resentido de los venezolanos desea. Igual que en el caso anterior, muchos opinan que ya no importa la forma en que vuelven a darse este tipo de incidentes castrenses que creíamos superados en América. Lo que preocupa, en consecuencia, una vez más, es el fondo que es uno sólo para todo el común denominador del continente: el evidente divorcio entre Estado y pueblo. Gobiernos de izquierda o de derecha tocan fondo cuando se trata de atender las demandas concretas de las grandes mayorías desposeídas del continente. Y los muertos no son otros sino los mismos pobladores comunes y corrientes que transitan a duras penas por los famélicos paisajes urbanos y rurales que tenemos a la vista.
Ni civiles ni militares nos salvamos de este tipo de realidades virtuales a los ojos de los que nos observan desde mundos civilizados. Somos protagonistas de una historia contemporánea dentro de nuestra cavernaria existencia. "Sí, desde luego, el hombre de la caverna rompía cráneos sin contemplaciones y era capaz de meterle un garrotazo al Espíritu Santo si la discusión giraba en torno a un pedazo de carne. Pero es que en aquella época -como en la actual- era el estómago quien determinaba la conducta del incipiente ser humano. Hoy mismo, aunque suene a sacrilegio, podemos esperar diez o veinte años para leer la Divina Comedia o escuchar la Quinta Sinfonía. Hasta el sexo puede postergarse para mejor ocasión. Pero el estómago no concede prórrogas ni acepta explicaciones porque de sus premiosas necesidades pende la vida misma. El hombre primitivo actuaba, simplemente, en acatamiento del Instinto que, cuando estábamos en las cavernas, ocupaba el mismo sitio que hoy detenta el raciocinio. Nuestro esquema era sencillo: Teníamos que comer y, en consecuencia, todos los obstáculos que nos separasen de la comida -la distancia, el parentesco, la competencia de algún otro cavernario a transferirnos la presa- todo tenía que ser barrido del mapa sin contemplaciones ni sentimentalismos, para sobrevivir. De no haber tenido esa conducta el troglodita, hoy no habitaríamos el planeta y nuestro antepasado se habría extinguido -como cuando los bomberos llegan tarde al incendio- muchísimo tiempo atrás".
Al margen de estas famélicas reminiscencias y coincidencias con la vida actual, saltan a la vista la indiferencia y el olvido de los que acumulan poder y se olvidan de su pueblo; es inevitable, en consecuencia, hablar de la maldad acumulada con la llegada del uso de la razón en la existencia del ser humano, y una vez más acudo a la amena pluma de Sofocleto para intentar digerir las contradicciones de nuestras tristemente célebres vicisitudes: "Desde luego, nada ha habido más peligroso en el mundo que alternar con un cavernario porque un garrotazo es siempre irreversible y porque no hay Precaución que compita exitosamente con la Perseverancia. Pero el hombre se hizo malo, racionalmente malo, en el camino de ida. O de venida, si se quiere. Cuando salió de la caverna para terminar viviendo en el piso 24 de un edificio multifamiliar y a medida en que el refinamiento de sus costumbres lo fue alejando de la bestialidad químicamente pura, para sumirlo en una suerte de metabolismo pensante que le dio, como arma nueva, la Maldad".
Finalmente, quizás por ello, desde ese veinteavo piso que alude Sofocleto, desde la urbe caraqueña construida hacia arriba, incluyendo los cerros, escribo estas líneas que no hacen sino confirmar la gran contradicción que tengo al saber que cuanto menos sabía, más y mejor desempeñaba mi rol en este mundo.
Caracas/07/05/04
NOTA DEL DIRECTOR

El viejo mundo nos trajo la cruz y la espada, es una lección comentada por muchos escritores en innumerables páginas de la historia indígena de nuestros pueblos. A más de 500 años de aquél entonces, la cruz es parte de nuestras inspiraciones contemporáneas -más aún en estos días circundantes a Semana Santa-, pero al mismo tiempo es parte del vía crucis rutinario del hombre de a pié. También la espada configura a nuestro innovado habitante, que como resultado de una fusión sojuzgante, lleva en la sangre una carga de emociones iracundas. He ahí, quizás, el por qué de los dislocados protagonistas de los titulares fatídicos que leemos cada fin de semana.
Pero todo este escenario queda corto frente a lo acontecido en la otra cara del mundo, donde ha quedado demostrado una vez más que estamos a expensas de una fe adorable que el destino blasfema, como diría el poeta de "España, aparta de mí este cáliz". Y lo que es peor, el dolor del viejo mundo, a propósito de España, para nosotros, es el dolor dos veces, o mejor dicho, once veces; porque no sólo se enlutaron y lloraron los Españoles, sino once nacionalidades más -entre ellas el Perú-, quienes en forma directa, deudos y familiares, sintieron en carne viva la cantidad enorme que cuesta el ser pobre, ya que no se atentó contra la élite, sino contra humildes inmigrantes. Amén del resto de habitantes de un mundo que avistar parece un tiempo enloquecido.
Hace dos años y medio en Manhattan, la civilización occidental se encontró frente a frente con la otra faz de una civilización que privilegia a la muerte por sobre todas las cosas terrenas, y dentro de ellas, con el maquiavélico grupo terrorista de Al Qaeda. Muchos entendimos que habíamos entrado en un nuevo tiempo. Un tiempo en el que lo fatal vendría así de lapidario como se vinieron abajo las torres gemelas ante los ojos del mundo. Madrid lo confirma el 11 de marzo, dándole incluso, una variable desestabilizadora de poder al atentado de Atocha, provocando no sólo más de 200 muertos y 1500 heridos, sino la muerte de un régimen que resultó castigado por el electorado que decidió cambiar pocos días después a José María Aznar por José Luis Rodríguez Zapatero.
Más de un analista cree que al servicio de inteligencia norteamericano le va a costar evitar que se repita la muerte de otro régimen que está a puertas de un nuevo proceso electoral. A no dudar que es un jaque a la estabilidad del régimen Republicano el reciente atentado de Madrid, y como en el ajedrez, no siempre el intercambio de piezas es conveniente -a propósito de los sacrificios aliados en Irak-. Habría que anotar entonces, que tampoco siempre cinco peones valen tanto como un caballo u alfil bien posicionado en el tablero de la vida. De modo que un enroque y una defensa siciliana no le caerían mal al polémico poder aliado, al menos hasta que se despeje la continuidad o fin del régimen de turno en la nación más poderosa del orbe, aunque algunas zonas estratégicas en este tipo de líos nos indiquen lo contrario: los últimos oscuros desafíos de las huestes de Bin Laden contra el ejército Palestino en Afganistán, y el reciente asesinato de un Jeque palestino (líder espiritual) por parte de las fuerzas israelíes.
Pero volviendo a la Madre Patria, no queda más que recordarla cada fin de semana después de la misa, en cada escenario abarrotado de un público que corea los goles de las principales estrellas del balompié mundial, o en los éxitos de librería de clásicos de la literatura mundial como los de Camilo José Cela, Pío Baroja o Cervantes, y por qué no, en las narraciones hispanoamericanas de escritores como Mario Vargas Llosa que escogieron estas tierras taurinas para vivir. Recordarla festiva y alegre, con la fortaleza necesaria para pasar este trago amargo que le ha deparado el destino. Sabemos que no es nada fácil no poder hacer nada contra la muerte, y sabemos también que ha muchos de nosotros nos vuelven a remecer los húmeros como aquella vez en la guerra civil española, en la que muchos latinos sintieron el dolor de tan cruenta experiencia fratricida. Y aunque en esta oportunidad se vuelve a repetir aquel clamor humanicida: !No mueras, te amo tanto!, sabemos también que el cadáver ahí sigue muriendo, en el belicismo repartido por el mundo a nombre de una libertad coartada por los que se creen los dueños y amos de la verdad y de los locos terroristas que a su vez creen en la suya. Aún así, todavía continuamos esperando lo que no se nos debe en algún recodo de nuestra propia existencia, continuamos esperando la presencia de absolutamente todos los hombres de la tierra, rodeando al cadáver común que nos ve y nos llora, triste, emocionado, esperando que se incorpore lentamente, que se anime a abrazar al primer hombre y que se eche a caminar...
Me despido entonces releyendo e invitándoles a releer aquellos versos del vate peruano que me inspiraron estas líneas:
Varios días, el mundo, camaradas,
el mundo está español hasta la muerte.
Varios días ha muerto aquí el disparo
y ha muerto el cuerpo en su papel de espíritu
y el alma es ya nuestra alma, compañeros.
Varios días el cielo,
éste, el del día, el de la pata enorme.
César Vallejo
Caracas/26/03/04
NOTA DEL DIRECTOR

Desde que llegamos a este mundo ancho y ajeno, inmediatamente después de la primera palmadita que nos dan en el trasero para decir presente al llamado de lista de la maestra vida que nos acoge, se nos toma la huella de nuestros pies cero kilómetros y de alguna manera se nos otorga la primera identificación legal que nos distingue de los demás. A partir de entonces, sin tener chance a opinar al respecto, los que nos traen al mundo o nos reciben -ya que no todos los que engendran hijos asumen su paternidad responsable-, deciden nuestros nombres y hasta la religión a profesar.
Pero todas estas incipientes decisiones familiares quedan luego en el anecdotario de nuestras existencias. El problema es cuando ya adulto abandonas tu núcleo familiar más allá de las fronteras legales de subsistencia, es decir cuando emigras a otro país sin la venia de éste. Allí te encuentras supeditado a ampararte en las reglas de un juego que es universal: los derechos humanos. Los cuáles, pese a encontrarte indocumentado en el país que fuere, te brindan la protección necesaria para ser tratado lo más humanamente posible. Sin embargo, como lo comentáramos en nuestra nota anterior, muchas veces es imposible evitar maltratos como los de José y Lourdes Saldívar, la pareja de esposos peruanos que tras vivir 11 años consecutivos en Estados Unidos y engendrar dos hijos nacidos en ese país, fue devuelta a Perú por el Departamento de Migraciones norteamericano.
Bien, todos estos apuros migratorios de estos tiempos, pueden ser parte de una historia superada en Venezuela si efectivamente los ciudadanos que actualmente carecen de identificación legal en el país se acogen al nuevo reglamento para la regularización y naturalización de los extranjeros y extranjeras que se encuentran en el territorio venezolano, como lo podemos leer en la Gaceta Oficial Nº 37.871 del 03 de febrero de 2004.
La pregunta es: ¿Es así de fácil como especifica la Gaceta Oficial? Efectivamente, los pasos a seguir son tan fáciles que más allá de los comentarios que hablan de un proselitismo político por parte del oficialismo, y de las pérdidas mil millonarias de la hacienda pública que le atribuyen a la ley que autoriza la gratuidad absoluta de todos los trámites, más allá de todos estos comentarios, para los que conocemos en carne viva de estas vicisitudes migratorias, sólo salta a nuestras vistas y disco duro la certera posibilidad de estar a un paso de la legalidad de muchos ciudadanos del mundo que han escogido esta hermosa patria de Bolívar para vivir.
Hay que confiar, en consecuencia, no nos queda otra alternativa, en que esta implementación clamada desde hace más de 10 años por especialistas en la materia, organizaciones no gubernamentales de derechos humanos y colectividad de inmigrantes en general -donde nos incluimos-, se aplica en aras de la justicia que tarda pero llega, y que sólo por azar, por cosas del destino, coincide con este convulsionado tiempo electoral.
A manera de información, recuerda que dentro de los requisitos que te pide la DIEX, está el pasaporte o cualquier otro documento que acredite tu identidad. Eso quiere decir, que no debes andar desesperado por conseguir un pasaporte si careces de él, la DIEX acepta cualquier documento que te identifique, por ejemplo: DNI, libreta electoral, libreta militar, carnet de conducir, incluso pasaporte verde que ya no tiene vigencia, etc. En el peor de los casos, cuando no tengas absolutamente ningún documento que pruebe quien eres, el Consulado peruano te emitirá un Certificado de Identidad -previo chequeo naturalmente-, dirigido únicamente al peruano que se encuentra totalmente indocumentado. Luego, también necesitas de una constancia de trabajo o carta de manutención -si careces de trabajo-; carta de residencia emitida por la autoridad competente y tres fotografías de frente tamaño carnet.
Con todos estos recaudos, debes de acudir a la oficina central de identificación de tu estado o sucursales autorizadas de la misma e introducir los papeles requeridos antes citados. En la oficina serás entrevistado por un voluntario que remitirá tu caso para estudio de los abogados, pero antes de retirarte de la DIEX te deben entregar una constancia provisional que da cuenta del trámite que estás haciendo. Obviamente, comprobados todos los datos se decide si procede la petición o no. Los funcionarios de esta entidad te comunicarán telefónicamente y te notificarán que puedes ir a recoger tu certificado de identidad. Con ese documento, transcurridos quince días hábiles puedes ir a canjearlo por tu cédula de identidad o la visa correspondiente. El tiempo estimado para que se cumpla todo este proceso es de dos meses y este operativo de regularización rápida, de acuerdo a información proporcionada por esta oficina, durará los próximos seis meses. (A partir del 3 de febrero, fecha en la que fue publicada la Gaceta Oficial).
Como epílogo, no está demás reiterarte que
todos estos trámites no requieren de absolutamente ningún
intermediario, incluido tu Consulado. Salvo el caso señalado de carecer
totalmente de documentos de identificación. Así es que, dirígete
directamente a la DIEX y recuerda que
pueden haber muchas arengas proselitistas que se
te atraviesen en el camino electoral que tenemos a la vista, pero
ninguna como tu arenga existencial de vida que sabe de ti y te reconoce
con la simple intención de darte una palmadita de aquéllas que sólo
tienen la misión de distinguirte de los demás.
P.D. Mayor información sobre los trámites que tienes que hacer pídelos directamente al teléfono master de la Dirección de Extranjería (DIEX), 483.20.70, y si sabes de alguna irregularidad denuncia al: 484.85.07.
NOTA DEL DIRECTOR